Merche Recarte: «Estudiar una carrera que te gusta y poder ejercerla toda la vida es un lujo»

Merche Recarte dirige a los alumnos de su escuela en un concierto ofrecido en Anaka./
Merche Recarte dirige a los alumnos de su escuela en un concierto ofrecido en Anaka.

La Irungo Atsegiña le entrega hoy el premio Gigante de Irun 2019, en reconocimiento a su trabajo de promoción del acordeón y de la ciudad

MARÍA JOSÉ ATIENZAIRUN.

La Orquesta de Acordeones Irungo Atsegiña ofreció su primer concierto hace 40 años. Es la más antigua de la comarca del Bidasoa y una de las primeras que se fundaron en Euskadi. En estas cuatro décadas, la formación ha llevado el nombre de Irun por toda Europa, ha recibido importantes galardones y ha desarrollado una destacada labor cultural en la ciudad. Al frente de esta orquesta, interpretando, enseñando y divulgando la música del acordeón, ha estado desde el primer día la directora y profesora Merche Recarte, a quien la sociedad Irungo Atsegiña entrega hoy el premio Irungo Erraldoiak-Gigantes de Irun 2019.

- ¿Cómo va a recibir su 'Gigante'?

- Con muchísima ilusión, muy, muy contenta y con mucho agradecimiento a la Irungo Atsegiña.

- En su escuela de Anaka, Merche Recarte ha enseñado a cientos de niños y adultos a tocar el acordeón, pero ¿quién fue su primer maestro?

- Yo empecé de niña, en las Escuelas Viteri, con José Antonio Canaura, que fue mi primer profesor. Después seguí estudiando en San Sebastián y cuando Mikel Bikondoa formó la Orquesta de Acordeones del Conservatorio donostiarra, estuve con él muchos años. Ahí me entró el gusanillo de las orquestas y decidí empezar con la mía.

- La Orquesta de Acordeones Irungo Atsegiña debutó ante el público en 1979, con una directora muy joven.

- Sí, yo tenía 22 ó 23 años. Parecíamos una cuadrilla. Pero he tenido la suerte de que la gente de la orquesta siempre ha sido muy respetuosa. Podíamos reirnos y estar de juerga, pero en el momento en que yo cogía la batuta, había un respeto. Lo mismo ha pasado con las horas de ensayo. Los chicos y chicas se reían de lo que llamaban «los peros de Merche», porque yo decía «ha salido bien, pero...» y el ensayo se alargaba porque había que perfeccionar. También he hecho muchos viajes con gente muy joven, pero se cumplían las normas. La verdad es que no puedo quejarme de la gente que ha pasado por la orquesta. Han sido siempre una maravilla.

- Con el paso de los años, ha tenido como alumnos a padres e hijos.

-Sí, claro. En el último concierto de la escuela, el cierre fueron dos actuaciones: una de los hijos y otra de las madres. Fue muy emocionante.

- De la Orquesta de Acordeones Irungo Atsegiña ha salido mucha música en cuarenta años, pero también relaciones humanas estrechas que hoy en día permanecen.

- Ese es uno de los aspectos más importantes de la orquesta. En la escuela, tú das la clase y luego los alumnos se van a su casa. Pero en la orquesta, hay un contacto muy estrecho, sobre todo en los viajes. Cuando viajábamos, no había mucho presupuesto. A veces, el viaje se hacía de noche y las noches en los autobuses dan para hablar mucho. No era sólo ofrecer el concierto o participar en el concurso. Era convivir. Estar todo el día juntos. Al final, los alumnos, no son solo alumnos, sino que son como hijos o como hermanos pequeños.

- ¿Recuerda alguna anécdota en especial de aquellos viajes?

- En un viaje a Chartres, llevábamos dos candidatas a cantinera: Bakartxo Isasa, de Anaka, y Nekane Arruabarrena, de Tamborrada. La elección de Bakartxo coincidía con el viaje. Yo tenía a mi hermana en Irun, pendiente para ver si salía. En aquella época no había móviles. Le pedí al chófer del autobús que parara en alguna gasolinera para comer el bocadillo de la cena. Desde la cabina de la gasolinera, llamé a mi hermana y me dijo que Bakartxo había salido elegida. Entonces, le hicimios un abanico de papel, sacamos unos cuantos acordeones y cuando estaba comiéndose su bocata, entramos tocando la Marcha de San Marcial y le hicimos desfilar en la gasolinera. Luego, desde la misma cabina, llamó a su casa y habló con el capitán de Anaka, con la música de los acordeones de fondo. Fue muy bonito. A la vuelta del viaje, Nekane también salió elegida, así que fue un viaje redondo.

- Mañana será 'Gigante' por su dedicación a la música.

- Creo que más que un mérito, es un luijo estudiar una carrera que te gusta y que puedas ejercer toda la vida. Estoy muy agradecida por ello. También estoy muy agradecida a mi marido y a mis hijos, que siempre me han respaldado para que pueda ejercer mi profesión. Hoy es el día en que sigo yendo encantada a trabajar. La música, además de ser un arte, te enseña valores como la disciplina, la responsabilidad y el respeto. Se la recomiendo a todos.