«Ya era hora de que la normalidad llegase a este pueblo»

La nueva alcaldesa de Andoain, Maider Lainez, recibe un ramo de rosas de manos de su compañero de partido, Daniel García./Unanue
La nueva alcaldesa de Andoain, Maider Lainez, recibe un ramo de rosas de manos de su compañero de partido, Daniel García. / Unanue

Maider Lainez basará su mandato en consolidar el «respeto» y la «convivencia» tras un pleno que se ha desarrollado sin incidentes

Miguel Ángel Mata
MIGUEL ÁNGEL MATA

«Ya era hora de que la normalidad llegase a este pueblo». Las serenas palabras de un emocionado Estanis Amutxastegi, último alcalde socialista de Andoain (2009-2011), resumen la esperanza de una localidad que anhela consolidar una convivencia pacífica entre vecinos de diferentes ideologías tras haber sido durante muchos años el ejemplo más palpable de la fractura social entre nacionalistas y constitucionalistas en Euskadi, así como foco del acoso y violencia de ETAy de la resistencia ciudadana contra el terrorismo.

Una cohabitación normalizada que este sábado ha recibido un espaldarazo que el tiempo dirá si marca un antes y un después en el municipio. El abrazo y el beso con el que las alcaldesas saliente (Ana Carrere, de EH Bildu) y entrante (Maider Lainez, del PSE) han protagonizado la cesión de la 'makila'; la ausencia de incidentes antes, durante y después del pleno; y los discursos apaciguadores de la nueva primera edil llamando a la «convivencia» y al «respeto», y del líder de la oposición, Andoni Alvarez (EH Bildu), quien la víspera ya había reclamado «tranquilidad» a sus simpatizantes, pretenden proyectar un nuevo tiempo un año después de la disolución de ETA y cuando van a cumplirse ocho del cese de sus atentados.

Amutxastegi (Andoain, 1952), simboliza como nadie los años de resistencia ante la amenaza terrorista en una localidad que vio cómo asesinaban a Juvenal Villafañe en 1993, José Luis López de Lacalle en 2000 y Joseba Pagazaurtundúa en 2003. Ha sufrido en sus carnes durante décadas el acoso y la violencia de ETA y su entorno. Como muchos otros compañeros. El hostigamiento en la calle, su casa quemada tras ser atacada más de una vez con cócteles molotov, el exilio a otra localidad para poder disfrutar cada día de unos minutos en paz...

El discreto Amuchastegui

Este sábado debería haber estado en primera fila en el pleno que iba a elegir a su compañera de partido alcaldesa de su municipio. El día que el PSE recuperaba uno de sus feudos históricos. Todo un triunfo para el socialismo de base, para el sindicalismo obrero, para la gente trabajadora como Estanis Amuchastegui, combatientes durante el franquismo y que, cuando pensaban que podrían vivir en paz con la llegada de la democracia, se vieron obligados a resistir ante la serpiente vigilante y el hacha ejecutora.

Pero no. Amuchastegui ha asistido al pleno en última fila. De pie. Casi escondido. No quería protagonismo. Se ha conformado con charlar con viejos amigos y conocidos. Ha ido a comprobar que el sueño se hacía realidad. Que no se repetiría lo de hace cuatro años. A apoyar a su compañera... Y se ha ido como ha llegado. Sin llamar la atención. Antes de que terminase la sesión.

Antes, ha confesado a EL DIARIO VASCO que «más que por la Alcaldía, estoy satisfecho porque PSE y PNV hayan sido capaces de llegar a un acuerdo. Son partidos que piensan diferente, pero ambos hemos sufrido el acoso de los violentos y su trabajo conjunto supone una dosis de realismo de la pluralidad de Andoain y de la sociedad vasca. Espero que esta coalición sirva para normalizar la vida en el pueblo. Ya era hora».

Unanue

La importancia que los socialistas vascos dan a recuperar Andoain ha quedado reflejada con la presencia en el pleno, entre otros, de los presidentes del PSE vasco y de Gipuzkoa, Iñaki Arriola y Eneko Andueza, así como de los respectivos secretarios de organización, Miguel Ángel Morales y Mikel Durán. Por parte del PNV, socio de gobierno en la localidad, ha estado, entre otras, la burukide guipuzcoana del EBB María Eugenia Arrizabalaga.

El pleno ha comenzado con puntualidad británica a las 10 en punto de la mañana. Aunque había dudas sobre si se desarrollaría de forma pacífica o habría incidentes, la imagen que presentaban media hora antes el Ayuntamiento y Goikoplaza era de lo más normal. Seis agentes municipales y una patrulla de la Ertzaintza componían un dispositivo nada extraordinario. Un par de pancartas en las que se leía 'Hau al da herriak nahi duena?' ('¿Es esto lo que quiere el pueblo?')y 'Andoni alkate' eran toda la señal de protesta, junto a unos pasquines por el suelo en los que se comparaba el acuerdo PSE-PNVcon la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Beso a la ama y rosas

El pleno se ha desarrollado en un clima de respeto y normalidad, apenas roto por algunos gritos aislados de simpatizantes de EH Bildu contra la designación de Lainez en un Ayuntamiento abarrotado de gente, que llenaba el salón de plenos y las escalinatas de acceso al consistorio. Había mayoría de partidarios de la coalición abertzale, que respetaron que el discurso de Lainez tras ser nombrada alcaldesa fuese recibido con aplausos de sus votantes, y ovacionaron las palabras de Alvarez. A la conclusión del pleno, el cadidato soberanista ha sido recibido por un centenar de seguidores en la puerta del consistorio al grito de Alkate! y Andoni, herria zurekin! (¡Alcalde! y ¡Andoni, el pueblo está contigo!).

Dentro, los momentos más emotivos se han producido cuando la nueva alcaldesa ha besado a su madre y ha recibido un ramo de rosas de manos de su compañero en el grupo socialista y edil hasta ayer, Daniel García.