Myriam Pérez: «Llevo unos años intentando mostrar mi trabajo aquí y me hace mucha ilusión»

Ensayo. La bailarina y coreógrafa irunesa Myriam Pérez./LUSA
Ensayo. La bailarina y coreógrafa irunesa Myriam Pérez. / LUSA

Irunesa, formada en Donostia y en Rotterdam, actúa hoy en el Amaia como intérprete y directora

M.A.I.IRUN.

Bailarina, coreógrafa y profesora, la irunesa Myriam Pérez Cazabon participa hoy en el espectáculo de danza contemporánea 'Trinomio', en el que tres compañías vascas emergentes muestran su trabajo. Myriam dirige, firma la coreografía e interpreta, junto con Leire Otamendi, 'Nere atzalean arrotz' ('Extraña en mi piel'), una de las tres piezas que podrán verse, a partir de las 20.00, en el Amaia. Las obras 'Tria' y 'Taito-Ku', dirigidas por Jon Estala y María Andrés, respectivamente, completan 'Trinomio'.

-¿A qué edad empezó Myriam Pérez a bailar?

-Con 4 o 5 años. Iba a clases de danza a la escuela Fagoaga. Empecé con el ballet clásico y poco a poco me fui interesando por otras especialidades. Fue a partir de los 16 años cuando empecé con el contemporáneo. Di los primeros pasos en Donosti, con Iñaki Landa y aquí, con Silvia Hoyos y ya con 18 años me lancé a ir al extranjero.

-¿Para seguir aprendiendo? ¿Por qué eligió Rotterdam?

-Me fui porque aquí no encontraba otros estudios de contemporáneo y llegué a Rotterdam un poco por casualidad. Tenía conocidos en la ciudad y allí había una escuela especializada donde hacían audiciones. Hice la audición, me dieron la buena noticia de que me aceptaban y no lo pensé dos veces. Me fui, estuve tres años aprendiendo y regresé a Irun.

-Háblenos de 'Nere atzalean arrotz' ('Extraña en mi piel'), la pieza que dirige e interpreta hoy en el Amaia.

-Es la primera pieza que creé cuando, hace ya tres años, empecé con mi proyecto personal, como coreógrafa, con mi propia compañía. Había hecho una pieza pequeñita anterior, titulada 'Hutsunea', específica para un evento y luego creé 'Nere atzalean arrotz', que puede decirse que es la primera de mi compañía. En realidad, la creé no para interpretarla yo, sino pensando en Leire Otamedi y Oihana Vesga. Pero la vida de los bailarines es un poco complicada y suele ser difícil que coincidan las agendas. Al final, me pongo yo en la piel de Oihana y bailo con Leire.

-¿Qué quiere contarnos en esta obra, a la que ha puesto música de Mozart y de Ella Belga?

-Quería trabajar el concepto de la presencia. La pieza se basa en la idea de estar sin ser. Es una reflexión sobre el cambio que se produce en la presencia de una persona, cuando se rompe el mundo interior de ésta y siente como extraños su modo de ser, de estar, de actuar. Con esa idea de la presencia, quería trabajar el otro lado, el cómo estamos cuando pensamos que no estamos presentes. Trata la situación de una persona cuando está en ese dilema de sentirse y encontrarse o de lo contrario: no sentirse y no encontrarse.

-Ésta es la primera vez que actúa en el Amaia. ¿Va a ser especial bailar ante el público de casa con una obra de su propia creación?

-Llevo unos años intentando mostrar lo que hago aquí y, siendo de aquí y teniendo gente cercana alrededor, traer mi trabajo al Amaia, sí, me hace mucha ilusión.