El director de 'El hijo de Saúl' regresa con 'Atardecer'

Una joven en el convulso Budapest de 1913 protagoniza la segunda película del laureado director húngaro

BORJA CRESPO

Tras ganar el Oscar y el Gran Premio del Jurado en Cannes con su ópera prima, 'El hijo de Saúl', el cineasta húngaro László Nemes lo tenía difícil para sorprender con una segunda obra. Su decisión de volver a apostar por cierta experiencia inmersiva, recurso visual que llamó la atención en su debut tras la cámara, inmersión en los horrores de Auschwitz, no convence igualmente en 'Atardecer', filme de excesivo metraje situado en 1913 en Budapest.

La protagonista, una joven huérfana que regresa a la ciudad tras dejar el orfanato, se ve obligada a bregar con su pasado en un claro intento de abrirse camino en un momento histórico complicado, a las puertas de la guerra. Entre otros secretos desvelados descubre que tiene un hermano al que decide encontrar, aunque ello suponga complicarse aún más. La intensa película habla «del colapso de una civilización», en palabras de su autor. «Sin embargo, no cuenta una historia de decadencia, sino de caída. De cómo, de un momento a otro, todo puede caer desde el cénit».

El contexto histórico es importante en 'Atardecer'. Acontece antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, en medio de la escalada de tensiones europeas. Todas las grandes aspiraciones, tanto políticas como ideológicas, que se extendieron durante el siglo XIX, están presentes y avanzan desenfrenadamente, e incluso se mezclan: socialismo, anarquismo y nacionalismo. Florecen nuevas investigaciones científicas y las primeras formas de estudios psicológicos y de psicoanálisis se desarrollan de manera próspera.

Laberinto de fachadas

«Tenía en mente la idea de hacer una película sobre una mujer, solitaria, perdida en su mundo, un mundo que intenta, pero no consigue entender», cuenta László Nemes. «Probablemente por la influencia de una innegable tradición literaria y cinematográfica de Europa central, he caído en un personaje principal que está, en parte, rodeado de misterio y cuyas acciones deben ser analizadas por el público continuamente, hasta convertirse en una figura de una dimensión inesperada, como una especie de Juana de Arco de Centroeuropa».

A diferencia del estilo documental de 'El hijo de Saúl', 'Atardecer' se asemeja «a un cuento, un misterio propiamente dicho, donde se invita al espectador a que, junto al personaje principal, busque un posible camino a través de este laberinto de fachadas y de capas», señala el director. «Desde el inicio, imaginé esta película como una manera de sumergir al espectador en un laberinto personal».

 

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