Burdina recupera el calero de Azarzulo

Alfredo Moraza y Xabier Arruti, de Burdina Taldea, junto a Miguel Etxetxikia en Azpirotz-Lezaeta. /
Alfredo Moraza y Xabier Arruti, de Burdina Taldea, junto a Miguel Etxetxikia en Azpirotz-Lezaeta.

El horno se encuentra ubicado a medio camino entre los núcleos navarros de Azpirotz y Lezaeta |

MARIVI OLANO ANDOAIN.

La campaña de intervenciones de Burdina Taldea tiene este año como primer escenario el concejo navarro de Azpirotz-Lezaeta, donde desde hace dos meses voluntarios del grupo andoaindarra trabajan en la restauración del horno calero de Azarzulo.

Los primeros trabajos para recuperar esta infraestructura comenzaban a primeros de año de la mano de un grupo de voluntarios de la zona, en el que se implicaba también el presidente del concejo Azpirotz-Lezaeta (Larraun), Miguel Etxetxikia. Tras una primera intervención, este grupo de voluntarios pedía, a través de Aranzadi, el apoyo de Burdina Taldea, que se apuntaba inmediatamente a realizar una propuesta de trabajo.

El arquéologo Alfredo Moraza ha sido el encargado de elaborar un detallado informe que recoge las características y ubicación de este horno calero y los objetivos que se plantea Burdina de cara a su recuperación.

Conservación deficiente

El horno de Azarzulo está situado casi al borde de la carretera, a medio camino entre los núbleos de Azpirotz y Lezaeta, a pocos metros de la desembocadura de la regata del mismo nombre. El elemento, tal como indica Moraza, «se encuentra en un estado de conservación deficiente, habiendo perdido buena parte de su frente y laterales, así como su cubierta». El interior se encontraba «colmatado con un gran número de bloques de piedra, algunas de grandes proporciones y tierra, materiales procedentes seguramente del hundimiento de la propia estructura y posiblemente de los rellenos efectuados a consecuencia de la ejecución de la vecina carretera», indica Moraza.

Se trata de un horno de planta casi circular, construido con muro de mampostería y cantos de río de gran volumen. El arqueólogo de Burdina apunta a que en su origen este horno presentaría «una forma ligeramente aovada al interior, cilíndrica, con sendas bocas en la parte inferior, de carga y alimentación, y otra superior para facilitar el tiro y salida de humos». Atendiendo a su tipología, Moraza señala que se trata de un horno de arco en cuyo interior se construía una bóveda en seco con piedras calizas desbastadas sobre la que se disponía la carga. «Esta tipología específica de hornos aparece sumamente extendida por todo el territorio y se conoce según las comarcas como karobiak, kisulabeak o galtziñalabeak en la zona de Azpirotz».

Moraza indica que estos caleros aparecían ya referenciados en la Edad Media e incluso en la época romana, y que se mantuvieron en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX, con un momento de mayor esplendor a partir del siglo XVII coincidiendo con la denominada revolución del Maíz.

Los objetivos que persigue Burdina con esta intervención se concretan en garantizar la conservación de este elemento patrimonial, desconocido hasta hace poco y en evidente peligro de desaparición, realizar un registro de sus principales características constructivas y socializar el honor como parte del conjunto patrimonial de la comarca y más concretamente del municipio del Valle de Larraun.

Las actuaciones que llevan a cabo los voluntarios de Burdina se están centrando en limpiar y retirar los escombros tanto alrededor del honor como en su interior, unos trabajos para los que se viene empleando maquinaria. Además se proponen realizar la consolidación y recrecimiento de los muros perimetrales que delimitan el horno para evitar que en el futuro caigan derrubios al interior.

Los muros, apunta Moraza, «se realizarán con los materiales que se extraigan del interior del horno. También está previsto establecer medidas de seguridad y restricción de acceso para lo que se dispondrá un vallado de madera en torno al horno».

Hasta el momento los voluntarios de Burdina han realizado tres actuaciones en este calero y la previsión de trabajo es llevar a cabo dos jornadas más de labores para continuar con la recuperación de Azarzulo.