Empresarios locales prestan su experiencia a jóvenes emprendedores

Convenio. Ramos (Gaztenpresa) y Lasa (Laboral Kutxa) con Páez y Altuna (Bidasoa Activa). /  F. DE LA HERA
Convenio. Ramos (Gaztenpresa) y Lasa (Laboral Kutxa) con Páez y Altuna (Bidasoa Activa). / F. DE LA HERA

La Fundación Gaztenpresa de Laboral Kutxa y Bidasoa Activa colaboran en el Programa Mentoring para ayudar en su crecimiento a proyectos de entre 1 y 3 años

I.M. IRUN.

Gaztenpresa Fundazioa, entidad que forma parte de la obra social de Laboral Kutxa, ha colaborado con Bidasoa Activa para implantar en la comarca su Programa Mentoring. Se trata de una iniciativa que pretende ayudar en el crecimiento de empresas de reciente creación mediante la colaboración desinteresada de un empresario con experiencia que ejerce de mentor de un emprendedor, menor de 35 años, que haya puesto en marcha su negocio.

Gaztenpresa lleva ya cuatro años embarcada en este proyecto. Se trata básicamente de emparejar empresas de entre 1 y 3 años de vida con empresarios con experiencia de su mismo entorno que de forma voluntaria quieren ejercer de mentores. «Estuvimos tanteándolo pero no encontrábamos la manera de ponerlo en marcha hasta que entramos en una red mundial y aplicamos su metodología», explicó la directora de Gaztenpresa, Inma Ramos.

Los resultados empezaron a llegar desde las primeras experiencias. «Cada vez que lo hemos implantado en alguna ciudad o comarca hemos tenido el mismo miedo: no encontrar mentores suficientes. Y cada vez la respuesta ha sido mejor que buena». El caso de la comarca del Bidasoa no fue una excepción. «Nos marcamos el objetivo de conseguir hacer cinco emparejamientos», recordó Ramos. Entre los contactos que facilitó la propia caja y los que ofreció la agencia de desarrollo, «conseguimos 12 mentores y 11 jóvenes empresas y finalmente pudimos firmar 10 relaciones de mentorización», detalló la directora de Gaztenpresa.

El presidente de Bidasoa Activa, Miguel Ángel Páez, dio cuenta del convenio firmado con Gaztenpresa para sacar adelante el programa y aportó las ideas básicas del proyecto. «El mentor y el joven empresariorealizan reflexiones conjuntas. El primero ayuda al segundo a detectar y afrontar los retos que tiene para que encuentre soluciones por sí mismo», comentó Paéz. Ramos incidió en esto. «El mentor traslada su experiencia y eso es un lujo. El emprendedor necesita también alguien que le escuche y comprenda sus problemas, pero que no le impida tomar sus propias decisiones». También señaló que los mentores «son empresarios en activo; es gente que quiere ayudar a quienes están en la misma situación en la que ellos estuvieron. Son voluntarios, no jubilados».

Por eso mismo quiso ser muy clara en cuanto al tipo de relación entre mentor y mentorizado. «Estamos muy encima para que no se produzca una relación comercial. Somos muy exquisitos con eso. Si en un momento determinado los participantes consideran que una colaboración comercial les encaja muy bien no hay ningún problema, pero eso es una relación mercantil, ya no es de mentoring. Se deshace el acuerdo, se reemparejan con otros y ya está. Buscamos que se traslade conocimiento y procuramos que en ese proceso no haya, por la razón que sea un conflicto de intereses».

Complemento a la agencia

Bidasoa Activa cuenta con una serie de programas que tratan de ayudar a que los emprendedores conviertan su idea de negocio en un proyecto empresarial real. «Lo novedoso en este caso es que se extiende el acompañamiento a las empresas que ya se han creado», señaló Javier Lasa, director de zona de Laboral Kutxa. «En ese momento surgen nuevas dificultades porque el mercado te empuja. Llega la prueba de fuego y el emprendedor no suele encontrar tanta ayuda como tenía para montar el negocio». Por esa razón, valoran desde la agencia que este programa «complementa muy bien el trabajo que vienen haciendo los técnicos de la casa», destacó el vicepresidente de Bidasoa activa, Juan Mari Altuna.

En noviembre los participantes asistieron a sesiones de preparación que derivaron en el emparejamiento de emprendedores y mentores. Dentro de un año, unos y otros, así como las entidades promotoras del programa, evaluarán los resultados y se decidirá si procede darle continuidad. «Las sensaciones», avanzó Páez, «son muy positivas y creo que podremos ampliar la colaboración».