Javier Arizabalo (Pintor): «Un coleccionista alemán me propuso hacer una 'obra maestra'»

Javier Arizabalo en su estudio de la calle Pinar, lugar en el que ha hecho muchas 'obras maestras'.
/FOTOS: F. DE LA HERA
Javier Arizabalo en su estudio de la calle Pinar, lugar en el que ha hecho muchas 'obras maestras'. / FOTOS: F. DE LA HERA

El pintor irundarra ha sido seleccionando entre artistas de todo el mundo para exponer un cuadro el año que viene en Nueva York

YLENIA BENITO BIDASOANDV@GMAIL.COM

Picasso sólo bebía agua mineral o leche. Balthus pintaba fumando porque decía que duplicaba su poder de concentración. Touluse-Lautrec se inspiraba gracias a un coctel que él mismo había inventado. Lo llamaba 'Rubor de doncella' y mezclaba ajenjo, mandarina, licor amargo, vino tinto y champán. Todos los grandes artistas tienen sus secretos y rituales. Javier Arizabalo también. Pero esas pinturas que rozan la perfección, las que casi parecen una fotografía, no se hacen a base de agua mineral, mezclas imposibles, ni nicotina. La clave son tres pinceles y mucho arte. Arte que pronto llegará a la Gran Manzana, por cierto.

-De la calle Pinar a la Quinta Avenida...

-(Risas) Así es. Increíble, ¿verdad?

-Parece una película.

-Bueno, en este mundillo hay mucha gente que cuenta películas. (Risas)

-Eso debiste pensar cuando te llamaron para exponer en Nueva York, ¿no?

-Pensé que no podía dejar pasar esta oportunidad, es algo irrepetible.

-Cuenta, ¿cómo fue?

-Es una cosa muy particular. Se trata de un coleccionista alemán que ha ido seleccionando, según sus gustos, pintores por el mundo. Ha hecho una selección de 25 y entre ellos estoy yo.

-De la calle Pinar al mundo tendríamos que decir entonces.

-(Risas) Bueno, no sé si tanto, pero está claro que el hecho de que me hayan seleccionado entre tantos pintores... ¡es algo muy bonito!

-Desde luego. Y una vez que confirmas que no se trata de ninguna película, ¿qué te propuso el coleccionista alemán?

-Nos propuso a cada uno hacerle una 'obra maestra'.

-Tremendo reto, ¿había muchas condiciones?

-No muchas, en principio no había condicionantes de tiempo ni de tamaño. Él se comprometía a pagárnoslo, claro. En la temática sí que había alguna condición como que no fuera nada desagradable, por ejemplo.

-¿Sin límite de tiempo ni de tamaño? Curioso...

-Sí, sí. Hay quien ha estado tres años trabajando. Yo me planteé hacerlo en una año y así ha sido. Hay quien ha hecho un cuadro de seis metros, ¡imagínate! Lo bueno es que, a pesar de seguir una línea, seguramente las obras serán muy diferentes entre sí.

-Supongo que no podrás contar cómo es tu 'obra maestra'.

-(Risas) No la puedo enseñar, no. El cuadro ya está en manos del coleccionista alemán, ya está en Nueva York. De hecho, creo que ya tiene casi todas las obras en su poder. Los derechos de imagen ahora son suyos, pero...

-¡Hay un pero! Bien, ¿qué podemos saber o ver?

-Lo que nos ha pedido es que poco a poco vayamos 'soltando' pequeñas píldoras. Todo el proceso está documentado, lo tengo grabado, así que poco a poco, a través de Facebook, podré ir enseñando cosas. Mira, a ti te lo voy a enseñar pero guárdame el secreto.

-Prometo no decir nada...

-El cuadro es éste. Yo ahora tengo permiso para, por ejemplo, enseñar este pequeño detalle. O este otro. O unos minutos de vídeo. ¡Tenéis que estar atentos a Facebook! (Risas)

-Al cuadro no le falta detalle, Javier, es increíble.

