«Todas las mujeres perdieron la guerra»

Las escaleras de la calle Peña actuaron como gradas improvisadas en una de las paradas del paseo guiado por Mertxe Tranche. / FLOREN PORTU
Las escaleras de la calle Peña actuaron como gradas improvisadas en una de las paradas del paseo guiado por Mertxe Tranche. / FLOREN PORTU

El paseo histórico de Mertxe Tranche sobre las irunesas represaliadas reunió a un público numeroso | La investigadora repasó los años de la guerra y la posguerra en Irun, a través de la vida y de la muerte de varias de sus protagonistas

JOANA OCHOTECOIRUN.

Mertxe Tranche arrastra público en todas y cada una de sus charlas y visitas guiadas. El pasado miércoles, el paseo histórico que la investigadora irunesa dirigió por la Parte Vieja de la ciudad fue una muestra de su capacidad de convocatoria. La plaza Urdanibia, la calle Peña, la trasera del palacio Arbelaiz, la calle Jesús y la ermita de Ama Xantalen fueron las cinco paradas de este paseo, que llevaba por título 'En recuerdo de las mujeres represaliadas'

Organizado por Moskuko Jaiak Asanblada, con la colaboración de Su Txikian, Parean y la asociación de memoria histórica Kepa Ordoki, el paseo partió de la plaza Urdanibia, donde Mertxe Tranche puso en contexto todo el relato posterior. Adelantó que el tema elegido para el paseo «está totalmente abierto. Todavía no podemos acceder a toda la documentación. Lo que tenemos es muy fragmentario y unos con otros vamos compartiendo lo que encontramos». La investigadora dio las gracias a Aiala Oronoz, autora del trabajo 'A pico y pala: trabajos forzosos en Gipuzkoa. Destacamento Penal de Irun (1942-1944)' y a la asociación Kepa Ordoki, «que me han facilitado toda su documentación».

Enorme retroceso

«En el Archivo de Irun hay informes de 187 mujeres, de las que 117 fueron procesadas»

Antes de referirse a episodios o casos concretos, Mertxe Tranche quiso hacer una reflexión sobre «las verdaderas perdedoras de la Guerra Civil, que fueron las mujeres, no sólo las republicanas», dijo, «sino todas las mujeres. La República supuso un avance enorme en la condición social y política de las mujeres. Cuando en la Constitución republicana se reconoce el derecho al voto para las mujeres, no es sólo para las de izquierdas. Cuando reconoce el derecho al divorcio, no sólo son las mujeres proletarias las que pueden divorciarse, sino que las que se benefician son, sobre todo, las mujeres burguesas y conservadoras, porque divorciarse era caro. Cuando se reconoce el derecho al aborto, tampoco son precisamente las mujeres proletarias las que más se benefician. La República fue un enorme avance para las mujeres y el franquismo un enorme retroceso. Irun era una población con enorme tradición republicana y aquí, la República se recibió con un enorme júbilo, con las mujeres burguesas y las proletarias unidas».

Desde esta perspectiva, todas las mujeres irunesas perdieron la guerra, pero algunas salieron peor paradas. Perdieron la vida. En la calle Jesús tenía su casa Mercedes López Cotarelo. Frente a su portal, se realizó una de las paradas del paseo. Mercedes tenía 17 años cuando el 11 de agosto de 1936 fue fusilada en Pikoketa por el Ejército sublevado. Su amiga Pilar Vallés Vicuña, un año menor que ella, corrió la misma suerte. «Pikoketa era el punto más avanzado para, con un par de ametralladoras, intentar resistir el avance», explicó Mertxe Tranche. Un grupo de 20 jóvenes, entre ellos Mercedes y Pilar fueron a hacer el relevo. Pasaron allí la noche haciendo la guardia y por la mañana, cuando todavía no había amanecido y había una niebla enorme, se vivió la tragedia. «Las fuentes no se ponen de acuerdo sobre si hubo algún tiroteo o si les sorprendieron», añadió la investigadora. «Dos de los jóvenes pudieron escapar monte abajo. A los otros 18 les fusilaron allí».

