'El canto de la selva', un emocional viaje exótico

Un fotograma de 'El canto de la selva'.

La cinta describe el periplo de un joven indígena que abandona su aldea y acude a la ciudad, lejos de su familia y cultura, huyendo de un deber ancestral: convertirse en chamán y cerrar el duelo del fallecimiento de su padre

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Ser un aborigen en el Brasil de hoy. 'El canto de la selva' describe el periplo de un joven indígena que abandona su aldea, en el norte del país, y acude a la ciudad, lejos de su familia y cultura, huyendo de un deber ancestral: convertirse en chamán y cerrar el duelo del fallecimiento de su padre. Premio Especial del Jurado en Cannes: Un Certain Regard, el pasado año, y en el Festival de Mar del Plata, João Salaviza y el habitual director de fotografía Renée Nader Messora están detrás de este drama rural, bello y sensible, cuya idea surgió tras ejercer de documentalistas en la aldea donde echa a andar la narración. Ambos creadores decidieron convertir su experiencia, con respeto, en una ficción que se acerca al docudrama.

Algunas secuencias improvisadas, recogidas por la cámara en el poblado de modo naturalista, se entremezclan con otras escenas que «son pura ficción, como en el cine clásico de estudios, donde hay una puesta de escena trabajada, plano, contraplano, con montaje, con ensayos inclusive, con tomas y retomas», señalan los cineastas. «Una de las características de la película es permitirse jugar con las cosas, con abordajes muy distintos en cada secuencia». Traducen cinematográficamente el mundo espiritual y la manera distinta de vivir de la tribu protagonista, con su particular imaginario.

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