El primer pleno de la nueva Corporación refleja un escenario político diferente

En marcha. La nueva Corporación empezó ayer su camino con la sesión que define y configura su funcionamiento y organización. / F. DE LA HERA
En marcha. La nueva Corporación empezó ayer su camino con la sesión que define y configura su funcionamiento y organización. / F. DE LA HERA

Elkarrekin Podemos y EH Bildu viabilizaron las principales aprobaciones mediante su abstención y se evidenció un clima de entendimiento potencial no exento de críticas

IÑIGO MORONDOIRUN.

La Corporación municipal definió ayer cómo funcionará durante estos cuatro años en las cuestiones administrativo-laborales. Primero, el alcalde, José Antonio Santano, dio cuenta de las decisiones que ha ido tomando desde que hace un mes se constituyó el nuevo Ayuntamiento conforme a los resultados de las pasadas elecciones municipales.

El paso más básico fue dar a conocer los grupos municipales que configuran la Corporación y sus respectivos portavoces: Socialistas de Irun (Miguel Ángel Páez), EAJ-PNV (Xabier Iridoy), Elkarrekin-Irun Podemos/Ezker Anitza-Izquierda Unida (David Soto), Irungo Bildu (Jokin Melida) y Popular (Muriel Larrea). También se dio cuenta de la composición de la Junta de Gobierno y las delegaciones que asume cada uno de sus miembros.

Algo menos de gasto

La primera votación de la nueva Corporación se refirió al establecimiento de fecha y hora para la celebración de los plenos ordinarios del Ayuntamiento. Por unanimidad, se aprobó mantener el formato actual y convocar las sesiones ordinarias el último viernes de mes a las 9.30 horas.

En los siguientes puntos, los concejales debatieron sobre los liberados y cargos de confianza de los que dispondrá cada grupo y que serán diferentes en función de su representatividad y de sus responsabilidades (gobierno u oposición). Así, cada grupo cuenta con un secretario a jornada completa (excepto el grupo Popular que lo tendrá al 50% de horas y salario) y un portavoz liberado. En esto segundo la excepción es Socialistas de Irun, sin sueldo de portavoz pero que al ostentar el gobierno puede liberar hasta un total de siete ediles además del alcalde y el primer teniente de alcalde (de momento, sólo ha confirmado un total de 8 de las 9 liberaciones posibles). Al Gobierno le corresponden además cuatro cargos de confianza (jefe del Gabinete de Alcaldía, técnico de comunicación del Gabinete, secretario de Alcaldía, administrativo de Alcaldía) y en el caso de la oposición hay asesores de comunicación para tres grupos, con diferente dedicación en función de la representación alcanzada por cada uno: al 100% para EAJ-PNV, al 75% para Elkarrekin Podemos, al 50% para EH Bildu. Atendiendo a una enmienda firmada por la coalición abertzale y los socialistas, cada grupo percibirá 1.500 euros al mes (en vez de 900) además de 300 euros por concejal (en vez de 375), para «favorecer el trabajo de los grupos más pequeños que disponen de menos recursos para hacer su trabajo». Aunque este último cambio supuso un gasto algo mayor, el total de recursos destinados quedó por debajo del de hace 4 años.

Nada que ver con 2015

El grupo jeltzale presentó sendas mociones a los dos dictámines que definieron las condiciones mencionadas. Su portavoz, Xabier Iridoy, defendió una «propuesta alternativa que ofrece una estabilidad real y un equilibrio en cuanto a recursos de gobierno y oposición». Aludió a que el gobierno, «con el 40% de la representación, se lleva el 60% de los recursos y la oposición, con el 60% del pleno, el 40%». Lamentó que el Gobierno municipal no aceptara su iniciativa y achacó al alcalde que hiciera primar «sus intereses personales y los de su grupo en lugar de mirar por la equidad y la pluralidad». Afirmó una vez más que va a «liderar el cambio desde la oposición» para «poner en valor Irun y su pluralidad».

Sin embargo, sus enmiendas se rechazaron con los votos del resto de los grupos, no sólo el socialista. David Soto (EP), argumentó que las bajadas salariales que proponían los jeltzales a los miembros del Gobierno «no son más que para que ellos puedan tener un asesor más» y achacó a Iridoy «falta de legitimidad para hablar de proporcionalidad viniendo de donde venimos», en referencia al pleno análogo de hace cuatro años en el que los jeltzales tuvieron dos asesores y Sí se Puede Irun (con más votos y los mismos concejales que el PNV), 1,5. El argumento esgrimido fue que los primeros iban a asumir tareas de gobierno. En aquella ocasión, Sí se Puede Irun, EH Bildu y PP se levantaron de sus escaños para no participar en la votación de un reparto de recursos (y de representación en otras sociedades) que les pareció sumamente injusto.

Para Jokin Melida (Bildu), el no a la propuesta del PNV estaba claro desde el momento en el que suponía «quitar el 25% de dedicación a nuestra secretaria», pero añadieron que la enmienda les había llegado ayer por la mañana, «sin tiempo para estudiarla», y que son conscientes de que existe un marco de acuerdo en Euskadi entre PSE y PNV «que ya sabemos qué tipo de enmiendas permite». La respuesta socialista la dio Cristina Laborda, que incidió en que esa enmienda «lo que supone es mejorar la posición del PNV con un asesor más a costa de otros grupos municipales».

Desestimadas las enmiendas, los dos puntos relativos a sueldos y liberados se aprobaron con votos favorables de PSE y PP y el voto en contra del PNV. Elkarrekin Podemos y EH Bildu viabilizaron la aprobación con sus abstenciones, una muestra práctica del cambio que se ha dado en el consistorio en este arranque del mandato. Ambos, más claramente Podemos, aludieron a las conversaciones con el gobierno y a cierta «sintonía», aunque también marcaron criterio con advertencias claras sobre que el dictamen cuya aprobación facilitaban no es el que hubieran redactado de haber estado al mando.