Tensión en el Pleno al tratar el tema de la obra de las piscinas del Polideportivo

Ediles del PNV en primer plano en el Pleno de ayer. /  MARÍA
Ediles del PNV en primer plano en el Pleno de ayer. / MARÍA

MARÍA CORTÉS HERNANI.

La obra del Polideportivo fue el tema protagonista en el Pleno extraordinario convocado ayer en el Ayuntamiento, sesión que se convocó automáticamente, al no celebrarse tras la petición para tratar el tema planteado por EAJ-PNV en agosto.

El Pleno comenzó con la argumentación de Andoni Amonarraiz, portavoz del PNV, que aseguraba no contar con la respuesta de temas como el número de columnas y vigas modificadas durante la obra, el porcentaje de la obra que se ha realizado mediante subcontratadas, «que por ley no podría superar el 60%» o el tema de la biomasa o la lámina térmica. «No se ha hecho un seguimiento como manda la ley, por lo que la gestión de la obra no ha sido la correcta», aseguraba Andoni.

A lo que la concejal Esti Aldeiturriaga respondió que «desde el Ayuntamiento queremos que todas las obras, incluida la del Polideportivo, vaya bien, acabe bien y se gestione bien. Somos los primeros que ante posibles errores o dudas hemos mandado su revisión y analización mediante informes que se pueden comprobar. Se sabe que estamos en juicio por el tema del suelo de los vestuarios o que se multó a la empresa por el retraso de la obra, por ejemplo. Somos los primeros que queremos que todo esté bien y en regla». La edil aseguró en el Pleno que el portavoz del PNV pudo reunirse con una técnico que había estado en la obra y aclarar las dudas planteadas. «No sólo eso, sino que se celebró una comisión de Urbanismo en la que participaron miembros de la Dirección Facultativa y técnicos. Se le respondieron a las preguntas que están avaladas por unos informes».

La trifulca entre el alcalde y el concejal del PNV fue más allá. «Creo que este tema se está yendo de las manos, y más que una preocupación por asuntos técnicos en la obra, se ha convertido en obsesión, en un tema político con el que crear polémica. Tenemos un informe del técnico con el que se reunió Andoni que habla de 'presento mi hartazgo ante un intenso escrutinio que vengo viviendo entorno a mi trabajo. La presión sobre esta obra no es comparable al de ningún otro proyecto en el que haya trabajado. El cuestionario y preguntas que se me han planteado han sido intensos y reiterativos. No suscribo las actas firmados por el concejal del PNV, ya que fueron escritas por él, sobre su parecer, dudas o reflexiones'». Amonarraiz aseguró que «si eso es así, el técnico miente. Las actas, informes o documentos, como los queráis llamar, los escribí yo, pero fueron modificados con lo que él aportó y no se firmaron hasta que se leyeron por parte de los dos», añadiendo que es «cuestionable que se sienta presionado por un concejal de la oposición y no por un alcalde o un partido que tiene mayoría absoluta».

Otra de los temas que generó mucho debate fue la temperatura del agua de las piscinas, sobre todo de la pequeña. Tanto desde el PNV como desde Orain Hernani se aseguró que había cerca de 120 firmas de padres de niños usuarios de las mismas «que se quejan porque el agua está fría y hace frío en los vestuarios». Aldeiturriaga aclaró que «la piscina pequeña antiguamente estaba a 31 grados, temperatura que no es legal. Por eso se ha tenido que bajar a 30», algo con lo que la oposición no estaba muy de acuerdo, «ya que se han hecho mediciones y la temperatura no llegaba ni a los 28».

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