«Multinacionales vascas nos eligieron antes que a americanos o alemanes»

Tecnología sensórica. Iván Piquer, CEO de Atelei Engineering, en la oficina de la empresa, en el polígono Arretxe-Ugalde. / F. DE LA HERA
Tecnología sensórica. Iván Piquer, CEO de Atelei Engineering, en la oficina de la empresa, en el polígono Arretxe-Ugalde. / F. DE LA HERA

La ingeniería irundarra Atelei fue fundada hace siete años por Iván Piquer | Ha entrado en el programa Bind 4.0 del Gobierno Vasco compitiendo con 523 pequeñas empresas de todo el mundo por suministrar tecnología a alguna de las 40 más grandes del País Vasco

IÑIGO MORONDO IRUN.

La sensórica está muy de moda. Es la punta de lanza de la domótica, de los coches autoconducidos y de la automatización de muchos procesos y actividades. En su aplicación industrial, «lo importante es tener muy claro cuál es el problema que soluciona tu producto», explica el ingeniero irundarra Iván Piquer. Aplicando ese principio, su empresa, Atelei, acaba de entrar en el selecto grupo de 32 pequeñas empresas tecnológicas que colaborarán con alguna de las 40 grandes multinacionales vascas a través del programa Bind 4.0 del Gobierno Vasco.

Bind es una iniciativa público-privada que tiene el objetivo de acercar tecnología a las empresas tractoras de la industria vasca de la manera más accesible. «Realmente es muy complicado que una empresa como la nuestra consiga presentar su producto a la gente importante de las multinacionales. Este programa lo permite», cuenta Piquer. Eso sí, la competencia es feroz. Fueron 524 candidaturas desde 64 países. «Competíamos con startups de viveros de empresas estadonidenses y alemanes, con proyectos tecnológicos de Israel, de La India...», recuerda el irundarra, que al final vio como «varias de las grandes empresas nos eligieron» y Atelei se convirtió en una de las 32 firmas que entró en el Bind. Porque esa es la forma de entrar, un contrato con una o varias de esas grandes. «Ahora mismo no podemos decir con quién, pero cuando los proyectos estén terminados, en el mes de junio, hay una jornada en la que todos tenemos que presentar lo que hemos hecho».

Piquer tiene claro lo que ha llevado a su empresa a ese punto. «Nuestro producto da respuesta a un problema que tienen varias industrias y además es una respuesta integral».

«Aún nos consideramos emprendedores, por actutud, por la manera en que entendemos esto»

Siete años emprendiendo

Atelei nació hace 7 años. Es más razonable hablar de empresa consolidada de que de una 'startup'. «Pero nosotros nos consideramos emprendedores, por actitud, por cómo entendemos esto», afirma Iván Piquer.

La trayectoria de Atelei avala esa tesis. Nació con un proyecto de un sistema de control de acceso integrado en la nube. «Nos parecía super interesante abrir las puertas con un móvil, sobre todo para hoteles, pisos turísticos, cierto tipo de empresas... Nos metimos en muchas tecnologías: inalámbrico, radio frecuencia, mecánica, impresión 3D, diseño de software, aplicaciones móviles... Muchas empresas venían interesadas en otras aplicaciones de la tecnología que usábamos y las derivábamos porque estábamos enfrascados en nuestras cerraduras. Hasta que un día nos dimos cuenta de que esos otros proyectos nos permitirían facturar más que lo que estábamos facturando».

La empresa dio un giro y empezó a desarrollar proyectos a petición de los clientes. Así llegó un contrato con una multinacional holandesa relacionado con oleoductos y almacenamiento de crudo. «La medición de gases que hacíamos podría ser interesante en otros nichos industriales porque no hay métodos fiables de medición continua de emisiones y decidimos hacer un sistema universal capaz de medir cualquier tipo de gas».

A ese objetivo Atelei sumó todo su aprendizaje previo para presentarse como una empresa de sensórica que trabaja «software, hardware y firmware (es decir, el software de base que los aparatos llevan incorporado de serie); tanto diseño como fabricación. Hay empresas que sólo hacen software o sólo hardware o sólo firmware o que lo hacen todo pero sólo la conceptualización. Nosotros lo hacemos todo y sacamos al mercado un producto». Su empresa es una oficina técnica «y aunque tenemos muchos 'juguetes' para el prototipado y series cortas, cuando llegamos a industrializar el producto lo subcontratamos. Y en todo lo posible, con empresas de la zona. La electrónica y las placas de los circuitos las hacemos con empresas de Irun», reivindica Piquer.

Con todos estos ingredientes nació la serie Atesens. «Es una plataforma con una serie de dispositivos que permite la medición continua de cualquier gas (el gas para el que calibres los sensores) y tenemos una versión para interior de las industrias, otra para exterior y otra portátil. Los datos los integramos en el gestor de big data de la empresa y si no lo tiene, ofrecemos nuestra propia plataforma».

Solucionar problemas

El argumento principal, redactado al comienzo de este artículo, es que lo ofrecido solucione un problema real. «En este caso, soluciona tres». El primero es el que más interesa a las empresas, lo ejemplificó Piquer en la presentación del Bind ante las multinacionales vascas con una historia de una planta estadounidense que almacenaba gas. «Desde el pueblo de al lado se quejaron de que olía a gas y la empresa mandó revisar las instalaciones del pueblo. No encontraron nada. Revisaron su fábrica mientras seguían las quejas y no veían nada. Una asociación ecologista, con una fotografía infrarroja, demostró que había una fuga. Se vertieron millones de toneladas de CO2 a la atmósfera y la empresa perdió 22 millones de dolares. Un control sensórico adecuado lo habría evitado».

Otro beneficio tiene que ver con la seguridad en la planta. «Hay gases que para cuando los hueles ya son gravemente nocivos. Es importante un control continuo de emisiones para asegurar la salud de los trabajadores». El tercero es medioambiental, pero en sentido amplio. No sólo permite un control más riguroso de las emisiones sino un conocimiento real. «Ante la ausencia de métodos fiables, muchas veces las mediciones se estiman o se calculan. Por ejemplo, si vas a poner una granja de cerdos, en función de la superficie y la altura del pabellón, Medioambiente te dice que puedes meter 500 cerdos sin que la concentración de metano (porque los cerdos emiten mucho metano) supere el límite fijado por la ley. Tú argumentas que tienes ventanas y ventilas, pero la Unión Europea no entiende de eso. Si haces una medición continua y real y presentas los datos igual resulta que en vez de 500 cerditos puedes meter 1.500 sin superar los límites.Eso es muy interesante, ¿no?».

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