El viaje más duro de Javier Gallo a las cumbres del Himalaya

Pese a la dureza del viaje, Gallo disfrutó de buenos momentos./
Pese a la dureza del viaje, Gallo disfrutó de buenos momentos.

No pudo completar la expedición al Mera Central (6.461 metros) que realizaba junto a otros tres montañeros por problemas de salud

MARIVI OLANO ANDOAIN.

El montañero andoaindarra Javier Gallo se recupera poco a poco de su último viaje al Himalaya, una expedición que comenzaba el pasado 7 de octubre en compañía de otros tres montañeros y que no pudo terminar por problemas de salud.

Gallo emprendía este cuarto viaje con ilusión. «Las tres veces anteriores habíamos hecho treking por la zona pero en esta ocasión se trataba de una expedición de montaña al Mera Central, una ascensión mucho más dura porque hay que aclimatarse y entre el frío que hemos pasado con temperaturas por debajo de 15 grados bajo cero, el hambre y el cansancio que llevaba me han impedido completar mi objetivo».

Dice que «si comes mal te va minando y yo soy muy especial para comer y más allí porque son comidas muy especiadas y con mucho picante que no tolero muy bien». Añade que éste ha sido un factor, el otro la dificultad para aclimatarse. «Estuvimos dos días a 5.000 metros. Yo iba siempre el último del grupo. Llegamos al campo base de Khare a 5.045 metros y luego ascendimos al campo 1 a 5.750. Ese mismo día salíamos para la cumbre del Mera. Se va encordado, con un sherpa abriendo camino, y decidí no ir porque fui consciente de que no estaba en plenitud de forma y no quería ralentizar la cordada ni ser un estorbo para mis compañeros, que sí consiguieron subir».

Un poco frustrado

Javier ha regresado «un poco frustrado porque después de tanto esfuerzo y del coste económico que tiene una expedición de estas características me da pena no haber podido completar el programa de viaje. Sobre todo porque estaba cerca, no era difícil pero solo hay una oportunidad y la montaña es individualista. Mis compañeros subieron. Yo hice lo que pude, di todo pero no ha podido ser. Me ha dejado un sabor agridulce».

Asegura que esta vez ha estado «más fastidiado». Las especias y el picante de la comida le dejaron «tocado» el estómago hasta el punto de que, tras una semana en Andoain, empieza ahora a poder comer con normalidad. «Todavía me encuentro debilucho no sólo por el problema de estómago, también he acusado las largas horas de viaje y el cambio horario, además de las temperaturas extremas que hemos soportado. De hecho, uno de mis compañeros ha regresado con síntomas de congelación en varios dedos de la mano». A esto añade que «la edad tampoco perdona. Era el más veterano, el abuelo de la expedición»

Pese a todos los inconvenientes, Gallo ha disfrutado también de buenos momentos. Uno de ellos era llevar la bandera de Burdina de vuelta a las cimas del Himalaya, tal como había hecho en sus viajes anteriores. «Esta vez no me saqué la foto con la bandera pero que conste que viajó conmigo y volví con ella para la fiesta de encendido del calero de Ortzaika que organizamos desde Burdina el pasado sábado 27 de octubre», indica.

Seguirá en la montaña

Tiene claro que continuará con sus salidas a Pirineos, cimas que «ahora se quedan pequeñitas en comparación con el Himalaya», y asegura también que ha cerrado una etapa. «Creo que no volveré al Himalaya aunque nunca se sabe, no me planteo nada, pero ahora mismo lo que me pide el cuerpo es descansar y recuperarme bien».

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