Historias que llegan de lejos y nos acercan

José Arévalo, natural de Perú y llegado a Irun hace cinco meses, conversa con un grupo de personas en la 'Biblioteca Humana'.
/F. DE LA HERA
José Arévalo, natural de Perú y llegado a Irun hace cinco meses, conversa con un grupo de personas en la 'Biblioteca Humana'. / F. DE LA HERA

La iniciativa de Save The Children, que todavía puede visitarse hoy, tanto por la mañana como por la tarde, es un lugar para compartir y generar encuentros En la 'Biblioteca humana' instalada en Luis Mariano personas inmigrantes cuentan su experiencia

JOANA OCHOTECO IRUN.

Cuando a Akram Muhammad le preguntan por su hija saca el móvil y busca el último vídeo que la niña, de 10 años, le ha enviado desde Rusia. Vive allí con su madre. Akram muestra orgulloso los 10 segundos de grabación en los que la pequeña le saluda. «¿Y no se te hace difícil estár aquí, solo?», le comentan sus interlocutores. «¿Solo?», se cuestiona Akram con gesto de incredulidad y una sonrisa sincera. Señala una a una a las tres personas sentadas a su alrededor. «Yo no estoy solo».

Efectivamente, nadie está solo en la 'Biblioteca humana' que Save The Children ha instalado este fin de semana en Luis Mariano. Es un lugar para compartir, para estar juntos, para generar encuentros. En esta biblioteca, los libros son personas inmigrantes o refugiadas que cuentan su historia a todo aquel que quiera sentarse a escucharla. La instalación todavía puede visitarse hoy domingo, último día, de 12.00 a 14.30 y de 18.00 a 20.30 en el entorno de Luis Mariano.

La historia de Akram comienza en Pakistán, su país, desde donde vino a España hace ya quince años. Desde hace cuatro vive en Irun, ciudad que confiesa que le gusta «mucho. Me quiero quedar aquí, es como mi casa». Cuenta que dejó Pakistán «para estar mejor y ayudar a mi familia». Sólo vuelve durante un mes al año, para pasar las vacaciones. Trabaja en la construcción. Cuando le preguntan sobre las diferencias entre su país de origen y el de acogida, les resta importancia: «Lo importante es el alma de las personas, no la piel, ni la religión. Para mí todos somos iguales, todos somos hermanos». Akram sólo tiene palabras de agradecimiento para definir cómo ha sido acogido en Irun, «la gente es muy buena».

LAS FRASESAKRAM MUHAMMAD «Lo importante es el alma de las personas, no la piel ni la religión. Todos somos hermanos» NANCY ALVIZURI «Me hace muy feliz que mi hija vaya a poder tener más oportunidades que yo» JOSÉ ARÉVALO «Me gusta la mentalidad europea, muy abierta en el mejor sentido de la palabra»

«Quiero aprender euskera»

En otros dos sofás de la 'Biblioteca humana' de Luis Mariano, Nancy Alvizuri y José Arévalo cuentan dos versiones de una misma historia. Son matrimonio y emigraron primero desde Perú, su país natal, a Argentina, para después, hace cinco meses, trasladarse a Irun. «Primero vine yo en 2016, para hacer una especie de reconocimiento. Tengo algunos familiares viviendo aquí. Regresé a Buenos Aires y le comenté el proyecto a Nancy. Ella es más entusiasta y guerrera y me animó para venir todos» e iniciar una nueva vida en Irun.

José explica que «de oficio, soy navegante», aunque también ha completado estudios de Auxiliar de Enfermería. Su trabajo como navegante le ha permitido «conocer mundo». Recuerda Buenos Aires como «una ciudad muy linda, con problemas pero también con cosas buenas». Asegura que «me encanta Irun y esta parte de Europa. Se promueve mucho la cultura y eso nos lleva a una mejor convivencia. A mí me encanta leer, escuchar música, también escribir... Me gusta que la gente sea culta y también la seguridad que hay acá. Me gusta la mentalidad europea, muy abierta en el mejor sentido de la palabra. Se puede discutir, polemizar, exponer puntos de vista diferentes...».

A José le gusta de Irun que es «una ciudad acogedora, pequeña y agradable, en la que todo el mundo se conoce al menos de vista. Me parece maravillosa. Más allá de que en invierno haga tanto frío...», bromea. Pero en el tema climatológico no ha notado tanta diferencia respecto a Buenos Aires, «donde también hace frío y llueve», aunque sí en comparación con su país natal, «en Perú, estando tan cerca de la línea ecuatorial, los inviernos son cálidos».

La de su mujer, Nancy, también es una historia de lucha, de tesón y fuerza. Siempre ha tenido inquietud por aprender. «En Perú hice cursos de peluquería, repostería...». Pero su sueño era «ser enfermera. Llegué a Argentina con el objetivo de estudiar una carrera». Vivía en un conjunto de casitas «que eran como madrigueras. Allí estudiaba para ser enfermera». Grababa en su móvil las clases a las que asistía y, por la noche, se ponía los auriculares y las escuchaba una y otra vez. Así consiguió completar sus estudios de Enfermería.

Años después, su objetivo de lograr una vida mejor les trajo a ella, a su marido y a su hija hasta Irun. Su otro hijo, de 25 años, vive en Perú. Llevan sólo cinco meses viviendo en la ciudad, pero Nancy está encantada. «Mi objetivo es quedarme acá. Sé que no va a ser fácil, pero soy muy luchadora». Quiere convalidar sus estudios para poder ejercer como enfermera aquí. Ya tiene la txartela Mugi, va a la biblioteca y se ha inscrito para estudiar un grado de Laboratorio Químico en Plaiaundi. ¿Su próximo reto? «Aprender euskera. Por lo menos, un nivel básico».

«Esta ciudad es hermosa»

Su hija, que tiene 15 años, tiene en sus padres un buen ejemplo del que está tomando nota. La joven está esforzándose mucho en sus estudios. «Ayer se despertó de madrugada para terminar un trabajo de Biología». Todavía no entiende bien euskera y «le cuesta, pero se esfuerza mucho. Quiere estudiar Medicina», comenta su madre con orgullo. A Nancy le hace muy feliz que su hija «vaya a poder tener más oportunidades que yo». «Queremos que nuestra hija tenga la oportunidad de enraizarse, que pueda formar una familia acá. Hago todo lo posible para que lo consiga», añade José. Recuerda «el ruido de la violencia» de Perú, «no quiero que mi familia se vea afectada por eso».

Nancy agradece la actitud del Ayuntamiento hacia las personas inmigrantes. «Se preocupan y te ayudan». Ha participado junto a su marido en el programa Ikusmira que promueve el área de Bienestar social y ofrece visitas por el entorno para que los recién llegados a Irun conozcan la zona. «La ciudad es hermosa. Hay mucha seguridad, es muy diferente de Argentina», afirma Nancy. «El Ayuntamiento, con programas como Ikusmira, nos ayuda mucho. Nos incluye», asegura José. Por su parte, ellos quieren «aportar y trabajar» para esta ciudad de la que ya se sienten parte.

 

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