¿Podrá 2019 mejorar a 2018?

El año de la Copa Asobal, otra Euskal Kopa, Gurutz de presidente y el 'agur' de Zubiria. / F. DE LA HERA
El año de la Copa Asobal, otra Euskal Kopa, Gurutz de presidente y el 'agur' de Zubiria. / F. DE LA HERA

El Bidasoa-Irun cierra un año de alegrías y con un nuevo presidente, Gurutz Aginagalde | Los irundarras, que el curso pasado lograron la permanencia sin apuros, están de vacaciones tras disputar la Copa Asobal y como segundos en liga

Borja Olazabal
BORJA OLAZABAL IRUN.

2018 ha sido el mejor año del Bidasoa-Irun de los que uno puede recordar sin tener que echar mano de los libros de historia. Al menos, con esa sensación nos hemos quedado tras los últimos meses de competición que ha completado el conjunto irundarra. Y es que 2018 que hemos despedido hace apenas unos días será recordado como ese en el que el conjunto amarillo acabó la primera vuelta en segunda posición de la Liga Asobal y alcanzó la final de la Copa Asobal. Pero 2018 ha dejado mucho más, y no solo a nivel deportivo.

El 24 de noviembre fue un día que quedará escrito en el libro bidasotarra porque el club conoció a su décimo presidente, Gurutz Aginagalde. El exportero optó a la presidencia en unas elecciones, que no se celebraban desde hacía veinte años, a las que también se presentó Iñaki Emaldi y se llevó el triunfo con un claro resultado, 468 votos a 256. Aginagalde relevó en el cargo a José Ángel Sodupe, que dejó la presidencia bidasotarra después de dieciséis años como máximo mandatario.

El adiós de Sodupe no fue el único que se dio durante 2018. Como cada año, algunos jugadores cambiaron de destino o, simplemente, dejaron la práctica del balonmano. Es el caso de hombres como Beltza, Vázquez, Redondo, Nonó, Lancina o Popovic. Aunque sin lugar a duda, la despedida más emotiva fue la del capitán Asier Zubiria, que se despidió de las canchas después de veinte años como profesional y con once temporadas en el Bidasoa. Tras el partido contra el Puerto Sagunto, el último de la pasada liga, Zubiria recibió un emotivo homenaje en Artaleku. Ahora es directivo.

Subidos al podio

Analizar deportivamente 2018 obliga a echar un ojo al final de la temporada pasada, en la que el Bidasoa-Irun terminó en décima posición con 27 puntos. El equipo consiguió algo de lo propuesto, lograr la permanencia sin apuros -le sacó catorce puntos al penúltimo clasificado- pero se quedó lejos de lo soñado, estar en la pelea por los puestos europeos -acabó a diez puntos del quinto-. Y volvió a ser un premio menor, pero los bidasotarras volvieron a demostrar ser el mejor equipo de Euskadi al llevarse por cuarta edición consecutiva la Euskal Kopa tras imponerse en la final disputada en el polideportivo hondarribitarra de Hondartza al Amenabar Zarautz.

Aquel 27 de mayo en el que los irundarras ganaron a los zarautztarras, era imposible pensar lo que llegaría en los últimos meses del mismo año, pero durante el verano ya se empezó a vislumbrar lo que vendría después. Las buenas sensaciones en pretemporada ante equipos como el Ademar, el Logroño o el Nimes y la victoria en el Torneo de Egia, tuvieron su continuidad en cuanto empezó la liga.

A pesar de lo complicado del calendario, el Bidasoa logró ganar a Anaitasuna, Ademar y Granollers para asomarse a la zona alta de la clasificación. Los buenos resultados no dejaron de llegar durante toda la primera vuelta, en la que los hombres de Jacobo Cuétara lograron terminar en segunda posición y clasificarse así para la disputa de la Copa Asobal, algo que no sucedía desde el año 1996.

Así es como cerró el Bidasoa-Irun 2018. Además de clasificándose para otra ronda de la Copa del Rey en los dos últimos partidos del año contra el Atlético Valladolid y logrando colgar el cartel de 'no hay entradas' en Artaleku en el duelo contra el Logroño, disputando en Lleida la Copa Asobal.

Y no fueron de paseo los irundarras a tierras ilerdenses. Lo hicieron con la intención de volver a hacer historia y lo consiguieron. Le ganaron al Granollers en la semifinal y pudieron disputar la final contra el Barça. Ver a los jugadores del Bidasoa subidos al podio y recibiendo una medalla, no ha tenido precio.

2018 ha sido sobresaliente para los de amarillo. ¿Podrá 2019 superarlo? Será difícil. ¡A por ello!

 

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