«En Gipuzkoa hubo cuarenta ejecuciones de mujeres, entre ellas cinco irunesas»

Mercedes López y Pilar Vallés eran dos chicas comunistas, la primera con una actividad importante dentro del Socorro Rojo. Pero no fueron las únicas mujeres irunesas fusiladas. En Gipuzkoa hubo 40 ejecuciones de mujeres y cinco de ellas erande Irun. Las hermanas Francisca y Faustina Ruiz tuvieron ese trágico destino. «A día de hoy, no sabemos nada de ellas, porque no se ha encontrado el expediente de prisión, ni el motivo por el que se las juzgó».

En el vapor Galdames

Faustina y Francisca Ruiz formaban parte de un grupo muy numeroso de iruneses que fue detenido como consecuencia del apresamiento del vapor Galdames. «Era un grupo de gente que estaba en Bayona y decidió pasar a Bilbao. En la batalla de Matxitxako, atraparon al vapor Galdames. En ese vapor, iban estas dos mujeres y también los concejales iruneses Evaristo Larrañaga y Florencio Iracheta, que fueron igualmente fusilados. El barco entró en Pasajes, los llevaron a la cárcel de Ondarreta y casi todos fueron ejecutados». María Merino es la quinta mujer irunesa sobre la que hay constancia de que fue ejecutada en San Sebastián.

Sin la vida, no hay nada, pero sobre la vida de los no adictos al régimen, las fórmulas de represión fueron múltiples y variadas: la cárcel, el extrañamiento o la pérdida del trabajo fueron algunas de las utilizadas por un Estado «que se formó en poquísimo tiempo», añadió Mertxe Tranche. «Llama la atención desde el primer momento la capacidad que los franquistas tuvieron para organizar y poner en funcionamiento toda una burocracia aterradora. Se montó enseguida un sistema de información a través de una comisión que parece que se hubiera pasado toda la República tomando datos sobre todo el mundo».

Los informes sobre las personas adquirieron una importancia capital. Irun, una ciudad de 18.000 habitantes antes de la guerra, se había quedado con apenas 6.000 vecinos. Miles de iruneses quisieron regresar, pero no todos pudieron hacerlo. Se pusieron en marcha los campos de clasificación. Desde allí, se pedían informes a los ayuntamientos sobre las personas que querían regresar a sus lugares de origen. «En el Archivo de Irun hay informes de 2.476 personas, de las que 187 eran mujeres y de esas, 117 fueron procesadas o estuvieron en la cárcel o en campos de concentración. Otros 80 documentos son de mujeres profesionales que para seguir trabajando, tenían que presentar un informe».

Informes fatales

Hay mujeres irunesas que aparecen en esos informes como milicianas. Es el caso de Carmen Escalera, Rafaela Gómez, Irene Iglesias y de las dos hermanas de Kepa Ordoki, Orosia y Dominica. Su madre, Luisa Vázquez Zugasti también fue procesada, ya que se consideró que su vida de ambiente libre había provocado que sus hijas fueran comunistas. «Prácticamente en los informes de todas las mujeres hay referencias a cuestiones morales, cosa que, salvo alguna excepción, no ocurre en los de los hombres».

Por juicios sumarísimos, fueron procesadas Amalia y Josefa Azúa, Tomasa Sasieta y Lorenza Lasa, esta última «porque tenía amistad con otras individuas y se reunía con ellas en el trinkete». También se cita a Amparo Zufía, «que cantaba la Internacional el día del Sagrado Corazón».

Mertxe Tranche terminó su paseo con una cita, «que me ha gustado mucho, pero que no sé de quién es», reconoció: «La verdadera lección histórica de estas mujeres no es el espanto, que también, sino el modo de enfrentarse a él y superarlo sin cambiar el relato, ni darle forma heroica, relato excluido incluso de la propia memoria histórica. Nos llega porque hemos ido a buscarlo, no porque se haya ofrecido para la venganza».

La investigadora citó, por último a Doris Lessing, quien aseguraba que cualquier espanto puede soportarse si hacemos de él una historia. «La mayor parte de estas mujeres se han ido sin poder contar la suya. La memoria histórica sólo puede serlo si el relato es compartido y público y creo que eso puede hacerse a través de las mujeres. Debemos reconocer a las otras como propias, porque todas las mujeres perdieron la guerra».