«Si hay una cosa clara es que la situación de los refugiados cada día es peor»

Iñigo Gutiérrez, secretario de SMH, y el fotoperiodista Javi Julio./
Iñigo Gutiérrez, secretario de SMH, y el fotoperiodista Javi Julio.

El documental 'Wait just wait' acercó a la Casa de Cultura la cruel realidad en la que viven los refugiados en la isla griega de Chios

MARÍA CORTÉS

Los astigartarras tuvieron la oportunidad de conocer un poco más de cerca la realidad de los refugiados -cuando se cumple un año del cierre de las fronteras- con la proyección del documental 'Wait just wait' del fotoperiodista donostiarra Javi Julio. Él, junto al secretario de SMH, Iñigo Gutiérrez, presentaron en la Casa de Cultura este documental de 30 minutos, que se grabó el pasado mes de agosto en la isla griega de Chios. «Fui a hacer vídeos para Zaporeak, vídeos corporativos para enseñar el trabajo que realizaban allí. Y durante mi tiempo libre me iba con ellos de madrugada a hacer las guardias y, por las tardes, cuando la gente de cocina tenía libre, nos íbamos a los campamentos de refugiados para hablar con ellos», detalla. En el documental se pretende explicar cuál ha sido el trabajo de los vascos en la isla y se refleja la situación desde las llegadas masivas de 2015 a la aplicación del pacto de Turquía y cómo afecta a los refugiados en su vida en la isla.

-¿Cómo es esa situación?

-Javi: Pues muy mala. Les obligan a estar atrapados en la isla. Chios es una cárcel al aire libre. No tienen ninguna posibilidad. O pagar a mafias el viaje a la Grecia continental o se vuelven para atrás, así que se quedan como estancados. La respuesta de ACNUR, que es la que coordina las entrevistas para clasificarlos como refugiados o no, siempre es 'just wait', de ahí el nombre del documental. Las frases 'tan sólo espera' o 'sed pacientes'.

-¿Cuántas personas se calcula que puede haber en la isla?

-Javi: Pues depende. Cuando acabé de editar el documental, en enero, me dijeron que había alrededor de 2.500 personas. Pero son cifras que oscilan. En 24 horas han llegado 200 personas y parece que se está volviendo a calentar el punto.

Iñigo: En invierno ha habido mala mar, que ha frenado mucho la llegada, pero en el primer aniversario del tratado, Turquía va a querer presionar y nos tememos que se vuelva a calentar el punto. Andan entre 2.000 a 3.000 personas en la isla, entre niños, mujeres y hombres. En el segundo bote de hoy, de 45 personas, 24 eran niños. El 40% de los refugiados son niños o menores.

-¿Qué les espera allí?

-Javi: El gobierno griego ha escolarizado a los niños, algo positivo. Pero esto solo ocurre en la Grecia continental. Aunque algunos movimientos fascistas han intentado interrumpir en los colegios, los propios padres de los alumnos han impedido que los fachas les saboteen. Pero en las islas, la gente se conoce más y en Lesbos los niños no van al colegio con los niños nativos, van por la tarde, como si fueras unas extraescolares. Y eso hace que muchos profesores tengan que trabajar fuera de sus horarios porque quieren. En Chios, no hay una escolarización real. No tienen nada que hacer, están en el campamento.

-¿Cómo son esos campamentos?

-Javi: Realmente no son campamentos. En Chios existen dos: el de Vial y el de Souda. En este último es donde Zaporeak daba las raciones de comida, y el de Souda es el militarizado. Vial es un CIE, donde no se puede entrar, las organizaciones humanitarias no pueden trabajar, está la policía antidisturbios... ese es el nivel de campamento de refugiados. Es un eufemismo llamarlo campamento.

