'A pico y pala', memoria histórica del destacamento penal de Irun

Autora. Mertxe Tranche y Tino Zamora acompañaron a Aiala Oronoz en la presentación del libro.
/F. DE LA HERA
Autora. Mertxe Tranche y Tino Zamora acompañaron a Aiala Oronoz en la presentación del libro. / F. DE LA HERA

Presentado el libro sobre los presos que canalizaron la regata de Olaberría Aiala Oronoz Mitxelena es la autora del trabajo que ha editado la Asociación Republicana Irunesa Nicolás Guerendiain

MARÍA JOSÉ ATIENZA IRUN.

Entre finales de 1942 y principios de 1944, más de 200 presos del franquismo procedentes de 34 provincias españolas, con mayoría de andaluces, extremeños y asturianos, trabajaron en las obras de canalización de la regata de Olaberria. El proyecto fue llevado a cabo por Ferrocarriles y Construcciones ABC, una empresa que disponía de seis destacamentos penales en Gipuzkoa y, al menos, cinco más en otras provincias del Estado. El proyecto de Irun fue costeado por el Ministerio de Obras Públicas, con la aportación del 25% de la Diputación de Gipuzkoa. Los reclusos se vieron forzados a trabajar bajo la gestión del Patronato Central para la Redención de Penas por el Trabajo que, en 1943 llegó a emplear a más de 15.000 presos en 121 destacamentos penales.

El libro 'A pico y pala. Trabajos forzosos en Gipuzkoa. Destacamento penal de Irun (1942-1944)' trata de dar respuestas a las preguntas sobre los presos que canalizaron la regata de Olaberria. ¿Quiénes eran?, ¿por qué acabaron aquí?, ¿cómo vivieron durante esos años?, ¿qué pasó con ellos después?

Son los presos que trabajaron en la canalización de la regata de Olaberria, sobre los que Aiala Oronoz ha encontrado documentación
En las últimas páginas del libro aparecen, por orden alfabético, sus expedientes penitenciarios.

«No es un libro sobre iruneses, pero creo que los iruneses tenemos cierta responsabilidad de contar lo que ocurrió en Irun durante la guerra y la posguerra. Nos corresponde hacer este trabajo de memoria histórica para dal valor a todos y cada uno de los represaliados», dice la autora del libro, Aiala Oronoz Mitxelena.

«Había que contarlo»

La sociedad Irungo Atsegiña acogió la semana pasada la presentación de 'A pico y pala', un exhaustivo trabajo de investigación, en el que Aiala Oronoz ha identificado a 207 presos que trabajaron en la canalización de la regata de Olaberria y ha tratado de reconstruir su vida en la ciudad, en el contexto del sistema de Redención de Penas por el Trabajo. La autora del libro estuvo acompañada en la presentación por la investigadora irundarra Mertxe Tranche y por Tino Zamora, presidente de la Asociación Republicana Irunesa Nicolás Guerendiain, que ha editado el trabajo.

Aiala Oronoz cuenta cómo surgió la idea de publicar este libro. «Se dieron en paralelo dos circunstancias. Yo estaba estudiando el tema de los expedientes penitenciarios de presos iruneses en el Archivo Histórico Provincial de Gipuzkoa, en Oñati, y me encontré con los expedientes de los presos del canal. Yo sabía que había habido presos trabajando en la canalizaciòn de la regata de Olaberria, pero era un tema del que no se había escrito, no se había documentado. Es verdad que el destacamento penal se cita en algunos libros, pero no se aborda como se ha hecho en este trabajo, recopilando los nombres y recomponiendo el recorrido penitenciario de los presos. Era algo que había que contar».

La autora se muestra «bastante orgullosa» de haber recopilado los datos de 207 presos, porque la información oficial de la época da la cifra de 180. «La gran pregunta es si esos 207 son todos los que estaban, pero no tengo la respuesta y no sé si llegaremos a saberlo algún día. Este libro es un primer paso».

