Islada Ezkutatuak encuentra en el Txaldatxur restos humanos de 1936

Miembros de Aranzadi realizando las labores de análisis del terreno junto a los huesos. Etxeberria saluda al veterano José Zato.
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Miembros de Aranzadi realizando las labores de análisis del terreno junto a los huesos. Etxeberria saluda al veterano José Zato.

Aranzadi, con Pako Etxeberria a la cabeza, corrobora el hallazgo de huesos humanos de una víctima de la Guerra

TXEMA VALLÉS

Componentes de la asociación local por la memoria histórica Islada Ezkutatuak junto con miembros de Aranzadi, con el forense Pako Etxeberria a la cabeza, presentaron ayer en las mismas faldas del monte Txaldatxur (alto de Zubieta), del último hallazgo consistente en restos de huesos humanos de una víctima de la Guerra de 1936. Según el médico forense «se trata de los restos óseos de una persona, que se encontraba enterrada boca abajo. Se pueden apreciar las dos extremidades inferiores desde la pelvis y su estado es bastante deteriorado por descomposición de la propia tierra».

Al acto de presentación de este hallazgo asistieron la directora de Gogora (Gobierno Vasco) Aintzane Ezenarro, la directora de Convivencia y Derechos Humanos de la Diputación Maribel Vaquero, los alcaldes de Donostia, Eneko Goia, y Usurbil, Xabier Arregi, y los ediles de Lasarte-Oria Txus Alonso y Jon Antxordoki, entre otros.

Pako Etxeberria fue el maestro de ceremonias y cedió la palabra al representante de Islada Ezkutatuak, Joxea Muguruza que explicó a los presentes los diferentes hallazgos junto a los restos humanos como una pistola Astra, un silbato de origen inglés, una funda de pistola y una pistola pequeña Astra, tamaño mechero, entre otros objetos. Muguruza comentó que «la memoria ha constituido un hito importante en la lucha del poder, conducido por las fuerzas sociales. Apoderarse de la memoria y del olvido son una de las preocupaciones de las clases, de los grupos y de los individuos que han dominado y dominan las sociedades históricas».

Uno de los artífices de este descubrimiento ha sido uno de los veteranos de Islada, José Zato, vecino de Oria, que cuenta con importantes episodios en la recuperación de la memoria histórica, prueba de ello, trabajó con ahínco en su Salamanca natal para encontrar los restos de su padre, fusilado en la Guerra. «La verdad es que tuve mucha ayuda de gente para encontrar los restos de mi padre, que se encontraba en una fosa común junto a otros 14 fusilados». Sobre el hallazgo en Txaldatxur, comentó que «me enteré que los de Islada estaban trabajando en esta zona buscando restos y me apunté a colaborar con ellos. Según datos que me ofreció un señor mayor del barrio, ya fallecido, me indicó que en este punto existía una fosa con cuerpos, y según la información que disponemos puede haber 10 o 12 enterrados».

Ezenarro, en su intervención, comentó que «con hechos como el de hoy, devolvemos de alguna manera la dignidad perdida a estas personas y otorgarles el sitio que merecen tener en la memoria democrática de nuestro país. Quiero agradecer, como el resto de asistentes, a las personas que como Zato están realizando este trabajo, a las asociaciones Islada Ezkutatuak y Aranzadi, que con su labor están dando pasos importantes por la memoria».