Formas, personajes y colores para unir a distintas generaciones

Judas Arrieta, ante su 'Adventure Land', en la exposición inaugurada ayer en el Amaia. /  F. PORTU
Judas Arrieta, ante su 'Adventure Land', en la exposición inaugurada ayer en el Amaia. / F. PORTU

Judas Arrieta recibió ayer el primer premio del Adour-Bidasoa, en la inauguración de la muestra del certamen que acogió el Amaia

JOANA OCHOTECOIRUN.

'Adventure Land' es un mundo de líneas, formas y colores. Y en el que conviven decenas de personajes: un Doraemon del derecho y otro del revés, Bob Esponja cabeza abajo, media docena de patos Donald en otros tantos estados de ánimo, Astro Boy arriba a la izquierda y Gepetto abajo a la derecha. La mirada feroz de un tigre y la inexpresividad de un Mickey Mouse a medio dibujar. Mensajes en inglés y caracteres japoneses. 'Adventure Land' es fantasía con el característico sello de Judas Arrieta, una obra que le ha valido al artista hondarribitarra el primer premio del certamen pictórico Adour-Bidasoa.

Judas Arrieta ya había obtenido, en ediciones anteriores del concurso diplomas de Mención de Honor y el Premio Especial del Jurado. «Al ser de Hondarribia y artista, el Adour-Bidasoa era un concurso de referencia para mí», explica. «Siempre me he presentado, por cercanía y también porque el objetivo del certamen es ir creando una colección de obras». Todos los trabajos ganadores pasan a formar parte de la pinacoteca municipal, «y sabes que quedarán ahí para el futuro».

En el presente, por lo menos hasta el próximo 20 de octubre, todos los interesados en ver la obra ganadora y una selección de las presentadas al certamen podrán hacerlo en la exposición que se inauguró ayer en el Amaia. El acto incluyó la entrega de premios de la presente edición.

Libertad con límites

Como todos los cuadros, 'Adventure Land' tiene su historia: «lo que más ilusión me hace de esta pieza es que está hecha con niños de Hondarribia», cuenta Judas Arrieta. «Es uno de los tres cuadros que realicé el año pasado» dentro de un proyecto desarrollado con el Ayuntamiento de Hondarribia, titulado 'Hiru leku, hiru paisai, hiru akzio'. Con el fin de «sacar el arte a la calle», el artista realizó tres cuadros en distintos puntos de la ciudad invitando a los niños a participar.

Esta circunstancia dotó al proceso de creación de «libertad», aunque marcando también «unos límites. Por ejemplo, a la hora de darles a los niños unos sprays o unos rotuladores, yo elijo los colores». Pero la participación de los txikis aporta al proceso «ese rollo salvaje, esa libertad, el no tener miedo a un soporte en blanco». Y tras crear de esta forma el fondo del cuadro, Judas Arrieta lo completó «con una serie de recursos, imágenes y demás que le dieron la forma final».

El resultado sigue «la línea de trabajo que estoy desarrollando ahora. Por mi formación conozco la historia del arte, pero uno tiene que situarse en su presente, pasado y futuro. Yo, desde pequeño, al vivir en una zona fronteriza, tenía a mi alcance cosas que otros niños no. Por ejemplo, pude ver Dragon Ball a través de la televisión francesa antes de que lo emitiera ETB. Una vez empecé mis estudios de Bellas Artes y conocí lo que es el arte contemporáneo, mi elección fue que el tema de mi trabajo iba a reflexionar sobre esas cosas con las que he crecido y que he amado». El proceso de trabajo que sigue Judas Arrieta «sí está relacionado con la forma de pintar, la tradición y la historia del arte; pero los motivos son más actuales».

No obstante, sus obras unen a diferentes generaciones: al Pato Donald de 'Adventure Land' lo conocen los niños que iban hace décadas al Cine Avenida a ver sus aventuras, y los niños que hoy en día buscan esos dibujos animados en sus tablets. «Son elementos reconocibles por diferentes generaciones», que convierten la obra en «una pieza atractiva tanto para gente adulta como pequeña».

«Empacho de información»

Todas esas referencias culturales que pueblan las obras de Judas Arrieta están inspiradas en lo que le gusta, pero también en «la evolución brutal» que su generación ha vivido en cuanto a «cómo se representan las imágenes. He visto la televisión en blanco y negro, en color y en alta definición; con pantallas que parecían armarios y que ahora son super finas». Ha jugado a esos videojuegos cuyos gráficos eran píxeles enormes «y que podían tardar una hora en cargarse», y también a los de hoy en día, «con unas imágenes hiperrealistas» contenidas en minúsculas tarjetas de memoria. Judas Arrieta, en su obra, habla «de todas esas cosas, no sólo de cómo percibimos las imágenes sino también de cómo las disfrutamos».

Líneas, formas y colores; elementos relacionados con el cómic, las nuevas tecnologías, las señaléticas. Dibujos y palabras. Todo eso que contienen las obras de Judas Arrieta también alude a «lo que nos encontramos día a día en la calle. Igual es mucho más evidente en grandes ciudades, pero también te puedes dar una vuelta por el paseo de Colón y ver carteles de todo tipo, imágenes... Un empacho de información».

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