El premio que reafirma una apuesta decidida

En 2015, tratando de aprovechar la enorme cantidad de carácter pedagógico que productoras de todo el mundo, aunque especialmente francesas, remitían cada año al festival, la organización del Ficab dio un paso adelante. Decidió dar un giro a las programaciones matinales que ya había intentado anteriormente para, aun dejándolas abiertas a todo el mundo, orientarlas a los centros escolares.

Nació, con ese nombre, la Sección Educativa, a la que, por no ser la oficial, no se trató con menos cariño. El esfuerzo y el mimo del personal de Oiasso se vieron refrendados, primero, con la respuesta de profesores de varios centros, que entendieron la oportunidad para trasladar a su alumnado conocimiento sobre historia de una forma totalmente diferente, que solo por ser audiovisual, ya resulta más próxima al código comunicativo de esas generaciones.

El segundo espaldarazo llegó el pasado año, cuando Orona Fundazioa encontró en la Sección Educativa un camino para desarrollar su línea de trabajo académico con niños y jóvenes. El prestigioso codirector de Atapuerca, Eudald Carbonell, vino a presentar el documental que coprotagonizaba un día en el Amaia, al siguiente en la sede de la fundación, que ya anunció que aquello era sólo «un primer pasito», como se demostró con el anuncio de la creación este año del Premio Orona Fundazioa a la Sección Educativa.

 

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