Joaquin Phoenix: «No nos corresponde enseñar al público la diferencia entre el bien y el mal»

Joaquin Phoenix, caracterizado como el Joker./
Joaquin Phoenix, caracterizado como el Joker.

«Sacar el personaje del Joker fue una danza interpretativa», dice el actor que estrena este fin de semana una película con mensaje polémico

MARÍA ESTÉVEZToronto

Joaquin Phoenix (San Juan, Puerto Rico, 1974) vive en la piel de los personajes que interpreta. Su valiente actuación en 'Joker' (Todd Phillips) ha contribuido a que la cinta se lleve el premio a la mejor película en la última edición del Festival de Cine de Venecia. El Joker al que ha dado vida Phoenix es un criminal psicótico que tortura y asesina a sus víctimas al ritmo de una risa heladora. El eterno villano de Batman es aquí un personaje más cercano al de una película de terror que esconde polémicos mensajes políticos. La cinta relata la historia de Arthur Fleck, un comediante frustrado que se ve sumergido en una espiral de locura. Ya suena para el Oscar.

-¡Vaya interpretación, incluso se contorsiona! ¿Cómo lo consiguió?

-Hay dos escenas en este filme que son muy importantes en ese sentido; la rutina del payaso y su baile en las escaleras. Empecé a hablar con el coreógrafo que contrató Todd para el filme, fue una conversación muy interesante porque aprendí el vocabulario del baile y el movimiento. Me recomendó ver unos vídeos y hubo uno que me impactó. No fue tanto la danza sino la actitud del bailarín, la arrogancia con la que me robó la atención. Ese fue el hilo del que tiré para sacar al Joker.

-El asesino va surgiendo muy poco a poco.

-Sí. Está siempre dentro del hombre herido, pero va surgiendo a través de sus movimientos, del baile, de los pasos. No sabía que la danza podía conseguir algo así. Empecé tocando su música, una pieza de violoncelo, y salió de mí. Fue algo natural, orgánico. Una metamorfosis desconcertante que nos lleva a que este tipo anodino termine convirtiéndose en quien realmente es. Sacar el personaje del Joker fue una danza interpretativa.

-¿Cuál fue su reacción inicial a la oferta de interpretar al Joker?

-Cuando me lo ofrecieron, no quería hacerlo de ninguna manera. Luego vi en el personaje una oportunidad de explorar personalidades que no he explorado hasta ahora. Yo no he visto nada parecido a este Joker en las películas. Cuando me entrevisté con Todd pensé que sería interesante afrontar este papel desde otro punto de vista, pero nunca imaginé lo que él tenia preparado. Su conversación y sus ideas fueron las que me convencieron.

-¿Ha leído las viñetas del personaje?

-Cuando empecé a investigar, decidí hacerlo a mi manera. No quise verme influido por ningún cómic ni nada parecido. Traté de acercarme desde dentro al hombre, sin mirar al icónico supervillano que todo el mundo conoce. Sentí que tenía la suficiente libertad para encontrar mi versión del Joker.

-El mensaje de la cinta ha creado cierta polémica en EE UU.

-No nos corresponde enseñar moral al público o la diferencia entre el bien y el mal. Es obvio. Si alguien tiene ese nivel de perturbación emocional, puede encontrar alimento a su rabia en cualquier lugar. La verdad, uno no sabe cuál puede ser el desencadenante de un perturbado, puede ser una simple pregunta y uno no debe autocensurarse por no provocar a alguien.

-¿Fue difícil encontrar su risa?

-La segunda vez que me reuní con Todd hablamos sobre la risa del personaje. Vino a mi casa, se sentó en el sofá y me costó varios minutos encontrar esa risa. No quería que sonara falsa, al contrario, quería que fuera genuina desde el primer minuto. Hubo un momento en el que me sentí muy incómodo, luché contra mí mismo porque sabía que era importante y no la había conseguido. Me costó un par de semanas perfeccionarla.

-Dicen que la risa es contagiosa, en el caso del Joker no lo es.

-No, porque en su risa descubres el dolor que siente.

-Este personaje está bastante perturbado. ¿Pensó que su interpretación podría identificar a los enfermos mentales con la maldad?

-Yo lo veo como alguien que ha experimentado demasiado trauma en un mundo que no ha sabido entenderle y simplemente se ha dedicado a medicarle. No lo veo como alguien mentalmente enfermo, sino como un paciente a quien se le prescriben siete medicamentos. Lo que sí hice fue estudiar los efectos secundarios de esos fármacos porque él nunca tiene la oportunidad de expresar sus necesidades. Personalmente, creo que es un auéntico narcisista.

-¿Qué tiene el personaje que todos los actores caen atrapados?

-No lo sé. Supongo que es 'cool', pero también existe en él cierta irreverencia hacia las cosas que muestra.

-¿Le aprecia de otro modo ahora que ha terminado el rodaje?

-Las primeras seis semanas fueron una tortura porque no sabía cómo hacerlo. Estaba aterrorizado. Pero ahora, con perspectiva, tiene sentido. Cuando era el Joker, entendía a Arthur. Me gustó rodar las escenas de Joker en los compases finales del rodaje porque Todd supo crear un espacio creativo donde cada error era un descubrimiento. Le agradezco que no estuviera mirando la hora durante el desarrollo del personaje porque se reveló durante la filmación.

-¿Habrá segunda parte?

-Eso depende del público.