Crítica de una de las películas del año

Amenábar se sirve de Unamuno para lamentar la división actual de España

Karra Elajalde en su deslumbrante caracterización como Miguel de Unamuno./
Karra Elajalde en su deslumbrante caracterización como Miguel de Unamuno.

'Mientras dure la guerra' es una didáctica lección de Historia que va más allá del biopic del filósofo bilbaíno y se detiene en la figura de Franco | El filme se presenta hoy en San Sebastián y llega a los cines el próximo viernes

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

'Mientras dure la guerra' arranca y concluye con una bandera española que vira del blanco y negro al color. En una memorable escena, Unamuno y su buen amigo Salvador Vila, un exalumno que sería fusilado por los franquistas tres meses después del inicio de la guerra, discuten en una loma a las afueras de Salamanca. Amenábar eleva la cámara, sube el volumen de la música y les deja inmersos en sus acusaciones sobre derechas e izquierdas. Así ve España el director de 'Tesis', sumida en una eterna contienda fratricida, condenada a no entenderse.

Al director de 'Tesis', con carta blanca para rodar en Hollywood, le honra meterse en los berenjenales de una cinta con muertos en las cunetas, que reivindica la incómoda figura del filósofo bilbaíno. 'Mientras dure la guerra' compite en la sección oficial de San Sebastián y se estrena el próximo viernes, un día antes de que pueda caerle algo en el palmarés. Su ánimo didáctico, las similitudes que establece entre 1936 y la actualidad, resultan meridianas. El Unamuno seco y cascarrabias con txapela que borda Karra Elejalde asiste esperanzado a la declaración del estado de guerra en Salamanca el 19 de julio. Confía en que los sublevados traigan orden y paz a la República. Y que el Estatuto catalán no rompa España.

Destituido de su cargo de rector por Manuel Azaña, los golpistas le repondrán en el puesto justo a tiempo de ver cómo las purgas siembran la muerte a su alrededor: el alcalde socialista de la ciudad, su amigo pastor protestante... En otro gran momento de cine, el protagonista cierra las ventanas de su caserón al amanecer para no escuchar los tiros de los fusilamientos. Su hija y amigos le piden que abra los ojos a la realidad, que tome partido. Pero Unamuno se siente baqueteado por la Historia, mientras se ve de joven en sueños, en el regazo de su Concha –«mi costumbre», como la llamaba–, a la sombra de un roble vasco.

'Mientras dure la guerra' no es solo un 'biopic' de Unamuno, cuyo célebre discurso en el Paraninfo de la universidad ocupa apenas unos minutos. De manera paralela a la toma de conciencia del escritor, el filme desarrolla las intrigas militares y políticas que llevaron a Francisco Franco a perpetuarse en el poder durante cuarenta años.

Eduard Fernández brilla como el explosivo Millán Astray. Alejandro Amenábar da instrucciones a Karra Elejalde y Santi Prego encarna a un Francisco Franco mostrado como un estratega sagaz.

Por primera vez en el cine, el dictador (Santi Prego) no está retratado de manera caricaturesca, sino como un estratega temeroso, indeciso, gris y sagaz, que al contemplar un fresco del Cid en la Catedral de Salamanca supo que la contienda debía convertirse en guerra santa y que los españoles solo combatirían durante años en nombre de Dios. A su lado, un maquiavélico Nicolás Franco (Luis Bermejo) y la estrella de la función, Millán Astray, un explosivo Eduard Fernández que se quita el parche para asustar a los niños y provoca repulsión y diversión al mismo tiempo.

Deslumbrante Elejalde

Amenábar no carga las tintas ni cae en el maniqueísmo en el dibujo de los bandos, un mal de la mayoría de cintas sobre la Guerra Civil. En ese sentido, un votante de Vox aplaudiría sin dudarlo la conversación entre Unamuno y Millán Astray, cuando este contempla con desdén y envidia la biblioteca de su casa burguesa. El hombre de acción, el héroe de guerra, frente al intelectual que nunca ha arriesgado la vida por su país.

Karra Elejalde debía de tener muchas ganas de abandonar el registro cómico al que le condenó su arrebatador Koldo de 'Ocho apellidos vascos'. El actor tiene asegurada la nominación al Goya por una composición mesurada, en la que el cuerpo, la voz y una deslumbrante caracterización son esenciales.

Amenábar remarca que 'Mientras dure la guerra' «apela muy directamente a nuestro presente y nuestra condición como ciudadanos que conviven, discuten y a veces, lamentablemente, se destruyen». Su lección de Historia apela asimismo, como todo su cine, a la emoción. No ha llevado al cine una página de Wikipedia, como algún crítico con mala leche ha apuntado en San Sebastián. Pero el componente didáctico, la interesantísima clase de Historia, no logra conmover pese a los intentos de ponernos el vello de punta con ayuda de la música, compuesta como es habitual, por el propio Amenábar. ¿Otra película sobre la Guerra Civil? Sí, y que vengan muchas más.