La iniciativa privada da comienzo a la urbanización de Iparralde-Recondo

Enorme cambio. Infografía de la vista desde Kostorbe de la propuesta de desarrollo residencial./
Enorme cambio. Infografía de la vista desde Kostorbe de la propuesta de desarrollo residencial.

Las tareas previas a los derribos en el ámbito han comenzado esta semana, dejando fuera de la operación la que fue la casa de Oteiza, que se rehabilitará

IÑIGO MORONDO IRUN.

El ámbito Iparralde-Recondo se encuentra en la acera de los impares de la avenida Iparralde, la misma en la que está Ficoba, entre el recinto ferial y la variante. Debe esa denominación a la presencia pasada del obrador de la panificadora local Recondo, que desde allí extendía el aroma a pan tostado.

Los edificios que ocupan la manzana se fueron vaciando y a finales de los años 90 comenzaron los primeros trámites urbanísticos para reurbanizarla. El resultado fue un Plan Especial aprobado por el Ayuntamiento en 1999 que no terminó de cuajar y que acabó siendo reformulado en 2008. La nueva versión dejaba más satisfechos a los privados y también a los representantes públicos, ya que salvaguardaba la casa-taller en la que residió Oteiza en la ciudad a finales de los 50. Aunque su diseño, de un racionalismo de líneas muy puras realmente osado para el Irun de la época, se le atribuye al artista oriotarra, tuvo más que ver con la mano y la imaginación de su compañero del grupo Gaur, Néstor Basterretxea.

El caso es que el nuevo plan general fijó el máximo de viviendas en 92, pero concentrando buena parte en una torre para posibilitar que la antigua residencia de Oteiza pudiera rehabilitarse como un espacio cultural ligado al arte y la creación. Aunque después de aquella aprobación plenaria casi unánime (sólo Ezker Batua-Aralar se abstuvo) el procedimiento urbanístico siguió su curso, la crisis inmobiliaria que entonces estallaba paralizó por completo el proyecto.

En este mandato empezaron a darse pasos desde la iniciativa privada para retomarlo. El pasado verano se concretaron pasos firmes de la tramitación urbanística que a lo largo de esta semana se han convertido ya en las actuaciones previas al derribo de las tres edificaciones afectadas, los números 29, 31 y 33 de la avenida de Iparralde. Juntas, ocupan en total una superficie de 4.763 metros cuadrados en la que las labores de demolición durarán cerca de un mes. En los próximos días está previsto que comience la retirada de tabiques, puertas y ventanas separando vidrios, maderas, metales y plásticos para su adecuada gestión y reciclaje. Después, empezará la construcción de un conjunto residencial de 80 viviendas, locales comerciales, garajes y trasteros.

Más que casas

La empresa que está llevando adelante la promoción es Loiola Gestión Inmobiliaria, perteneciente al mismo grupo que la constructora Altuna y Uría. Desde la empresa consideran que este proyecto «no sólo permite dar respuesta a la necesidad de vivienda en la ciudad», sino que hay que entenderlo en una clave de regeneración, «como un nuevo espacio de entrada de Irun, como un puente entre Ficoba y el núcleo urbano de la ciudad».

De la parte meramente residencial, la promotora destaca la variedad de tamaños, con casas «de 2, 3 y 4 habitaciones, exteriores, muy luminosas y con terrazas», además de recordar que el conjunto de la urbanización está diseñado con zonas verdes y una piscina comunitaria. «Este proyecto, que es residencial y de regeneración urbana no habría sido posible sin las personas que han confiado en Loiola y comprado su vivienda, sin el esfuerzo que como promotora hemos realizado y sin la implicación del consistorio».