En las últimas páginas de 'A pico y pala' aparece, por orden alfabético, la lista de expedientes penitenciarios de los 207 presos. Sirva el primero de ellos como ejemplo: «Abril Díaz, Benito. Tordesillas, Valladolid. Cocinero. 30 años. Condenado el 06/09/1940 a 12 años y 1 día de prisión por un delito de Auxilio a la rebelión en Consejo de Guerra de Valladolid. Prisión Provincial de Valladolid. 16/04/1941 Prisión Provincial de Oviedo. 19/05/1941 Colonia Penitenciaria de Ciaño. 17/09/1942 Prisión Central de Gijón. 11/01/1943 Prisión Provincial de San Sebastián. 10/03/1943 Destacamento Penal de Irun».

La mayoría de los reclusos que trabajaron en la canalización de la regata de Olaberria «eran presos condenados en consejos de guerra por delitos de rebelión militar, personas que habían luchado en la defensa de la legitimidad del Gobierno republicano o personas que, sin haber luchado o sin haber participado en la guerra, también se vieron inmersas en la represión que se dio en todo el Estado. En muchos casos, se aprovecharon los consejos de guerra para ajustar cuentas. Ésa fue una práctica habitual, sobre todo en los primeros años de la dictadura».

El que fuera antiguo Matadero Municipal de Irun, ubicado a escasos metros del actual puente de Santa Elena, se utilizó, antes de su derribo, para alojar a los presos que trabajaron en el encauzamiento de la regata de Olaberria.

'A pico y pala' es un trabajo sobre el destacamento penal de Irun, pero enmarcado «en el contexto de los destacamentos penales de toda Gipuzkoa, porque fue un fenómeno que se dio en toda la provincia y en todo el Estado. En Gipuzkoa hubo siete destacamentos, seis establecidos por la empresa Ferrocarriles y Construcciones ABC y uno por la Dirección de Regiones Devastadas. Los presos fueron trasladados desde distintas provincias españolas a la cárcel de Ondarreta, oficialmente Prisión Provincial de San Sebastián y desde ahí eran repartidos entre los diferentes destacamentos: Renteria, Zegama, Arrona, Itziar, San Sebastián, Irun y Eibar. El Zegama es novedoso, porque no estaba documentado», añade la autora.

Aiala Oronoz tampoco ha podido encontrar documentación sobre las condiciones de trabajo de los presos, pero sí ha contado con testimonios de iruneses que presenciaron el paso de los reclusos por la ciudad. «El escenario era grotesco», dice. «Los presos trabajaban al aire libre y paseaban en su tiempo de ocio y los iruneses hacían su vida y nadie se metía. La represión era tan brutal, que estando los presos en un régimen de semilibertad, no se escapaban».

También recoge Aiala Oronoz en su libro el testimonio de los hijos de dos presos, 'el asturiano' y 'el canario', que se quedaron en Irun a vivir y formaron aquí familia: «Cuando conoció a mi padre, mi madre era de caserío de Ibarla y venía a repartir leche todos los días a la plaza Urdanibia. Y mi padre, haciendo el canal y no sé qué, bueno pues ahí se conocieron».

Para la autora del libro, ningún preso destaca sobre otro. Ella ha seguido el rastro de muchos de los 207, en busca de la última prisión en la que estuvieron, indagando en en el Archivo General de la Administración, ubicado en Alcalá de Henares y en archivos de diferentes provincias españolas. «Hay que darles valor a todos y cada uno de ellos. Todos fueron represaliados, todos sufrieron y este es un trabajo de memoria histórica», afirma.

Quienes quieran saber más sobre lo que cuenta 'A pico y pala' pueden adquirir el libro en Brontë Liburu denda; Kiosko 33; Librería-Papelería Juncal y en el local de la Asociación Republicana. El precio es de 15 euros.

 

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