«Mi concierto más especial aún no ha sido, será el 28 de junio en fiestas»

Yero ya está contando los días para el que será su concierto más especial./F. DE LA HERA
Yero ya está contando los días para el que será su concierto más especial. / F. DE LA HERA

Es cubano, pero lleva casi toda la vida en Irun trabajando y esforzándose por abrirse un camino en el mundo de la música reggaeton

YLENIA BENITO BIDASOANDV@GMAIL.COM

Con 9 años empezó a soñar con la música. Incluso con una vieja guitarra desafinada, el pequeño Yero soñaba con cantar ante miles de personas. En los sueños empieza la responsabilidad, así que ha peleado duro por hacerlos realidad. Después de mucho esfuerzo, algo de hip hop, unas pocas rancheras y mucho sacrificio, es ahora cuando está disfrutando de este sueño que es dedicarse a lo que más le gusta: la música. Yero ha actuado ante 15.000 personas y ha teloneado a casi todos sus ídolos, pero el sueño no ha terminado. En menos de dos meses, Yero podrá cumplir otro de sus sueños. Actuar en la que considera su casa, en su ciudad. Ahora sí siente una gran responsabilidad, el 28 de junio actuará en fiestas de Irun. Está claro, cuidado con lo que sueñas, a veces se cumple.

-Yero, ¿cuándo sentiste la responsabilidad de tus sueños? ¿Cuándo decidiste pelear por la música?

-Uf, hace mucho. Desde pequeño me ha gustado la música. Recuerdo que siempre andaba intentando sacar melodías con una guitarra vieja que había en mi casa. Era muy vieja, igual tenía 30 años, no sé ni de dónde salió, pero el caso es que siempre estaba desafinada.

«De pequeño cantaba canciones mexicanas con una vieja guitarra desafinada de casa»«Hemos teloneado a artistas tan conocidos como Romeo Santos, Nicky Jam o Prince Royce»

-¿Y qué conseguías tocar con ella?

-Te vas a reír, empecé cantando música mexicana.

-¿Rancheras? Podrías haber sido un Juan Gabriel cubano...

-(Risas) Me llamaban mucho la atención esas voces tan impactantes. Entonces imitaba muchas canciones mexicanas. Ya ves, ¡nada que ver con el reggaeton que hago ahora!

-Una mezcla interesante: un toque cubano, otro toque irundarra y un poquito de México.

-La mezcla tiene muchos más ingredientes. Cuando era pequeño, la música me gustaba pero no iba más allá. Era una afición, nada más. Yo creo que fue con 15 años cuando empecé a tomármelo más en serio. Empecé a trabajar por ello. La música es complicada. No estudias como para ser médico o abogado, pero los pasos son más o menos los mismos. La música también requiere de estudio, dedicación y trabajo. En ese momento pensé: si un abogado tiene que estudiar diez años, yo voy a estar grabando música y estudiando diez años también para llegar lo más lejos posible.

-Ahí empezó el sueño.

-Sí y también el cambio. Ahí dejé la música mexicana a un lado y empecé a hacer música un poco más comercial y de ahí me lancé al hip hop.

-Y este tampoco fue el estilo definitivo, ¿verdad?

-(Risas) ¡No! Después del hip hop empecé a hacer música más de discoteca y reggaeton. Y aquí es cuando las cosas me empezaron a ir un poquito mejor.

-Los comienzos, dicen, siempre son difíciles...

-Sin duda. En esa época me junté con otro chico de Irun y uno de Loiola. Entre los tres lo hacíamos todo: las letras, las instrumentales, los vídeos, la música... ¡Todo! Y claro, esos comienzos fueron más complicados de lo que hubieran sido ahora...

-¿Por qué, Yero?

-Porque no existía 'Youtube', que es el maestro de la juventud. (Risas) Ahora, con internet, hay más competencia, sí, pero también todo es más fácil. Si no sabes cómo grabar, Youtube te lo enseña. Si no sabes cómo escribir letras, Youtube te lo enseña. ¡Ahí está todo!

-A vosotros os ha tocado ser autodidactas, ¿verdad?

-Así es. Nosotros escuchábamos a los profesionales y decíamos: «quiero sonar como él». Entonces empezábamos a hacer todo tipo de pruebas. No teníamos a nadie que nos dijera cómo hacerlo o que nos enseñara a hacerlo.

-Youtube no os habrá hecho de maestro, pero sí de trampolín.

-Claro, a través de canales como Youtube hemos conseguido llegar a mucha gente. Internet ha sido un buen trampolín, sí, pero sin trabajo y dedicación... ¡no hay salto!

-Y el salto, el hit, ¿llegó?

-Sí, hicimos una canción que se llamaba 'Mami, vuelve conmigo' y que funcionó muy bien. En Irun nos veía la gente y nos la cantaba a todas horas. Fue increíble, nos impactó mucho. De hecho, quince años después aún hay gente que me la recuerda. Han pasado quince años y la gente aún se acuerda, ¡es una pasada!

-El sueño empezó a coger forma...

-Sí, pero también se truncó un poco. El chico de Irun dejó de cantar y el chico de Loiola se fue a Estados Unidos. Me quedé solo...

-Solo ante el peligro y la responsabilidad de tus sueños.

-Así es, pero decidí tirar para adelante solo y buscar nuevos aliados. Me junté con un productor, Marlon the Pro, con el que aún sigo ahora. Seguimos haciendo reggaeton y nos fue bastante bien.

-¿Llegaron más éxitos y cambios?

-Eso es. En ese momento nos dimos cuenta de que el público que nos seguía era mayoritariamente latino. Yo soy cubano, pero llevo toda la vida viviendo aquí. Me siento de aquí y por eso, quería llegar al público de aquí también. Por eso, decidimos hacer algo de fusión metiendo a nuestra música un toque más de aquí.

-¿Y cómo lo hiciste?

-Pues un día vi a Jon Vázquez cantando en la calle. Le pregunté si querría hacer un tema conmigo para fusionar su flamenco con mi reggaeton. Me dijo que sí y nos lanzamos a la aventura.

-¿Reggaeton flamenco?

-(Risas) Hicimos una canción y fue un éxito. Con 'Ojos que no ven' tenemos nuestro récord. Tenemos casi un millón y medio de visitas en Youtube. A raíz de esta canción decidimos hacer un disco: 'Flamenquito latino'. Es lo que estamos promocionando ahora.

-Un disco completo. ¿Queda algún sueño por cumplir?

-¡Actuar el 28 de junio en fiestas!

-Pero vosotros habéis dado muchos conciertos ya...

-Sí, pero el del 28, sin que haya ocurrido, es el concierto más especial que puede haber. Mira, hemos cantado teloneando a artistas tan conocidos como Romeo Santos, Nicky Jam o Prince Royce y hemos actuado en el BEC ante quince mil personas, pero tocar en casa, en fiestas... ¡es súper especial!

-Y siendo los más votados...

-Desde hace diez años, mi sueño ha sido cantar en San Marciales, en la que considero mi ciudad. Por fin lo voy a hacer siendo los más votados y antes de Rosario. ¡Estoy muy feliz!