Barrenetxea hace historia con su txapela

Barrenetxea con su txapela de campeón, tras derrotar a Javier Urriza./
Barrenetxea con su txapela de campeón, tras derrotar a Javier Urriza.

El hernaniarra, contra todo pronóstico, se hizo con su primera victoria en el Kutxabank al derrotar a Urriza

JUAN F. MANJARRÉSHERNANI.

El hernaniarra Barrenetxea IV destronó el pasado sábado en Galarreta a Javier Urriza al imponerse 27-30 al seis veces campeón del Torneo Kutxabank de remonte en una final inolvidable.

Este campeonato individual de remonte tiene un nuevo campeón y su nombre es Endika Barrenetxea. El zaguero de Hernani ganó la que será una final para recordar, en la que los dos remontistas se dejaron la piel sobre la cancha.

Desde 2007, con Zeberio II, un remontista guipuzcoano no ganaba el individual y 12 años más tarde lo hizo un hernaniarra, pero esta vez zaguero. Una txapela más que merecida, sufrida y sudada. No se sabe si su reinado durará tanto como el de Urriza, pero por de pronto ya tiene la primera. Eso sí, Urriza puede volver al trono en cualquier momento después de ver lo parejo y duro que fue el partido.

El palmarés ganó todavía más lustre si cabe por el partidazo que se vio en Galarreta. Hubo de todo; grandes tantos, emoción, dureza, nervios, presión, hasta algunos fallos comprensibles y, sobre todo, un tanto que marcó sin duda la final. Barrenetxea comenzó como un tiro y se adelantó 2-6 y 3-7 en un partido que estaba siendo poco peloteado. El primer peloteo llegó en el 2-3. Hasta ese momento todos los tantos se habían decidido con el saque o al resto, pero en el 6-7 se produjo el tanto del campeonato junto al último.

Ambos pelotaris pelotearon una barbaridad, llevaron pelotazos imposibles y al final cayó del lado del pamplonés que se tiraba y terminaba un tanto terrible. Terrible por el cansancio que produjo y marcó el devenir de la final.

En un principio afectó más al zaguero, ya que tuvo que correr más dentro del tanto, pero a la larga el más perjudicado fue Urriza. Los dos necesitaron un parón de hasta cinco minutos para recuperarse.

Barrenetxea veía como su ventaja se reducía al máximo e incluso como Urriza cogía una renta importante de cinco tantos en el 14-9 tras un parcial de 11-2. El público vio que había peligro de que se rompiera la final, pero por fortuna para los intereses de Barrenetxea el cuerpo le dio la vuelta.

Eso hizo que en el peloteo volviera la igualdad e incluso terminaba mejor los tantos el remontista que vestía de azul. Urriza se defendía como siempre de lujo, pero no acertaba a cruzar la pelota y le costaba terminar el tanto. Así, poco a poco, el marcador se fue estrechando hasta que la distancia volvía a ser mínima en el 18-17.

Hasta el 25-24 el partido se mantuvo en un pañuelo, pero se le veía a Barrenetxea más entero y a Urriza sacando los tantos de forma más trabajada. Solo en el 23-20 un error del zaguero hizo pensar al aficionado que lo podía pagar caro. No fue así.

Racha de saques

Se rehízo Barrenetxea y se acercó de nuevo a un tanto 25-24 y ahí sacó a relucir su mejor arma, el saque. Al inicio le funcionó, luego le costó acertar, pero como ocurre con los grandes sacadores volvió la racha y además en el mejor momento. Empató a 25 con un saque cruzado a los pies. Se adelantaba Urriza, pero empataban a 26 y ahí Barrenetxea conectó otros dos saques buenísimos que le dieron una ventaja de dos tantos cruciales.

No se puso nervioso el hernaniarra y Urriza falló una pelota que le dejaba al borde de perder la final, 26-29. Hizo el 27, pero no pudo ir más allá. El último tanto fue el perfecto resumen de lo que fue la final. Dos pelotaris corriendo de un lado para otro llevando pelotas imposibles. Barrenetxea tuvo que terminar el tanto hasta tres veces, aunque las dos primeras las llevó de forma increíble Urriza, la segunda en la red digna de estudio, pero a la tercera pudo terminar en otro dos paredes brillante que le daba su primera txapela.

Habían pasado 75 minutos de puro espectáculo para el goce de los aficionados que se acercaron hasta Galarreta para ver la final del Torneo Kutxabank 2019.