SOCIEDAD MADRINA

Irungo Atsegiña. Todos los años se organiza en esta sociedad una comida para los residentes de los centros para personas mayores de la ciudad. /  FOTOS DE LA HERA
Irungo Atsegiña. Todos los años se organiza en esta sociedad una comida para los residentes de los centros para personas mayores de la ciudad. / FOTOS DE LA HERA

La Irungo Atsegiña organiza cada año una comida en la que reúne a personas de diversas residencias para la tercera edad. |

ANIA M. SEISDEDOS

La sociedad Irungo Atsegiña se fundó en 1922 con un claro fin benéfico. Ya en sus inicios la entidad se convirtió en 'madrina' de los huérfanos y las personas de edad avanzada que vivían en el Hospital Asilo de nuestra ciudad, a quienes cada año hacían entrega de regalos el día de Reyes y de la opila el de San Marcos. De hecho, el 25 de abril de 1925 el Ayuntamiento le concedió oficialmente el título de 'Madrina del Hospital Asilo'.

A lo largo de toda su historia la sociedad ha seguido ejerciendo su papel de madrina, y actualmente reparten el roscón cada 5 de enero, así como la opila el 25 de abril, a todos los usuarios de las seis residencias y centros de día que existen en Irun: Ama Xantalen, GSR Inmaculada, el Centro de Día de Artía, Cruz Roja, Servicios Bidasoa y Caser.

Una estupenda labor cuyos gastos corren a cargo de la propia Irungo Atsegiña, si bien cuentan con la colaboración de una empresa que prefiere no desvelar su identidad. Resulta, sin duda, un gran esfuerzo el que realizan los integrantes de la Junta Directiva de la sociedad, ya que coordinar y gestionar el reparto requiere mucha dedicación.

Una dedicación que no se limita solamente a estos dos quehaceres, ya que en la sociedad se organiza asimismo anualmente, desde hace más de medio siglo, una comida en la que reúnen a cerca de un centenar de personas mayores de diversas residencias de Irun. Esta suele tener lugar a finales de abril, cuando la sociedad celebra su aniversario -este 2019 ha cumplido 97 años-, y normalmente el día de la semana escogido es el jueves.

Así, un año más, el espacio ubicado en la cuesta San Marcial de Irun recibió a 30 residentes de Caser Anaka, 26 de Ama Xantalen, 10 de Servicios Bidasoa y 37 de GSR Inmaculada.

Para todos ellos prepararon Carlos Navarro, Claudio Rodríguez y Tomás Cebrián -socios de Irungo Atsegiña-, así como Pablo Comerón, Pedro Barrutia y Josemi Casas, -integrantes de la Junta Directiva-, un menú que, tal y como ellos mismos explican, tratan de que sea distinto a lo que los mayores comen habitualmente en sus centros: entremeses, menestra de verduras, merluza en salsa con gulas y postre.

Además de los cocineros, ese día se encontraban ayudando en la sociedad su presidente, Luis Etxebeste, y los directivos Jesús Rubio, Iñigo Uruñuela, José Luis Martinez y Patxi Zayas -que se encargó de ambientar el encuentro con música-.

Cabe destacar asimismo que a la comida acudieron también trabajadores de las diversas residencias: de Caser Anaka estuvieron presentes Nerea Tizón -directora-, Francisco Javier Parra y Maitane Aizpurua -enfermeros--y Ainhoa Melero y Lourdes Razkin -animadoras-, mientras que de Ama Xantalen acudieron Nati del Hoyo -directora-, Elisa de la Serna -trabajadora social-, Toñi Mendoza -animadora- y Ana Cuesta, Cristina Merino e Ignacio Javier Zubizarreta -auxiliares-. De Servicios Bidasoa, por su parte, se acercaron hasta la Irungo Atsegiña Montse Jarilla -directora- y Antonio Vázquez -auxiliar y chofer- y de GSR Inmaculada lo hicieron Elena Laguardia -directora-, Nahikari Aldako y Enara Fermín -monitoras- y José Retolaza y Ana Carmen García -auxiliares-.

Fueron ellos quienes ese día relataron a los directivos de la sociedad que los asistentes a esta comida esperan con ganas la llegada de la cita, a la que muchos de ellos acuden año tras año. «Como anécdota podemos contar que las peluqueras de los centros no daban abasto ayer y hoy», aseguraban.

Y es que la celebración de esta comida supone, para muchos de ellos, romper con su rutina habitual, dado que, además de encontrarse personas de diversas residencias -algunas de las cuales se conocían previamente o lo han hecho gracias a estas citas- y disfrutar de un menú distinto, después de los postres los socios de la entidad ponen música para que los comensales puedan pasar un buen rato cantando y bailando.

Resultó, por tanto, una jornada entrañable y divertida para todas las personas que aquel día se encontraron en la Irungo Atsegiña, cuyos socios aseguran que «los invitados quedaron encantados y nosotros también».

bidasoandv@gmail.com