La residencia Ama Xantalen mantuvo la ocupación al 100% en todo 2017

Con datos. Natividad del Hoyo y Sergio Corchón ofrecieron el balance de Ama Xantalen./F. DE LA HERA
Con datos. Natividad del Hoyo y Sergio Corchón ofrecieron el balance de Ama Xantalen. / F. DE LA HERA

Con las 70 camas disponibles y las 15 plazas de centro de día, este recurso municipal atendió a 101 usuarios a lo largo de todo el año

IÑIGO MORONDOIRUN.

La Residencia Ama Xantalen es uno de los recursos sociales más significativos de la ciudad. Durante el pasado, 85 personas mayores y en situación de dependencia utilizaron el servicio de residencia y otras 16, el de centro de día. Con 70 camas y 15 plazas diurnas y apurando los procesos de rotación, Ama Xantalen registró tasas de ocupación por encima del 99% en ambas vertientes.

«Todo un equipo de profesionales, incluida una trabajadora social a tiempo completo y la directora, Natividad del Hoyo, trabajan en un recurso que es la referencia para las personas dependientes que por el motivo que sea, aunque fundamentalmente por edad, no pueden permanecer en su hogar», destacaba el delegado de Bienestar Social, Sergio Crochón.

Esa plantilla incluye, además de la directora y la trabajadora social mencionadas, «un operario de mantenimiento, una administrativa, dos celadoras, once auxiliares y doce enfermeras», detallaba la propia máxima responsable, «además de servicios subcontratados como atención psicológica, dinamización, limpieza, comidas, etcétera. En un día normal, y teniendo en cuenta que la residencia funciona 24 horas, pueden trabajar unas 52 personas», precisaba Del Hoyo.

Perfil del residente

plazas tiene la residencia Ama Xantalen
68 están concertadas con la Diputación Foral e incluidas en la red asistencial de Gipuzkoa. Las otras dos se mantienen como un recurso municipal de urgencia.
Alta dependencia
El 75% de los residentes padecen dependencias severa (26%) o grave (49,41%).
Más mujeres
La residencia alojó el pasado año a 55 mujeres (64% del total) y a 30 hombres.
86 años
La media de edad supera con algunos decimales los 86 años. Los residentes se situaron entre los 52 y los 104, aunque el 30% estaban entre los 91 y los 100 y el 45% entre los 81 y 90.

La directora aportó los datos de Ama Xantalen en 2017, tanto en su condición de residencia como en la de centro de día. En el primer caso, entre las 85 personas que utilizaron el servicio, la mayoría, 55, fueron mujeres, y en tres de cada cuatro casos se trataba de personas con dependencias graves (49%) o severas (26%). La edad, entre 52 y 104 años, se concentró sobre todo en la franja que va de los 81 a los 100 (75%).

Entre los 16 usuarios del centro de día también hubo mayoría de mujeres (11). Más de la mitad de los asistentes presentaban deterioro cognitivo y un 74% dependencia severa o grave. Las edades fueron de los 74 a los 100 con una media de 85.

Corchón y Del Hoyo incluyeron en su balance los pisos residenciales, «para mayores autónomos pero en situación de cierta fragilidad social. No requieren un recurso como la residencia pero sí este servicio que los aleja de una posible exclusión», explicó ella. Son cuatro viviendas que en 2017 utilizaron 8 personas, 6 hombres y 2 mujeres, de una edad media de 75 años, algo inferior a la de los otros casos.

Relación con la comunidad

Uno de los aspectos en los que más incidió Natividad del Hoyo fue el de la relación que Ama Xantalen mantiene con su entorno cercano. «Tenemos pautas de participación para esforzarnos en integrar a las familias en el centro», señaló, pero además «hemos trabajado mucho la integración en la comunidad que nos rodea».

Aportó la relación con diversos agentes y voluntarios, mantenida gracias a acciones y colaboraciones a lo largo del año, pero destacó de manera especial el trabajo con los centros educativos. «Los intercambios generacionales son buenos para los mayores y para los niños. Con Eguzkitza», el colegio que se encuentra justo a la espalda de la residencia, «hemos tenido muy buenas experiencias». Mencionó, por ejemplo, la de las pasadas Navidades. «Trabajamos una decoración que hicieron los niños, parte para su centro, parte para la residencia. Unos días después volvieron porque como se iban de vacaciones pensaron que era mejor traer sus adornos aquí». También en Carnaval visitaron la residencia. «Vinieron a hacer una actuación, pero era el cumpleaños de una residente y le improvisaron un 'Zorionak zuri'. Les impresionó que cumpliera 104 años. Ellos tienen 8 ó 9...»

 

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