Cientos de niños reciben con entusiasmo a los Reyes Magos

Visita real. La cabalgata de Reyes, iluminada por cientos de antorcheros, en su recorrido por las calles de Andoain. / FOTOS UNANUE
Visita real. La cabalgata de Reyes, iluminada por cientos de antorcheros, en su recorrido por las calles de Andoain. / FOTOS UNANUE

La cabalgata de Melchor, Gaspar y Baltasar desfiló por las calles de Andoain | Baltasar rompe el protocolo con un lapsus que deja atónitos a pequeños y mayores en la tarde de magia y emoción por excelencia

MARIVI OLANO ANDOAIN.

Sin miedo al frío por la ilusión que genera recibir un año más a los Magos de Oriente, cientos de niños, acompañados por sus familiares, se apostaron ayer por la tarde en las calles por las que discurría el recorrido real para ver de cerca a Melchor, Gaspar y Baltasar.

El olor que desprenden las antorchas que iluminan el paso de Sus Majestades se dejaba sentir a media tarde en la localidad anunciando la inminente llegada de los reyes. A las 18.15 comenzaron a vislumbrarse las primeras luces en el camino del barrio Goiburu, coincidiendo con el descenso que la comitiva real realizaba desde el caserío Joanleitzaneaberri, que sirve de refugio a pajes, antorcheros y colaboradores, hasta Txitibar plaza. Desde aquí comenzó el majestuoso paseo de los reyes, montados sobre sus caballos y ataviados con sus capas de terciopelo, sus coronas y turbante, acompañados por un gran séquito de más de un centenar de personas entre pajes, antorcheros, miembros del belén viviente, colaboradores y músicos de la txaranga Gora Kale Txiki que, un año más, se sumó a esta fiesta acompañando con villancicos el recorrido. La comitiva real enfiló por la calle Zumea para dirigirse hacia Kale Nagusia y, desde este punto, iniciar la subida hacia Goikoplaza. Melchor, Gaspar y Baltasar surtieron de caramelos a txikis y adultos durante el trayecto, y colaboraron pacientemente con los fotógrafos y con los padres y madres que aprovecharon las paradas que se realizaban en la zona de Zumea plaza, en Kale Nagusia y a la altura del centro cultural Bastero para que los chavales se subieran a lomos del caballo de su rey preferido con objeto de obtener una foto de recuerdo.

En Goikoplaza, los Reyes subieron al salón de plenos de la Casa Consistorial, donde les esperaba un recibimiento por parte de autoridades municipales y una merienda de bienvenida. A continuación, accedieron al balcón del Ayuntamiento ante el entusiasmo de los chavales que esperaban en Goikoplaza. Hablaron Melchor y Gaspar. La sorpresa la dio Baltasar con una metedura de pata que asombró a todos los presentes en una noche en la que debe reinar la magia y la ilusión.

 

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