El escritor Iñigo Legorburu se llevó 86 kilos de café como premio

Iñigo Legorburu y Eduardo Solana, con la gerente de Cafés Gosoa, Irune Goyenechea, en medio./
Iñigo Legorburu y Eduardo Solana, con la gerente de Cafés Gosoa, Irune Goyenechea, en medio.

Se impuso en la modalidad de euskera en el certamen literario convocado por Cafés Gosoa

JUAN F. MANJARRÉS HERNANI.

Con motivo del Día Internacional de Café se daban a conocer los ganadores del III Certamen Literario Cafés Gosoa, donde en la modalidad de euskera Iñigo Legorburu se proclamaba ganador mientras que en la especialidad de castellano, Eduardo Solana Hernández se alzaba con el máximo galardón de este singular concurso.

La novedad de este certamen, que comienza a hacerse un nombre, reside en su premio: cada uno de los ganadores obtiene el diploma acreditativo, la publicación en formato libro de su relato, y lo más curioso: su peso en café.

Así, los vencedores pudieron conocer las instalaciones que Cafés Gosoa SL tiene en Bilbao, para después pesarse y hacerse las correspondientes fotos junto a la gerente de la empresa Irune Goyenechea. Legorburu pesó 86 kilos y Solana 71, por los que ambos han obtenido un suministro de café para bastante tiempo. Con los protocolos cumplidos, los galardonados fueron obsequiados con una suculenta comida en el Casco Viejo bilbaíno, donde departieron sobre literatura con los organizadores del evento.

Se da la curiosa anécdota de que Eduardo Solana, arquitecto de profesión, hoy en día vive en Madrid pero es de nacimiento errenteriarra, donde residió hasta cumplir los seis años. Su relato en castellano se titula 'Argi', que es el nombre de una de las protagonistas que regentan una cafetería donde, curiosamente, otra de las protagonistas se llama 'Juli', que según indicó el autor «es un pequeño guiño al conocido bar errenteriarra, que me trae recuerdos de mi infancia».

Legorburu, por su parte, presentó el trabajo 'Berotegi efektua'(Efecto invernadero), que narra el choque generacional entre una madre y su hijo, hasta que ella cae en las garras de una depresión. Intentando salir del bache, ella acudirá a un centro llamado 'Karabeleko', donde personas que atraviesan dificultades mentales o de otro tipo consiguen mitigar o minimizar los efectos de la enfermedad gracias al trabajo en los invernaderos, en pleno contacto con la naturaleza.

Los dos autores, tuvieron que enfrentarse al tema propuesto por la organización, que era 'la luz del café', donde cada escritor enfocó su historia desde un punto de vista propio, pero aferrándose al tema propuesto.

En el caso de Legorburu, el autor apunta que «personalmente, intenté darle la vuelta al tema y centrarme en la oscuridad; que es la perfecta metáfora de la depresión. Un oscuro agujero en el que caes y caes y parece que nunca vas a ver la luz».

Cafés Gosoa SL va a divulgar una edición promocional y publicitaria de 500 ejemplares en cafeterías y, además, los autores van a ver publicados sus relatos en revistas especializadas sobre café. Además de todo eso, cada autor obtuvo 50 ejemplares del libro, para divulgarlo como mejor le parezca.

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