Descubrimientos en casa

Coloquio. Josean Mujika e Iñaki Leturia respondieron las preguntas del público tras las proyecciones.
/FOTOS F. DE LA HERA
Coloquio. Josean Mujika e Iñaki Leturia respondieron las preguntas del público tras las proyecciones. / FOTOS F. DE LA HERA

Los últimos restos humanos hallados en Aralar están datados hace 5.000 años El arqueólogo Josean Mujika y los directores Iñaki Leturia y Nagore Rementeria acudieron a presentar la proyección en el Ficab de 'Aralar, patrimonio de pastores'

IÑIGO MORONDO IRUN.

Una de las virtudes del cine arqueológico tiene que ver con su capacidad para trasladar novedades en el campo de la investigación. El Ficab ha sido testigo de nuevos descubrimientos, de nuevas teorías, de nuevas técnicas con las que obtener más información de objetos largamente estudiados... La pantalla del Amaia ha llevado a los espectadores por rincones de todo el mundo para contar avances de todo tipo.

Ayer la novedad era mucho más cercana, un enclave especialmente rico en restos prehistóricos en el que arqueólogos de la UPV han realizado nuevos hallazgos que llevan la línea de actividad humana hacia atrás, hasta hace 5.000 años con la aparición de algún tipo de construcción residencial.

Sección Educativa (Orona)
11.00 horas
'Investigación arqueológica: Choquequirao, la geografía sagrada de los Incas', de Agnès Molia. Francia. 26'.
11.25
El Campus de Arqueología y Paleontología de la UAB: las minas prehistóricas de Gavá', de Vicenç Sallès. España. 10'
11.35
'Arqueomanía: Valencina, el alma de la prehistoria', de Manuel Pimentel y Manuel Navarro. España. 30'
11.45
'Investigación arqueológica: la historia olvidada de los Swahilis', de Agnés Molia. Francia. 26'.
Sección Oficial (CBA)
17.00
'Mesopotamia, una civilización olvidada', de Yann Coquart. Francia. 54'.
Sección Oficial (C
C. Amaia)
19.00
'Arqueo(tri)logía de la Cueva Pintada: la cápsula', de David Pantaleón. España. 3'
19.03
'Arqueo(tri)logía de la Cueva Pintada: arqueología', de David Pantaleón. España. 3'
19.05
'El misterio del amuleto', de Cyprien Dalaise y Alice Pouyat. Francia. 4'
19.10
'El harén del faraón Sol', de Richard Reisz. Gran Bretaña. 94'.

Josean Mujika es el arqueólogo de la UPV que ha liderado el proyecto y que cuenta todo esto a Iñaki Leturia en 'Aralar, patrimonio de pastores', el documental que bajo la dirección del propio Leturia y de Nagore Rementeria, rodaron Elhuyar y Eitb para el programa Teknopolis de la cadena pública vasca. Ayer los tres acudieron al Amaia para presentar ante el público del Ficab el trabajo realizado y contestar a las dudas y preguntas que hubiera.

Un nuevo enfoque

La presencia de dólmenes y cromlech en Aralar señala la actividad allí de tribus que seguían ciertos ritos funerarios en la línea de los que se hacían en el Pirineo, «aunque en Aralar, donde la piedra no es tan dura, se han conservado peor y ha costado reconocerlos», explicó Mujika ayer. Encontrarlos, desenterrarlos, analizarlos y datarlos no ha sido tarea fácil ni rápida, pero pone sobre la mesa una nueva realidad sobre el pasado de Aralar.

Con todo, más llamativos son otros descubrimientos como el de las 'chabolas', «seguramente para grupos de pastores», aventuraba Mujika, o el de crematorios. La información arqueológica y lo que representa está mejor que bien explicada en el documental, así que la mayoría de las cuestiones que tuvo que responder el arqueólogo giraban más sobre metodología. «Hay detalles que te ponen sobre aviso, pero aquí habéis visto el resultado de cuando hemos acertado, no de todas las veces que hemos excavado sin encontrar nada». Comentó lo buenos aliados que son los topos, «que excavan hasta 40 centímetros y echan la tierra fuera y si en esa tierra hay piedras quemadas o restos de cerámica...».

También contó cómo la actividad de pastoreo mantenida en el tiempo ha condicionado los restos. «El menhir lo pusimos nosotros en pie, pero estaba caído. No creo que se cayera sola una piedra de ese tamaño que estaba enterrada medio metro. Encontramos carbón del siglo XIV en aquel agujero y lo que pienso es que esa piedra, que siempre había estado ahí, se utilizaba para marcar algún límite de propiedad que, en un momento dado, alguien quiso poner en discusión».

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