'En la hierba alta': un flojo Stephen King inaugura Sitges

Un fotograma de 'En la hierba alta'./
Un fotograma de 'En la hierba alta'.

La adaptación del relato desarrollado entre el escritor y su hijo, Joe Hill, ya está disponible en Netflix

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Tras conmemorar por todo lo alto su 50 aniversario, ahí es nada, y celebrar una edición 51 con un montón de estrellas invitadas con proyección internacional coronando su programación, en 2019 el festival de Sitges se resiente. El listón quedó muy alto el pasado año, con muchos nombres propios y esperados títulos ('Mandy', 'Under the Silver Lake', 'La casa de Jack'…). Tampoco está siendo una temporada especialmente interesante en cuanto a lanzamientos vinculados al género fantástico y algún filme de culto instantáneo indispensable, como 'Parásitos', película ganadora en Cannes, ya se presentó en el Festival de Cine de San Sebastián. El evento catalán ha tenido que abrir las puertas de su intensa oferta con una película apadrinada por Netflix que ya está disponible en la plataforma en streaming desde el pasado viernes.'En la hierba alta (In the Tall Grass)' fue la propuesta elegida para inaugurar oficialmente la 52ª edición del Sitges - Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, con la presencia de su director, Vincenzo Natali, y uno de sus rostros protagonistas, Patrick Wilson. El actor de la saga 'Expediente Warren' recibió, aprovechando la coyuntura, el premio Màquina del Temps, otorgado a una trayectoria vinculada al fantástico y terror.

Natali ganó en Sitges en 1998 con un filme que sorprendió al personal congregado en una edición para el recuerdo: 'Cube'. Curiosamente, en la Sección Oficial de este año concursa un proyecto nacional que bebe claramente de este claustrofóbico clásico, 'El hoyo', premiado en Toronto. 'En la hierba alta', basada en el relato homónimo que Stephen King coescribió con su hijo, Joe Hill, publicado en dos partes en la revista 'Esquire' en 2012, también se mira en la ópera prima de su director, ofreciendo un relato asfixiante con estructura en bucle que recuerda a los comienzos de un cineasta que últimamente se dedica a filmar capítulos de series como 'Westworld', 'Hannibal', 'The Strain' o 'Luke Cage'. Se nota, precisamente, cierta desidia televisiva en el tratamiento de un cuento macabro que se antoja un episodio de 'Tales fron the Crypt' o 'The Twilight Zone' expandido.

Tres fotogramas de 'En la hierba alta'.

'En la hierba alta' comienza con el viaje en coche de dos hermanos que escuchan los gritos de un niño entre la maleza cuando hacen una parada en el camino. Preocupados por el crío en peligro se adentran en su auxilio en un campo de hierba infinito del que parece imposible salir, al menos con vida. Irrumpen otros personajes en escena y no tardan en aparecer elementos sobrenaturales en una trama laberíntica que se torna extremadamente confusa a medida que avanza la acción. El comportamiento de los personajes es aleatorio, pudiendo desmoralizar al espectador concentrado. Una idea simple pero efectiva se va enrevesando con una densidad que no siempre funciona. El filme, con un discutible concepto de familia como columna vertebral, no es todo lo aterrador que cabe esperar, como público entregado al género, dado el siniestro material de partida. No obstante, hay momentos puntuales escalofriantes, destellos de ingenio, donde se ve la mano de un Natali pretérito, cuya última propuesta estrenada inaugurando Sitges confirma la importancia de una empresa devoradora como Netflix de cara a la supervivencia de ciertos eventos cinematográficos. En San Sebastián contaban con ocho vayas publicitarias contratadas enfrente del Kursaal. Si no puedes con tu... ¿enemigo?

'En la hierba alta' ya está disponible en Netflix.