Darín se divorcia para ser feliz en 'El amor menos pensado'

Mercedes Morán y Ricardo Darín en 'El amor menos pensado', la cinta que inauguró el pasado Festival de San Sebastián./
Mercedes Morán y Ricardo Darín en 'El amor menos pensado', la cinta que inauguró el pasado Festival de San Sebastián.

La película inaugural del pasado Festival de San Sebastián se sostiene en el oficio de sus actores y en unos diálogos inteligentes y adultos

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Si hay un actor con gancho en la taquilla, ese es Ricardo Darín. El póster de 'El amor menos pensado' anticipa que esta comedia romántica sobre dos sesentones en crisis (aunque parezca mentira Darín tiene 61 años y Mercedes Morán 63) está llamada a ser recibida con una sonrisa de identificación por el único público que acude ya a los cines en el centro de las ciudades: el maduro. ¿Alguien duda de que estamos ante un éxito de taquilla que aguantará semana tras semana?

Motivos para complacer a los espectadores no le faltan. Darín y Morán, dos instituciones del cine y el teatro argentinos, conforman una atractiva pareja que sufre el síndrome del nido vacío cuando su hijo se marcha a estudiar a España. Él es profesor de Literatura; ella psicóloga especializada en estudios de mercado. Tras divorciarse, ensayan durante unos años la convivencia con otras personas. Sus amigos están peor que ellos, como corresponde a toda comedia con personajes secundarios cómicos. En la era de Tinder encontrar un nuevo amor a ciertas edades sigue siendo complicado. Los dos protagonistas han compartido demasiado y no es fácil volver a experimentar el vértigo del enamoramiento.

Entrevista con Ricardo Darín en el Zinemaldia

Todo funciona de manera engrasada en el filme de Juan Vera, hasta ahora reputado productor ('Carancho', 'Sexo fácil, películas tristes'). Nos movemos en territorios woodyallenianos, con burgueses a los que nunca vemos trabajar, sino solo sufrir por amor en bonitos escenarios porteños. Hasta hablan a la cámara, como en las películas de Allen. Qué difícil es encontrar diálogos tan bien escritos y que fluyan de la manera como lo hacen en las bocas de Darín y Morán, incluidas citas a Borges. Qué raro también disfrutar de un reparto donde hasta el último actor –atención al padre del protagonista (Norman Briski), un robaescenas nato– están impecables.

Baqueteados por la vida

'El amor menos pensado' inauguró el pasado Festival de San Sebastián en una decisión que muchos vieron como un peaje para que Darín volviera a acercarse a Donosti. La sonrisa con la que el público abandona la sala tras asistir al periplo sentimental de dos seductores baqueteados por la vida demuestra que los suspicaces se equivocaban.

No todo es brillante en un filme sostenido sobre el oficio de sus actores, que se alarga demasiado y transita por muchos tópicos. Pero la experiencia merece la pena. «'El amor menos pensado' es una película generacional, de personas nacidas en los 60, atravesados por esos años, cultural y vivencialmente», defiende el director. «Ya han visto morir casi todas las utopías con las que se formaron y hoy conviven con el peso de ese desencanto, pero con un instinto vital y optimista».

 

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