Naturaleza y diversión, los elementos que se fusionan en el parque Errota

Los niños pidieron una casa en el árbol, y aunque no pudo ser, sí hay caseta de madera./
Los niños pidieron una casa en el árbol, y aunque no pudo ser, sí hay caseta de madera.

Más de una docena de niños del barrio fueron los que decidieron cómo querían que fuera el nuevo espacio de juegos de Karabel

MARÍA CORTÉS HERNANI.

La localidad estrenó hace un par de semanas un nuevo parque en Karabel, al lado del río Urumea, que lleva el nombre de Errota parkea. Como ya explicaron los responsables municipales, «no es un parque al uso, sino un espacio natural surgido de la imaginación y los deseos de los niños y niñas de entre 8 y 11 años del barrio. En su día se hicieron dos talleres participativos en los que varios vecinos de esta zona de Hernani y de estas edades expresaron cómo querían que fuera la nueva zona de juegos que se iba a construir al finalizar la urbanización del barrio. Y así se ha hecho, el nuevo parque convierte en realidad los deseos de los más pequeños de la casa».

Una tirolina, un columpio de red, una caseta de madera y un tubo que hace las veces de tobogán componen el mobiliario de este parque natural, cuyo suelo de arena, hierba, corteza y pino servirá de escenario de múltiples aventuras. El nombre del parque, Errota parkea, también fue propuesto por ese mismo grupo de niños, «en recuerdo al molino que existía allí antaño», detallan los responsables.

Los pavimentos son naturales, corteza de pino, arena... fundiéndose con el césped. En la zona de la tirolina se ha utilizado esteras de caucho, que dejan crecer la hierba, a la vez que acolchan el terreno. Y en cuanto a la plantación, se recomendaron especies vegetales que crecen junto a los ríos: abedul, olmo, fresno, tilo y sauce.

El proceso

El proyecto nació con el objetivo de detectar los deseos de los niños en torno al juego infantil en una parcela próxima a la nueva urbanización de Karabel. Para ello a finales del año pasado se realizaron 2 sesiones. Participaron unos 15 niños y según detallan «en la primera sesión, tras ver la parcela, los pequeños participantes propusieron juegos apoyados en la naturaleza y en los árboles. Paradójicamente a los estándares de juego que planteaban sus escritos, pudimos percibir en el dibujo que estos modos de juego venían ilustrados por vegetación arbórea y con elementos como una tirolina, una casa en el árbol o un tobogán desde el árbol... En la segunda sesión, pasaron los dibujos a maqueta de los cuatro elementos más votados (tirolina, casa en el árbol, columpio y tobogán) y se situaron en la maqueta del trabajo. En definitiva, se buscaba un parque en la naturaleza y no un parque infantil urbano», señalan los responsables.

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