«No me veo viviendo fuera de la Parte Vieja. Como en casa, en ningún sitio»

Rafa González Merino, junto a la casa donde ha vivido más de 20 años, en la calle Larretxipi./FLOREN PORTU
Rafa González Merino, junto a la casa donde ha vivido más de 20 años, en la calle Larretxipi. / FLOREN PORTU

Recibirá este mediodía el 'Txapelaundi Saria' en las fiestas de Ama Xantalen en lo que espera que sea una jornada «bonita» y pide que «no llueva» Rafa González Merino 'Txapelaundi Saria' 2019

EKAITZ RETAMOSAIRUN.

Rafa González Merino nació en el Antiguo Hospital de Irun el 21 de junio de 1966. Ha vivido siete años en la calle Travesía, hasta los 30 en Larretxipi, tres en la calle Uranzu y en la actualidad reside en la calle Santa Elena. Una vida ligada a la Parte Vieja trabajando desinteresadamente por el barrio. Hoy recibe el 'VI. Txapelaundi Saria' de la mano de la Asociación de Vecinos Alde Zaharra-San Juan.

-¿Cómo recibió la noticia?

-Estaba en casa y vino Koldo Susperregi, el presidente de la asociación, por un tema de la Tamborrada. No teníamos suficientes tamborreros y con esa excusa vino a casa. Y me dijo: &ldquohemos pensado que este año te vamos a dar a ti el 'Txapelaundi' y es para ver si aceptas o no&rdquo. Nos echamos a reír. Llamé a mi mujer Saioa para comunicárselo y me dijo: &ldquote lo mereces&rdquo. Me hace mucha ilusión recibirlo porque te ves reconocido por tu barrio y tu gente.

«Me hace mucha ilusión recibirlo porque te ves reconocido por tu barrio y tu gente»«Antes había mucha libertad y ahora ya se ha perdido esa vida de barrio»

-¿Por qué cree que le han premiado con este 'Txapelaundi'?

-No lo sé, no lo he preguntado. A veces me alegro de ver a gente que hace cosas y se va sin recibir premio. Aquí en el barrio se ha acertado con los premios del Txapelaundi, ya que se ha premiado al comercio del barrio como Pombar o la carnicería Lasa. Cuando era niño, por el motivo que sea, no dije que no a ir casa por casa cobrando las cuotas. Son cosas que no te cuesta hacer por los demás; la vida se compone de gente activa y pasiva; y yo, que me llaman el perejil, estoy en todos los lados. Y creo que me lo han dado por la vida que he dedicado al barrio.

-¿Cómo han sido estas semanas en las que, me imagino, la gente se ha acercado para felicitarle?

-Ha sido una locura. El WatsApp ha estado a tope, recibía centenares de mensajes. Cuando Koldo me notificó lo del 'Txapelaundi', me acordé de la gente que tenía un comercio antiguamente en la Parte Vieja y que ya no están. Larretxipi era una calle que tenía tiendas de comestibles, zapatería, relojería, de fotos... Ha sido una calle que era como un centro comercial. Toda esa gente del barrio que queda te reconoce y te felicita. Luego llegan las bromas de amigos que sino me lo merezco o que si soy de fuera... (ríe).

-¿Cómo espera que sea la jornada de hoy?

-No lo sé. Lo he visto desde fuera y es un acto bonito. Será un día sin parar y sin pisar la casa. Va a ser un dia bonito y largo, y activo para mí. Lo que iba a ser un día tranquilo, comenzará con una diana a las 8.15, que durará hora y media, más o menos. Luego echaremos un pintxo y un vermut, ducha y corriendo a misa. En la entrega, habrá gente que no pueda ir y luego irá gente que no pensaba que fuese a ir. No estoy nervioso pero si inquieto, como siempre. A mí la ermita me gusta mucho y seguro que será bonito, así que solo pido que no llueva.

-Un hombre que siempre ha estado ligado al barrio, viviendo en el entorno de la plaza Urdanibia. ¿Cómo recuerda su infancia en el barrio?

-Una pasada. Son tiempos que no volverán y no creo que nadie lo pueda volver a repetir. El sistema de vida ha cambiado mucho. Ibas a buscar al amigo de turno y entrabas en casa, porque antiguamente no había llaves sino una cuerda, y no pasaba nada. Había juegos de calle, balón, canicas , la chapa... Esa era nuestra vida. No había peligro, ni miedos ni nada. Antes había mucha libertad y ahora ya se ha perdido esa vida de barrio; nunca salíamos de la calle. Por ejemplo, las mujeres del núcleo vecinal estaban muy unidas; recuerdo llegar del colegio y en mi casa mi madre se juntaba con las del barrio: cosían, jugaban a las cartas... Eso ya no existe, ahora cada uno va a lo suyo.

-¿Qué echa de menos de entonces?

-Recuperaría la actividad comercial del barrio. Las partes viejas de otros municipios siguen siendo activas, pero aquí esto se ha perdido. Sin ese entorno comercial, el barrio está muerto. El ambiente de Mosku era sano y siempre había algún grupo con el que te podías juntar.

-¿Rafa González Merino se imagina viviendo en otro sitio que no sea la Parte Vieja de Irun?

-No. Qué pronto te lo he dicho (ríe). Siempre me ha gustado no parar en casa, tener mi espacio abierto. Tuve una época que estuve a punto de ir a vivir a Hendaia, pero cuando me casé, que mi mujer también vivía en la Parte Vieja, decidimos quedarnos por esta zona. Estuvimos tres años en la calle Uranzu y luego nos fuimos a la calle Santa Elena. Duró poco el exilio. No me veo viviendo fuera de la Parte Vieja. Como en casa, en ningún sitio.