Iñigo: Ya lo ha dicho Javi al principio, es una cárcel. Entras como delincuente, has cometido un delito al entrar ilegalmente en Europa y les da igual que vengas de una guerra, que seas transexual y que escapes de una sociedad que te rechaza... Lo que ha logrado Europa con todo esto es crear una barrera jurídica, un limbo en el que entras como delincuente, no puedes defenderte, estás a expensas de una entrevista en la cual tienen que ver si vas a poder optar a pedir la categoría de refugiado. Si te rechazan se puede recurrir, pero encima no se sabe cuándo te hacen esa entrevista, hay gente que llega y se la hacen y otros están meses y meses. No hay un criterio lógico y las entrevistas son un proceso de 6 horas con problemas de comunicación, porque ni los funcionarios saben ni los refugiados. Se ha creado como una situación kafkiana en la que la gente llega allí, les dejan moverse, pero no trabajar.

Javi: Juegan al desgaste, al 'just wait'. Espera que ya se solucionará, pero cuando llevas un año... no es tan fácil esperar. Así que muchos optan por pagar a mafias con las que cambiar de ubicación. Mucha de la gente que ha salido en este documental, ahora mismo está en Europa. Muchos niños llevan dos años sin escolarizar y los padres a la desesperada pagan a las familias.

-Debe ser dura la situación de los pequeños, ¿no?

-Hay mucho menor no acompañado. Y en este momento en Europa se sabe que hay 10.000 niños desaparecidos. Se habla de tráfico sexual y de órganos. Cuando te encuentras con un niño que está solo en un bote hay que pensar ¿este niño qué hace aquí? El precio que se ha pagado porque esos niños lleguen, ¿quién lo ha pagado? Si con él no están los padres ni familiares... Miles de niños de los que no se sabe ni se sabrá nada. Aparte, la entrada pasa por el país más caótico de toda Europa, donde menos organizados están y menos recursos tienen. Bastante están aguantando y han aguantado, como se suele decir 'a perro flaco, todos son pulgas'. En Navidad yo volví a Chios y los refugiados ya me daban la tarifa de lo que costaba llegar a Canadá, unos 9.000 euros, a Alemania, unos 6.000 euros, o los 2.500 euros a España. Generalmente la gente que llega es la que tenía dinero en sus países de origen, lo que pasa es que el dinero se va agotando. Venían con lo justo y mientras están en la isla van gastando y con lo poco que les queda lo dejan para volver a pagar a las mafias para moverse al continente.

-¿Y cómo es allí su situación?

-Iñigo: La situación no mejora, empeora. Duermen en parques y muchos otros vuelven a la isla. Aunque en la isla se quedan atascados, el desgaste mental es brutal, pero en Atenas, o entran en un campamento del gobierno o se van a las casas ocupadas que apoyan grupos anarquistas, que no suelen ser muy seguras. Llegan a la misma situación de penuria, pero además son muchos más. La situación está más deshumanizada. Y ya no te cuento si has conseguido viajar y has llegado a Belgrado, Hungría...

-Y en España, ¿qué?

-A la velocidad a la que vamos en España, con la cuota que tenemos de acoger 17.000 refugiados, acabaríamos para 2045 de alojar a todos. Hace algunos días llegaron 27, y en Grecia pueden llegar al día 200. La proporción es brutal. Muchos países, con el auge de las extremas derechas, han puesto el freno.

-¿Ha empeorado el hecho de que se diga que han entrado terroristas entre los refugiados?

-El ruido mediático que se ha generado en torno al tema de los refugiados ha generado miedo. Pensemos, un terrorista que tiene misión de atentar en París, ¿va a atravesar todo ese campo de penurias, y a ver si llega? Es absurdo.

Javi: Puede que haya alguno de los que llegue que colaboraran de alguna manera en la guerra de Siria con alguno de los bandos. Pero no hay que criminalizar por unos pocos al millón y pico de personas que ha llegado. El discurso del miedo es efectivo, cómodo y cala. Pero yo te puedo asegurar que no he bajado del bote a ningún terrorista, es gente muy asustada, gente que se busca la vida, padres de familia responsables... no me he encontrado a nadie con un kalashnikov que quisiera matarme.

 

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