Los modos sostenibles de ayer y de mañana se reúnen en Bioterra

Mucho público. Bioterra recibe visitas de toda Euskadi, Navarra e Iparralde. / FOTOS: F. PORTU
Mucho público. Bioterra recibe visitas de toda Euskadi, Navarra e Iparralde. / FOTOS: F. PORTU

La feria ecológica de Ficoba cierra hoy su decimosexta edición, muy centrada en charlas, talleres y conferencias para acercar al visitante experiencias palpables

IÑIGO MORONDOIRUN.

Hace más de veinte años que Santi Viñuela arrancó en Bilbao un proyecto empresarial en la construcción que se diferenciaba del resto: «no quería usar materiales que dañaran al medio ambiente». Green Bioconstrucción está en Bioterra con sus propuestas de módulos de paja para muros y 'sates' ecológicos para fachadas. De sus módulos dice que «mantienen las casas todo el año entre los 18 y los 21 grados»; de los segundos que «no usan derivados del petróleo». Esto supone que «es más sano vivir ahí dentro, que el sistema es más duradero y no requiere mantenimiento y que no genera residuos que afecten al medio ambiente». El problema es «que es como un 50% más caro. Si llevo más de 20 años sin traicionar mis principios es porque siempre ha habido gente que comparte esta filosofía, aunque ha habido años duros. Durísimos». No es que ahora el mercado se haya disparado, pero algo está cambiando. «Nos están dando la razón».

Es la idea de fondo de la feria ecológica que este fin de semana, por decimosexta ocasión, acoge Ficoba y que aún hoy se puede visitar de 10.00 a 20.00 horas. Hay que hacer las cosas de otra manera y si esa idea hace 15 años, cuando arrancó Bioterra, era una elección, hoy empieza a ser una necesidad. Las instituciones siempre apoyaron este evento 'eco' de Ficoba. Hoy están volcadas. Es el lugar donde dan cuenta de sus estrategias; de sus ayudas para mejorar la eficiencia de las viviendas, impulsar la transición energética, lanzar el mercado de los vehículos eléctricos, desarrollar una verdadera economía circular en la que los residuos no sean considerados un problema del que deshacerse sino la materia prima del siguiente bien de consumo...

Tradición y tecnología

Es realmente curioso que en Bioterra coincidan los modos más tradicionales de entender la agricultura, la ganadería o la fabricación de alimentos con las técnicas constructivas más innovadoras o las tecnologías energéticas más avanzadas. Lo cierto es que desde ambos frentes se comparte un mismo fin: hacer sostenible la actividad humana.

Los caminos son innumerables. Algunos enormes y rectos; otros, estrechos y sinuosos. Yann explica en su stand 'Ayurveda auténtico' los beneficios de esta tradición india, «una medicina milenaria que ofrece productos diversos: aceites para masajes, especias para cocinar, infusionar, complementos alimenticios... Es una forma complementaria de medicina, de cuidados. Plantas y estractos naturales para fortalecer nuestras defensas, nuestros cuerpos».

En otro extremo temático están las placas fotovoltaicas que Elon, una start-up de Ermua, propone instalar en las cubiertas de las viviendas para el autoconsumo y, si procede, la venta al sistema general de abastecimiento eléctrico. La eficiencia de estas células que transforman la energía solar en eléctrica se ha multiplicado en 40 años; en términos generales, son más que el doble de eficientes. En el mismo periodo, su coste se ha desplomado. «Ya es la energía más barata de producir. Más que la nuclear», afirman los de Elon. Una energía indiscutiblemente limpia y renovable. Al menos mientras siga brillando nuestro sol.

Una movilidad mejor

La energía eléctrica está llamada a ganar importancia en el mundo de mañana. Los vehículos eléctricos son una realidad, pero el futuro les reserva un papel absolutamente protagonista. En Bioterra han sido muchos los modelos que durante la última década se han dejado ver. El EVE dio el pasado año un paso proponiendo probar su conducción. Este año, otro modelo se ha incorporado al circuito del espacio expositivo exterior.

Pero limitar el concepto de vehículo eléctrico exclusivamente a los coches sería una torpeza. La movilidad urbana sostenible no precisa sólo menos emisiones de CO2, sino menos coches en las calles. El papel del transporte público será fundamental y más efectivo aún si, además, es eléctrico, como el que ya ha implantado el Ayuntamiento de Irun. Las bicicletas van a ser otra clave en las urbes. Los motores eléctricos llevan al mínimo el esfuerzo del ciclista que va a trabajar o a su zona de ocio o que carga la compra del día. Aunque tenga que subir pendientes. «La bici eléctrica es perfecta para una ciudad como Irun, con tantas cuestas», afirma Juan Carlos Ausín, de Innventa Energía. Este irundarra ha diseñado un nuevo sistema de aprovechamiento eléctrico para las bicicletas que pronto dará buenas noticias en la ciudad. Mientras, colabora con Bioterra para que los visitantes prueben la experiencia de la bici eléctrica. Tres pedaladas, sólo tres, y la forma de entender la movilidad urbana cambia para siempre.