Ikust-Alaia, una posibilidad que no se ha estrenado

En diciembre de 2015, la Asociación Republicana Irunesa Nicolás Guerendiain solicitó a los grupos municipales que llevaran al Pleno de la Corporación la propuesta de habilitar unas «instalaciones públicas adecuadas y dignas a fin de poder realizar funerales, incluidos los civiles».

EH Bildu y Sí se Puede Irun canalizaron la petición para que se votara y encontró el refrendo unánime de todos los grupos representados en el consistorio. El presidente de la asociación proponente intervino en la sesión plenaria y además de defender y justificar la propuesta, puso sobre la mesa la posibilidad de que fuera la villa Ikust-Alaia de la calle Mayor, la antigua biblioteca municipal, el edificio que se dispusiera al efecto de acoger despedidas civiles.

No fue el único que en aquella ocasión mencionó esa posibilidad y, aunque aquel consenso político se tomó su tiempo para fraguar, hace exactamente un año se hizo público que, efectivamente, Ikust-Alaia se convertía en el primer espacio público irunés en el que podrían tener lugar despedidas laicas. Las solicitudes deben tramitarse ante el SAC con al menos 48 horas de antelación y será personal municipal el encargado de abrir y cerrar la sala habilitada al efecto y de proporcionar megafonía si se requiere. Este servicio está exento de tasa, es decir, es gratuito, a pesar de lo cual, en el año que lleva activo no ha sido utilizado ni una sola vez.

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