Ópera prima

'Los duelistas': el esgrima como ciencia y el duelo como obsesión

Harvey Keitel y Keith Carradine, dos duelistas enfrentados durante dieciséis años./
Harvey Keitel y Keith Carradine, dos duelistas enfrentados durante dieciséis años.

El primer largometraje de Ridley Scott fue una adaptación de Joseph Conrad de elaborada estética que le abrió las puertas de Hollywood

BOQUERINI

La ópera prima de Ridley Scott, 'Los duelistas', es una adaptación de una novela de Joseph Conrad, una historia de época muy influida por 'Barry Lyndon', de Stanley Kubrick, que en 1975 había impactado con fuerza. Una película con el esgrima como ciencia, el amor como pasión y el duelo como obsesión.

Aficionado al cine desde muy pequeño, Ridley Scoot (South Shields, Inglaterra; 30 de noviembre de 1937) dirigió un cortometraje en blanco y negro en 1965 titulado 'Boy and Bicycle', protagonizado por su hermano menor Tony Scott y su padre. Aquella película tenía las características visuales que serían marca de Scott en sus futuras películas: belleza visual, encuadres muy estudiados… En 1963 consiguió un trabajo como escenógrafo en prácticas en la BBC y trabajó en la serie 'Out of the Unknown'

Sin embargo donde Ridley Scott se curtió como director fue dirigiendo spots publicitarios en la productora que fundó en 1968, junto con su hermano Tony, 'Ridley Scott Asociados', con la que además produjeron la serie 'The Hunger'. Tras más de 2.000 spots publicitarios, Ridley Scott está listo para debutar como director de largometrajes. Es 1976. «La publicidad es lo que más me ha marcado», recordaría años después Ridley Scott. «Era el único sitio donde se podía aprender algo de técnica en los años 60. Fue lo que disparó el mundo de la comunicación, lo que revolucionó la historia. Ahora, cuando no hago películas, sigo rodando anuncios. Me sirven no solo para entretenerme sino para mantenerme siempre a punto, a la última. Esos spots han configurado mi visión del mundo»

Ridley Scott da órdenes en el set de 'Los duelistas' a Keith Carradine y Harvey Keitel.
Ridley Scott da órdenes en el set de 'Los duelistas' a Keith Carradine y Harvey Keitel.

El productor y cazatalentos británico David Puttnam, que apreciaba los trabajos publicitarios de Scott, se fija en él: «Era evidente que tenía un inmenso talento. Mi suerte fue que nadie antes de mí había pensado en él. Esperaba que un productor le diese su oportunidad», recordaba Puttnam. El productor le ofrece un guion de Gerarld Vaugham-Hughes pensado originalmente para la televisión francesa, una adaptación de la novela 'Los duelistas', de Joseph Conrad. Era una historia de época que Scott reescribe y añade escenas y tramas secundarias.

A finales de 1976 se inicia el rodaje, con exteriores en Escocia y en la región francesa del Périgord. El reparto es de lujo. Puttnam (que se asocia con la productora de Scott para sacar adelante el filme), no repara en gastos: Keith Carradine, Harvey Keitel, Albert Finney y Edward Fox son los protagonistas. La obra de Conrad estaba basada en hechos reales, y gira en torno a dos oficiales franceses, húsares de los ejércitos napoleónicos, se baten en duelo durante dieciséis años por una insignificancia que ellos consideran un asunto de honor. La trama de la película muestra como, durante las Guerras Napoleónicas, Armand D'Hubert (Keith Carradine) es un joven y talentoso húsar que es obligado, en circunstancias confusas, a batirse en duelo contra un compañero oficial, Gabriel Feraud (Harvey Keitel).

Feraud, implacable, no se desmaya, no permite que el asunto se dé por terminado, continuándolo con crueldad en cuatro sangrientos encuentros. D'Hubert pierde el amor de su amada, arriesga su vida repetidamente y se gana una mala reputación que considera estúpida y desagradable. A pesar de todo, debido al código del honor de los húsares, D'Hubert debe obedecer permanentemente el salvaje capricho de Feraud. Su enemistad prevalece a pesar de la penosa participación de ambos en la campaña de Rusia de la que Napoleón sale derrotado. Después de la guerra, D'Hubert regresa a su casa, contrae matrimonio y salva su carrera militar. Feraud se sumerge en la más tremenda y vengativa soledad. Finalmente Feraud reaparece, y con él, el pasado que D'Hubert prácticamente había olvidado. Feraud le fuerza a otro duelo, que tendrá un desenlace inesperado. El resultado fue una película de una estética bellísima, que se convertirá en marca de fábrica de Ridley Scott.

La película es seleccionada para el Festival de Cannes, donde logra el Premio Especial del Jurado. Posteriormente, en los Premios Bafta de la Academia de Cine Británico es nominada a la Mejor Fotografía y al Mejor Diseño de Vestuario. Aunque concebida inicialmente como una película europea, el premio de Cannes se lanza en todo el mundo. Sin embargo, en Estados Unidos, estrenada en salar de arte y ensayo contra el criterio de Scott, resulta un fracaso: «Gusté mucho a la gente de los estudios», recordaría el cineasta. También contribuyó al poco éxito en los Estados Unidos a que Puttnam, instalado ya en Hollywood la desatendió por completo, preocupado por proyectos mucho más ambiciosos. Para Scott el film fue la puerta que le sirvió para que la Fox le llamase para dirigir 'Alien'.

 

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