El 'made in Irun' se pone de moda

Crecimiento. El taller de Hazlan cuenta con 12 empleadas que serán ya 13 a partir del lunes. / F. DE LA HERA
Crecimiento. El taller de Hazlan cuenta con 12 empleadas que serán ya 13 a partir del lunes. / F. DE LA HERA

El taller de confección de Hazlan, un proyecto de inserción laboral, tiene ya 13 empleadas | Su crecimiento se ha producido de la mano de empresas cercanas que quieren que su ropa y otros textiles sean producidos en Euskadi

IÑIGO MORONDO

La Asociación pedagógica Mendibil nació en 1992 como un proyecto formativo que fue cubriendo distintas necesidades en la ciudad. A comienzos de esta década, logró los certificados necesarios para incorporar a su oferta grados medios y superiores que completaran la formación básica y las titulaciones privadas de capacitación laboral.

En paralelo, emprendió un camino complicado que tenía como objetivo poner en marcha una empresa de inserción laboral, uno de esos retos que transforman a una entidad. «No fue nada fácil», recordaba Toñi García, directora del Centro pedagógico Mendibil. «Estuvimos años tocando puertas del Gobierno Vasco, de Lanbide». Finalmente, en 2014, logró que ese deseo se consumara «gracias al apoyo del Ayuntamiento de Irun y de dos contratos del programa de fomento de empleo».

Así nació Hazlan, una empresa de inserción que da oportunidades a quienes tienen más dificultad para encontrar hueco en el mercado laboral y lo hace en nichos donde abunda la economía sumergida. «Empezamos con servicios de proximidad (cuidado de personas, tareas del hogar, etcétera) y un taller de confección».

Sello local

Esta segunda línea es la que mejor está funcionando. Al tratarse de una empresa de inserción en la que el objetivo no es ganar dinero, esa frase no debe entenderse de forma mercantilista. «El taller ofrece a la plantilla un formato de trabajo en equipo, un espacio donde relacionarse y una actividad motivadora», destacaba García.

Obviamente, la cuestión económica hay que atenderla para que el proyecto sobreviva. «Tenemos clientes importantes que nos dan una estabilidad», informó Marian Irastorza, la diseñadora que dirige el taller. El principal es Irizar, el fabricante de autobuses, al que Hazlan provee de cortinas. «Es un trabajo diario, fundamental para la empresa, pero eso lo combinamos con muchos otros proyectos», explicaba.

Juper Protección, Photo Belun, Plásticas Castro, Combhard, Rubayrt, Sukaldaris y Bocados, Twin & Chic, Zebra... Son algunos de los clientes para los que fabrican «con etiqueta 'Made in Irun'. En algunos casos es moda joven, como con Zebra, una marca local, de un diseñador de Irun y con tienda en la calle Fermín Calbetón; también ropa de niños para Twin & Chic... Son tiradas no muy grandes que buscan calidad, con un sello de que está hecho en Euskadi. Pero hacemos más cosas. Para Castro, por ejemplo, fabricamos fundas textiles en las que se meten las 'defensas' (las boyas del casco) de los barcos. También hacemos prendas por encargo, vestidos de boda, vestuario laboral... Esa variedad ayuda a que todas estemos motivadas».

Todas, sí, porque efectivamente, toda la plantilla de Hazlan la forman mujeres, la mayoría por encima de los 40. «Hace cuatro años vimos arrancar, desde el mundo de la formación, esta iniciativa que quería dar oportunidades laborales a colectivos que lo tienen difícil en el mercado. Se hacía una buena formación, pero si a eso no le siguen oportunidades de empleo, se genera cierta frustración en todos, formadores y alumnos», apuntó el alcalde, José Antonio Santano, que visitó ayer la sede de Mendibil y Hazlan, en el número 58 de la avenida de Letxunborro. «Hoy vemos un proyecto consolidado que ha multiplicado sus empleos por 10. Estas cosas sólo ocurren cuando se hace un buen trabajo;,no salen por cuestión de suerte».

«Me gusta esta iniciativa porque muestra para qué sirven todos esos programas de ayudas, de formación, de fomento de empleo que lanzamos desde Irun Ekintzan y desde el Ayuntamiento y que parecen tan abstractos», señaló el delegado de Impulso de Ciudad, Miguel Ángel Páez. «Cuesta mucho que se vea el efecto de ese tipo de medidas, pero éste es quizá uno de los mejores ejemplos de su impacto».

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