Gael García Bernal: «En México se ha creado un mito alrededor de este robo»

Gael García Bernal y Leonardo Ortizgris.

El intérprete protagoniza 'Museo', que relata el saqueo de cientos de artefactos mesoamericanos en la Navidad de 1985

MARÍA ESTÉVEZToronto

A los 30 años, Juan Núñez y Benjamín Wilson deben aún acabar su carrera de Veterinaria. Viven en un cómodo limbo en el distrito de Satélite, la versión de un suburbio español en la Ciudad de México. Hasta que una fatídica Nochebuena de 1985 ejecutan uno de los robos más infames en toda la historia de México. Saquean el Museo de Antropología, robando cientos de artefactos mesoamericanos, y se embarcan en una aventura que cambiará sus vidas. Protagonizada por Gael García Bernal, 'Museo' se desvía de los hechos ocurridos para crear una fabula cinematográfica.

–¿Es sorprendente que este robo haya ocurrido?

–La magnitud del robo supera las expectativas de estos ladrones aficionados que, a la mañana siguiente, se dan cuenta del alcance y las implicaciones de sus acciones. Dejan todo atrás y emprenden un viaje que los lleva desde las ruinas mayas de Palenque hasta el decadente inframundo de la bahía de Acapulco, en un inútil esfuerzo por esconder tesoros tan valiosos y reconocibles que nadie se atreve a adquirir.

–Visitó las piezas robadas.

–Claro. Admiro mucho el Museo de Antropología de México. Cuando miras la historia de esas piezas... Son mitológicas, son parte de donde venimos, de la identidad de mi país. Así que en el momento en que los ladrones tocaron esas piezas también se convirtieron en parte de esa mitología. Su imagen y lo sucedido les ata a la historia. Lo más desalentador es que nunca descubrieron por qué lo hicieron. La película destaca la carencia de motivos para hacer algo de tanta transcendencia, tal vez lo hicieron porque estaban aburridos.

–¿Qué recuerda del robo?

–Nada, yo era muy pequeño. La generación anterior a la mía lo recuerda bien. La Ciudad de México es un lugar donde suceden muchas cosas impactantes todos los días. Noticias como esa son enterradas rápidamente. Haciendo esta película, los recuerdos de la gente comenzaron a volver. Escuchamos muchas historias contradictorias. En México se ha creado un mito alrededor de este robo.

–¿Cómo se enfrentó al personaje, sabiendo que era real y mucha gente lo recuerda?

–Contaba con la ayuda de Alonso Ruizpalacios, que es un gran director. Él tenía mucho conocimiento de los dos jóvenes. Había investigado mucho. Hablando con él, comprendí más su punto de vista. De esa manera, poco a poco, fui construyendo mi papel y tomé muchas cosas de la vida real. Es una historia atípica, extrema, que combina ficción y realidad. No he hecho un documental de los personajes. Me interesaba el viaje existencial: cómo un joven, hijo de un medico que lo tiene todo, se convierte en un criminal internacional buscado por la Interpol.

–Ya que menciona al director, ¿cómo se realizó el filme?

–Desde el momento en que Alonso se acercó a mí para hablar sobre el proyecto que, debo decir, fue hace muchos muchos años, consideré un deber interpretarlo. Admiro mucho su trabajo y compartimos una amistad desde hace mucho tiempo. Era algo en lo que sentía que debía participar. También quería hacer una película en mi país, México.

–¿Les dejaron filmar en el Museo de Antropología?

–Sólo en los pasillos y en el patio exterior. Este museo representa la culminación de una revolución cultural que comenzó después de la revolución sociopolítica a principios del siglo XX. Este museo es uno de los logros de esa revolución cultural: unir al país y construir una identidad. Digo esto desde mi punto de vista. Creo que nos ha dado la oportunidad de estudiar la compleja identidad mexicana, resaltar la inmensidad de la historia de México y aceptar el encuentro violento de dónde venimos.

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