Semblante vivió su romería en Lasarte-Oria

El coro Semblante Rociero, actuando en la iglesia de Zumaburu./
El coro Semblante Rociero, actuando en la iglesia de Zumaburu.

El presidente de la Casa de Andalucía, José Mari Mellado, valora «muy positivamente» la celebración

TXEMA VALLÉSLASARTE-ORIA.

Con la 'Salve Rociera' en el mismo recinto ferial del parque de Atsobakar este domingo al anochecer se puso punto final a la XXVI Romería del Rocío, que, organizada por la Casa de Andalucía Semblante Andaluz, en colaboración con la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Lasarte-Oria y la Hermandad Ntra. Sra. del Rocío, se celebró durante dos jornadas del fin de semana. José Mari Mellado, presidente de la misma, efectuaba ayer -a expensas de cerrar las cuentas- un balance «totalmente positivo» de las mismas. «De nuevo -comentó- no nos podemos quejar. El tiempo nos acompañó con dos preciosas jornadas y de nuevo, el número de asistentes ha sido considerable y sobre todo el domingo fueron muchos los romeros que acompañaron a la Virgen desde Zumaburu hasta la propia campa de Atsobakar».

Para Mellado, el objetivo de la misma, con alguna novedad, se cumplió con creces. «Nuestra idea era la de hacer partícipes, tanto a las casas amigas como a grupos de la localidad y vecindario, de esta fiesta tradicional. En esta ocasión tuvimos la ocasión de compartir la comida del domingo con los moteros de Scooter club Euskadi que clausuraban sus jornadas en la localidad. La verdad es que la gente salió encantada. Hay que agradecer la participación de todos ellos, así como a los componentes de la hípica Loreak, que con sus caballos hacen que la propia romería sea más vistosa».

La jornada grande de esta Romería del Rocío fue la del domingo, que comenzó con una misa rociera en la iglesia de Zumaburu celebrada por el expárroco Ramón Uribe-Etxabarria y con un templo repleto de romeros y feligreses.

El coro Semblante Rociero, junto con los grupos de baile Gitanillas del Alba, participaron en la misma. A la salida, la comitiva de romeros transportó a la Virgen del Rocío en andas hasta el parque de Atsobakar donde prosiguieron la fiesta.

Tras el vino de honor ofrecido a las autoridades e invitados, se celebró una comida popular (una paellada), y que concluyó con diversas actuaciones folclóricas.