«Ganar el Descenso del Sella es cumplir un sueño de muchos años»

Borja Estonba remontó en el Sella hasta conseguir la victoria que había perseguido durante años. /
Borja Estonba remontó en el Sella hasta conseguir la victoria que había perseguido durante años.

El irundarra Borja Estonba se impuso en la categoría K-1 en Ribadesella | Al carecer de foto-finish, los jueces decidieron que el triunfo fuera compartido con Guillermo Fidalgo

I. A. IRUN.

El futbolista quiere ganar un Mundial o una Champions. El ciclista sueña con el Tour de Francia. Al tenista le gustaría brillar en Wimbledon o Roland Garros. ¿Y el piragüista? Hay varias modalidades, pero está claro que la prueba reina en la de ríos y travesías es el Descenso del Sella, que este año cumplía su edición número 82. Participaron 1.144 embarcaciones de 21 países a bordo de 790 embarcaciones. No hay prueba equiparable al Sella.

Borja Estonba cuenta que «desde siempre había querido ganar el Sella. En juveniles fui tercero y en sénior acabé cuarto hace unos años y dos veces segundo en 2015 y 2016. Ahora ya sé lo que es ganar y es un sueño cumplido».

El irundarra fue el protagonista de una situación inédita, ya que, al no disponer de la tecnología necesaria, los jueces decidieron que hubiera dos vencedores en K-1: él y Guillermo Fidalgo. «Al acabar me dijeron que había ganado yo. Me lo decían los jueces y también otra gente. Al final decidieron dar dos ganadores porque la llegada fue muy, muy apretada».

Unos kilómetros antes de verse ganador, Estonba no se imaginaba «ni en el podio. Había tenido una salida bastante buena pero iba sexto de los K-1 y con bastante tiempo perdido. Con todo, poco a poco fui alcanzando a los de delante. Nos juntamos cuatro y en el último momento me puse en cabeza, pero una motora de la organización me molestó y casi me hace perder el primer puesto».

Por suerte no fue así y Estonba y Fidalgo fueron proclamados vencedores de ex-aequo. «Es algo raro pero no hay problema. Además, Guillermo y yo tenemos muy buena relación, así que si hay que compartirlo con alguien, mejor con él».

En las horas siguientes a su victoria, el piragüista irundarra fue consciente de lo que había conseguido. «Allí se vive muchísimo el piragüismo y especialmente el Sella. Me venía mucha gente a felicitar, era emocionante».

Dos segundos y un descanso

Los dos segundos puestos que previamente había conseguido el irundarra tuvieron un sabor distinto. «En 2015 me ganó el campeón de Europa por poco. Pero me sacaba un minuto mediada la prueba y lo normal es que ganara él. En 2016 sí pensé que podía ganar. Me superó Kiko Vega, que tiene tres Sellas, pero me quedé con un poco de pena».

En 2017, Estonba decidió bajar el pistón. «Estaba cansado, sobre todo psicológicamente, después de tantos años compitiendo. Entrené a un nivel mucho más bajo, solo de mantenimiento, y creo que ese año casi en blanco me ha venido bien. Fue como un paso atrás para tomar impulso», cuenta. La decisión la tomó él mismo, porque no tiene entrenador.

En cuanto al club por el que compite, es el Oviedo Kayak desde 2011. Apunta Estonba que «Ion Sagrado tenía buena relación con el presidente del Oviedo Kayak y me llamaron porque querían ganar el Sella por equipos. Yo había sido campeón de Europa sub-23 ese año y me ficharon. Aunque vivo y entreno en Irun, compito con el Oviedo Kayak, un club que me ha ayudado mucho y al que estoy muy agradecido».

Ahora le toca descansar, pero de refilón piensa ya en el Sella del año que viene. «Puede que en K-2, no sé, ya se verá...».

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