Anahí Berneri busca un lugar para la dignidad de 'Alanis'

Sofía Gala Castiglione es la protagonista de 'Alanis' (2017)./Promocional
Sofía Gala Castiglione es la protagonista de 'Alanis' (2017). / Promocional

La directora argentina obtuvo la Concha de Plata a la mejor dirección en el último Festival de Cine de San Sebastián

Ricardo Aldarondo
RICARDO ALDARONDO

Cuando se habla de mujeres cineastas que llevan su tiempo elaborando un discurso propio sin necesidad de llamar la atención, por derecho propio, quizás se olvida a directoras como Anahí Berneri; o son las cinematografías en las que anidan las que se suelen dejar en segundo plano, siempre es más inmediato hablar de Sofia Coppola o Kathryn Bigelow. Pero cualquier asiduo al Festival de San Sebastián ha podido seguir con bastante cercanía la trayectoria de la directora argentina, que ahora llega a nuestros cines con 'Alanis', película que recibió dos premios en el palmarés donostiarra: la Concha de Plata a la mejor dirección para Anahí Berneri, y la Concha de Plata a la mejor actriz para Sofía Gala Castiglione.

Ambas mujeres trabajan al unísono en una película que busca el realismo, el acercamiento sin tapujos a un personaje en dificultades de todo tipo. No es un seguimiento a un caso verdadero, a pesar de que el niño de un año que tiene que sacar adelante la protagonista es el hijo de la propia actriz.

Ni siquiera busca la compasión: Alanis es una mujer fuerte, que lucha entre otras cosas por su dignidad, y por el derecho a buscarse la vida como buenamente pueda, incluyendo la prostitución, que acaba convirtiéndose en uno de los temas principales de la película y que en Argentina ha cobrado una especial repercusión social, ya que allí «se vive una situación de urgencia con respecto a las condiciones de vida de las prostitutas», denunciaba la directora en el pasado Festival de San Sebastián. «El Estado no se está haciendo cargo y ellas estan desamparadas».

La mujer suele estar en el foco principal del cine de Anahí Berneri, de una manera natural, mas que reivindicativa, y con una variedad de tipologías que huyen de lo esquemático y tópico. Aunque su primera película, 'Un año sin amor' (2004), hablaba de un joven escritor enfermo de sida (y la película ganó el Teddy Bear del Festival de Berlín), fue con 'Encarnación' (2007) cuando Berneri dibujó un personaje intrigante, peculiar, el retrato de una actriz aparentemente de vida estable y feliz, que sin embargo se descoloca al regresar a su ciudad natal para el cumpleaños de su sobrina quinceañera.

La diferencia de perspectivas vitales, de ilusiones y logros entre ambas se plasmaban con el gusto de Anahí Berneri por los detalles cotidianos y las actitudes aparentemente normales, de esas que cualquiera mantiene para intentar no ver que algo se está resquebrajando en su vida. No es un cine minimalista, pero sí sutil: ocurría también en la más dura 'Por tu culpa' (2010), con una madre separada que tiene que llevar a su hijo al hospital por una caida y ve también como su mundo se desmorona por diversas circunstancias.

No es que Berneri vuelva una y otra vez sobre los mismos temas o similares perfiles: el punto de vista de 'Aire libre' (2014) era el de la pareja, resquebrajada también, pero buscando los razonamientos en ambas partes. Y en 'Alanis', la narración se contagia de la urgencia del personaje, una mujer valiente y arrolladora, también algo dispersa, que transmite honestidad en sus imperfecciones. Y que otorga a la actriz Sofia Gala Castiglione la oportunidad de ofrecer un auténtico recital interpretativo, de vitalismo, honestidad y pasión, en busca de un lugar para la dignidad y el tesón de una mujer tratada por la cineasta con indudable cariño, pero sin pretender dar lástima.