Cuando Ava Gardner conoció a su primer torero

La actriz era novia de Frank Sinatra cuando se encaprichó del torero Mario Cabré en el rodaje en la Costa Brava de 'Pandora y el holandés errante'

Ava Gardner y Mario Cabré se conocieron en el rodaje de 'Pandora y el holandés errante' en Tossa de Mar (Gerona)./
Ava Gardner y Mario Cabré se conocieron en el rodaje de 'Pandora y el holandés errante' en Tossa de Mar (Gerona).
BOQUERINI

Ahora que la serie 'Arde Madrid' recuerda los años locos de Ava Gardner en Madrid, miramos a 1950, la primera vez que la actriz pisó tierra española y conoció a su primer torero, que se enamoró locamente de ella: Mario Cabré.

En 1950 el franquismo luchaba por salir del aislamiento internacional. España aún no había sido admitida en las Naciones Unidas, aún faltaban bastantes meses para los acuerdos con Estados Unidos y todavía estaban vigentes las cartillas de racionamiento. En aquel entorno, el neoyorquino Albert Lewin planea llevar al cine una versión de la leyenda de 'El holandés errante' y elige un pueblecito de la costa mediterránea que parecía al margen del tiempo, Tossa de Mar, en la provincia de Gerona. La protagonista elegida es Ava Gardner, que pisa por primera vez suelo español. En el reparto, junto a ella, James Mason, Nigel Patrick y un torero y poeta español, Mario Cabré.

Para Ava Lavinia Gardner (Carolina del Norte, 1922 – Londres, 1990), conocida como 'el animal más bello del mundo', el rodaje de aquella película, llamada finalmente 'Pandora y el holandés errante' supuso artísticamente su despegue como actriz. Ava había sido amante del multimillonario Howard Hughes y había estado casada con el actor Mickey Rooney y con el músico Artie Shaw. Ninguno de los dos matrimonios sobrepasó el año. Cuando visitó Tossa de Mar era novia de Frank Sinatra y esperaba que el crooner se divorciase para casarse con él.

Mario Cabré (Barcelona 1916 – 1990) era poeta, actor y torero, y cuando rodó 'Pandora y el holandés errante' aún faltaban diez años para que se convirtiese en una persona muy popular gracias a la presentación, que compartía con José Luis Barcelona, del famoso programa de Televisión Española 'Reina por un día'.

Pandora y el holandés errante' contaba la historia de una mujer que lleva a la muerte a todos los hombres que se enamoran de ella, una tragedia romántica con toques fantásticos en la que confluyen la mitología griega, la leyenda del holandés errante (que se remonta al siglo XVII) y continuas referencias visuales a la cultura helénica y mediterránea en general. La película supuso un enorme éxito internacional, incluida España, que conoció a principios de los años 80 una reposición en el mítico cine Alphaville de Madrid.

Mario Cabré y Ava Gardner en 'Pandora y el holandés errante' (1951).
Mario Cabré y Ava Gardner en 'Pandora y el holandés errante' (1951).

Durante aquellos días de rodaje en 1950, Ava inicia una relación con Mario Cabré. Le fascina sobre todo su faceta de torero, un oficio por el que mostrará debilidad, como se comprobará en años sucesivos. Pero lo que para la actriz fue solo un romance con un latin lover, Cabré se enamora profundamente de ella: «Me enamoré de ella como un ceporro», diría el torero. La actriz le pide que no se enamore, pero él, romántico por naturaleza, insiste. El romance salta a las páginas de la prensa y llega a oídos de Frank Sinatra. Frankie, en plena crisis de celos, no está dispuesto a que un torero le arrebate a su novia, y sorpresivamente se presenta en Tossa de Mar, con una pulsera de brillantes valorada en diez mil dólares, dispuesto a recuperar a la Gardner. Y Mario Cabré ya no tiene nada que hacer. Sinatra se lleva a Ava a Los Angeles, maldiciendo a 'ese maldito país de toreros'. Un año después Frankie se casa con la actriz, formando uno de los matrimonios más tormentosos de Hollywood.

Meses después, Ava decide instalarse en Madrid donde tiene una breve relación con el matador venezolano Curro Girón, al que en una ocasión le tuvo que pedir que le devolviese una cruz de oro y piedras precisas, regalo de Frankie, que, entusiasmada por una de las faenas, le lanzó al ruedo al venezolano. Temía la reacción de Sinatra si llegaba a saberlo. El matrimonio de Ava y Sinatra resiste hasta 1957, a pesar de vivir en dos continentes diferentes con una relación casi inexistente.

Pero el gran torero en la vida de Ava Gardner sería Luis Miguel Dominguín, su amante más famoso, que acompañaba a la actriz en sus desplazamientos. No consta si para Ava Gardner Mario Cabré fue algo más que uno más en su larga lista de conquistas, pero el torero nunca la olvidó. En los últimos años de su vida, a Mario Cabré, hemipléjico y postrado en una silla de ruedas, cuando se le preguntaba por Ava Gardner, los ojos le hacían chiribitas.

 

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