-Sí, es al detalle. Muy al detalle.

-¿Cómo ha sido el proceso? Supongo que partes de una foto...

-Sí, para la mayoría de mis cuadros hago antes una sesión de fotos. Ésta, en concreto, la tuve que hacer en Madrid con un fotógrafo que tuviera un respaldo digital para que la foto tuviera calidad. Y bueno, esto es todo lo que te puedo contar.

-Sobre esta 'obra maestra', pero tienes más. ¿Cuántos años llevas pintando?

-Hace catorce años que dejé mi trabajo y me puse en serio con la pintura.

-¿Tu trabajo? ¿A qué te dedicabas antes, Javier?

-Al diseño.

-Creabas 'obras maestras' con el ordenador, no con pinceles.

-(Risas) Creo que no llegué a hacer ninguna 'obra maestra'. Acabé Bellas Artes, pero no empecé a pintar. Al año me metí en una agencia de publicidad y estuve diseñando hasta los 39.

-¿Y qué te hizo cambiar de idea?

-El estrés, creo. Yo creía que podría dejar mi pasión por la pintura, pero luego descubrí que era el trabajo con el que más relajado y concentrado me sentía. Decidí dejar mi trabajo y apostar por la pintura.

-¿Así de fácil?

-Bueno, estuve dudando con la fotografía.

-Aquí está la clave de tus cuadros.

-(Risas) Sí, siempre me ha gustado la pintura figurativa pero he de reconocer que también la fotografía.

-¿Y por qué te decantaste por los pinceles en vez de por la cámara de fotos?

-Vi que en el mundo de la fotografía era muy difícil diferenciarse. Con las cámaras digitales ya todo el mundo hacía fotos y creí que no podría destacar. Con el bagaje que tenía de dibujo, me sentí más seguro. Coincidió que empecé a trabajar un poco, otro poco... Y me llamó una galería de París. Me puse a trabajar en serio y ¡hasta hoy!

-Espera, una galería de París. ¡Eso suena muy bien!

-Sí, puse mis cuadros en una página web y al poco me llamó una galería de París. Es una galería pequeña, especializada en pintura figurativa, pero que empezó a vender mis cuadros bastante bien. Desde entonces trabajo con ellos.

-En estos catorce años habrá cosas que sí han cambiado, ¿no?

-Claro, uno intenta siempre mejorar y buscar cosas nuevas. Aunque la gente me identifique con algo, yo no quiero pintar siempre lo mismo.

-Tus cuadros son inconfundibles, tienen el toque Arizabalo.

-(Risas) Es verdad que desde el principio he buscado siempre temáticas clásicas, figuras, el cuerpo humano, desnudos... Eso es lo que me ha gustado siempre. Empecé buscando alcanzar algo, un perfeccionismo. Intentaba ver hasta dónde podía llegar jugando con las luces, los colores y las temáticas. De la fotografía cogí algunas nociones de iluminación, ¡eso me ha ayudado!

-Normal que muchos digan que tus cuadros parecen fotos...

-Es el comentario más habitual, sí, pero yo sé diferenciar perfectamente una fotografía de una pintura.

-Algunos de tus cuadros tienen tantos detalles, que a mí me resulta difícil. ¿Cuál es el secreto?

-Concentración y tres pinceles.

-¿Tres pinceles?

-La mayor parte de los cuadros, sí, puedo hacerlos utilizando solo estos tres. Pintar es estar analizando continuamente la luz y el color. Es un feedback mental continuo.

-¿Tienes algún ritual especial?

-(Risas) Claro, hay un proceso que sigo siempre. Pinto siempre con estos focos de luces blancas. Los enciendo y empiezo a elegir qué voy a hacer en la sesión. Luego hago las mezclas, no me gusta 'enguarrar' el pincel luego. Me pongo algo de música y me concentro.

-Y así es como uno viaja de la calle Pinar a la Quinta Avenida.

-(Risas) Unas cuantas horas de trabajo y... ¡Sí, más o menos!