Hernani a través de su historia

Visitas guiadas. María se dirige a uno de los grupos de turistas que durante una visita se acercan a la Cruz del Humilladero, con el lavadero Leoka al fondo/
Visitas guiadas. María se dirige a uno de los grupos de turistas que durante una visita se acercan a la Cruz del Humilladero, con el lavadero Leoka al fondo

La localidad ofrece una veintena de elementos de distintas épocas históricas que pueden ser de interés para todo el que quiera profundizar en la historia de Gipuzkoa

JUAN F. MANJARRÉSHERNANI

Si la intención es organizar un plan turístico, no hay que irse demasiado lejos para ello. El Casco Histórico de Hernani vale como ejemplo, ya que ofrece una veintena de elementos de distintas épocas históricas que pueden ser de interés para todo el que quiera profundizar en la historia de Gipuzkoa. Si a ello le sumamos, como no podía ser de otra manera hablando de Hernani, una buena degustación de sidra, la propuesta no puede resultar más atractiva.

En los últimos años el Ayuntamiento de la villa guipuzcoana, por medio de su departamento de Turismo, ha decido vincular dos de sus principales atractivos turísticos: El peso de la historia en su parte vieja y el atractivo de las sidrerías. Así, son ya muchos los que cogen un paquete que permite realizar una visita al Casco de hora y media primero, para montar luego en un pequeño tren que les lleva a una sidrería para realizar una cata e incluso comer. Eso suele ser los sábados, ya que los domingos la visita al Casco se suele hacer sin paso posterior por la sidrería, de manera gratuita.

Se trata de una visita guiada, que da comienzo junto a la Casa de Cultura Biteri, uno de los edificios de referencia en la localidad, aunque bien es cierto que no se encuentra propiamente dicho dentro de su casco histórico. El primer trayecto a los visitantes les lleva a la zona de Zinkoenea, lugar en el que se encuentra el convento de San Agustín. Con edificio primario del siglo XIII, la realidad es que ha sufrido cambios a lo largo de la historia. Las últimas obras en sus alrededores, hace escasos años, han permitido mostrarlo en todo su esplendor. En el pasado, cuando Hernani fue todo un referente del que dependieron Lasarte-Oria, Andoain, Urnieta, Astigarraga, Orio e incluso San Sebastián, los terrenos de este convento de Agustinas llegaban hasta tierras del barrio donostiarra del Antiguo.

Hernani fue una ciudad amurallada, cuando su núcleo central lo formaban únicamente dos calles, Andrekale y Mayor, junto a la Plaza de los Gudaris. Una fortificación que tenía en los edificios residenciales su principal defensa, algo que se puede apreciar hoy en día en muchas de ellas. Una época en la que Hernani llegó a contar con 5 puertas de acceso a esa zona amurallada, de las que hoy en día quedan en pie dos: El arco que se encuentra en el propio edificio del ayuntamiento y el que está en la actual calle Zapa.

El recorrido, tras su entrada en el propio Casco, prosigue por la calle Mayor. En ella se encuentran un buen número de edificios que muestran una gran variedad de épocas históricas. Es el caso de la conocida como Beroiz Enea, que tiene como característica principal el hierro forjado en su balconada, algo común en buena parte de los edificios de la zona.

Se puede disfrutar desde la casa diseñada en forma modernista por Ramón Cortazar en 1907, al estilo de la "belle epoque" donostiarra, hasta el edificio del estilo barroco de la casa Eguino, en el que estuvo residiendo Víctor Hugo. La presencia de escudos en sus paredes es muy habitual en buena parte de las viviendas.

El paseo hacia Gudarien plaza lleva al visitante por edificios emblemáticos como la casa Aierdi, la casa Torre o la de Zaragüeta, que bien podría ser un museo ante las muchas reliquias que conserva en su interior.

Al final de la calle Mayor uno llega a la Plaza central, donde se encuentran dos de las joyas arquitectónicas de Hernani. Por un lado está el edificio de la Casa Consistorial. El actual data de 1899, pero el original era exactamente igual aunque con un arco menos. Hay que recordar que durante la segunda guerra carlista fue un edificio que quedó prácticamente destruido por los bombardeos sufridos desde la zona de Santiagomendi. Junto al ayuntamiento se encuentra la imponente Parroquia San Juan Bautista, contruida entre 1548 y 1595. Se trata de una iglesia peculiar al tener una gran altura y escasas columnas.

La visita que se realiza al centro de Hernani permite rememorar tiempos pasados como el famoso baile que se desarrollaba en el Paseo de los Tilos, que atraía a personas de toda la comarca, con la conocida figura del chapero. Además de ello, las traseras de la Parroquia San Juan Bautista da la posibilidad al visitante de acercarse al Camino de Santiago.

La visita guiada lleva al público también a la Cruz del Humilladero, que en el pasado marcaba un punto que no podían atravesar los expulsados de la villa que habían tenido un comportamiento condenable, y sobre todo al recinto más antiguo, el lavadero Leoka, que ya aparecía en escritos del año 1016. Era la fuente y el sitio de reunión de la época, y aunque ahora está reformado, lo cierto es que se ha buscado conservar en gran medida su imagen tradicional.

La vuelta a la Plaza central de Hernani, permite visitar la casa de Zuaznabar, que fue ayudante de cámara de Felipe V y gracias al cual el río Urumea recibió su nombre. Cogía pequeñas pepitas de oro en el río.

Desde ahí uno se adentra ya en la segunda de las calles principales del casco histórico de Hernani: Andrekale. Hace escasamente un mes ha recuperado esta denominación, después de que durante muchos años haya sido denominada como Kardaberaz o Urumea. Es una calle en la que se vincula directamente al Casco hernaniarra con el mundo de la sidra. Si hoy en día se está acostumbrado a encontrar las sidrerías en zonas alejadas del centro urbano, antes no era así y era precisamente Andrekale la que contaba con muchas de ellas. Una época en la que había un gran consumo de esta bebida y en la que destrozar un manzano podía conllevar una pena especialmente severa. Esta calle cuenta también con un buen número de edificios destacados, culminando la visita en Portalondo, que muestra clarísimamente su participación como muro defensivo de la villa. Se trata de un edificio que está especialmente bien conservado.

Una visita, por lo tanto, muy recomendable al Casco Histórico de Hernani. Durante la temporada del txotx son muchas las personas que en las mañanas de los sábados realizan esta visita guiada por el Casco, antes de acudir a la sidrería. Los domingos suelen ser más personas del propio Hernani o pueblos cercanos las que usan este servicio. "Los que llegan de fuera suelen asombrarse con la Plaza, por su tamaño y por encontrarse dos edificios del peso del Ayuntamiento y la Parroquia. En el caso de los vecinos de Hernani, les sorprenden aspectos de la historia que no conocían de edificios que ven todos los días", afirma María, guía habitual en estas visitas.

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