El homenaje de más de 200 músicos

34 temas. Muchísima gente acompañó desde la plaza las actuaciones de los músicos. /  F. DE LA HERA
34 temas. Muchísima gente acompañó desde la plaza las actuaciones de los músicos. / F. DE LA HERA

Irun celebró el Día de la Música con un concierto múltiple en la plaza de Urdanibia de la mano del alumnado de la academia local Skola Musik

IÑIGO MORONDO IRUN.

El Día de la Música se celebra el 21 de junio y, en Irun, se encarga de ello Skola Musik, con una multitudinaria actuación en la plaza de Urdanibia. Su cercanía en el calendario con el arranque oficial de las fiestas locales, la víspera de San Juan, ha llevado a que esa cita se haya convertido en todo un clásico presanmarcialero.

La alameda disfrutó ayer de un ambientazo de primer orden para el súper concierto (34 temas) que ofreció el alumnado de esta academia musical irundarra. «Tenemos en torno a 250 alumnos, y casi todos participan en esta actuación. No sé dar un número exacto, porque además muchos de ellos suben al escenario varias veces, pero más de 200 seguro», aproximaba Irene Erizetxea, miembro del profesorado de Skola Musik.

Ayer estaban ella y los otros cinco profesores «y otros trabajadores, amigos, alumnos, parejas... Mucho voluntario para que esto salga. No es fácil coordinar la entrada y salida del escenario de tantísima gente y tantísimos instrumentos». Desde niños de cuatro años hasta adultos de distinta edad, todas esas decenas de músicos incipientes se subieron a las tablas para ofrecer su pedacito de espectáculo a la muchísima gente que llenaba la plaza.

Hermanos rockeros

Entre los músicos participantes hubo prácticamente de todo, desde un joven cantante que ha superado ya la fase de selección preliminar de un conocido concurso televisivo de talento vocal, hasta pequeñajos que se estrenan por primera vez una actuación ante público.

Este segundo es el caso de Telmo, el batería de 8 años que dejó impresionado al personal con su trabajo en la versión de '7 nation army', tema de The White Stripes que los campos de fútbol y otros recintos deportivos han hecho aún más popular. «Me he puesto un poco nervioso», decía tras la actuación con una timidez que en absoluto mostró en escena. «Pero me ha gustado mucho», añadía enseguida. Seguramente le ayudó a tranquilizarse tener en la batería de al lado a Josean, su profesor, y al frente del escenario, entre los guitarristas, a su hermano Hodei. «Yo tengo 10 años y es la tercera vez que participo. Ya no me pongo nervioso», decía éste, mucho más tranquilo y con ese rollito tan propio de quien viste una chupa vaquera con parches negros y las mangas cortadas. Ellos, como el resto, pudieron disfrutar de lo que aporta la música al intérprete: la adrenalina sobre el escenario, el reconocimiento del público en forma de aplauso y las endorfinas desatadas tras el trabajo bien hecho.

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