Miren Olascoaga Peña
Abogada y escritora
«Para mí el derecho de defensa es una cosa sagrada»Hoy a las 18.30 horas presentará su última obra, 'Lodos', en la sede de la Asociación de Vecinos de Ventas, en Irun
Miren Olascoaga Peña (Hondarribia, 1963) es abogada y una autora que escribe desde la conciencia. Pone palabras a temas difíciles, algunos de ellos la tocan de cerca por su profesión de abogada defensora que ejerce desde Irun. Tras tres libros autopublicados en Kindle Amazon ('Iguales', experimento de sociedad igualitaria en la Edad Media, 'Vacíos', análisis de la soledad que padecen los adultos mayores y 'Diferentes', sobre el desastre climático), tres editoriales se han fijado en ella. Con Adarve (2024) salió 'Allá donde nos hallemos', acaba de publicar 'Lodos' con Mascarón de proa y en primavera llegará con la editorial Con M de mujer, 'Palabras no leídas'. Es sus novelas, temas tan esenciales como la igualdad, la soledad, la violencia o la dignidad humana. Esta tarde a las 18.30 horas en la sede de la Asociación de Vecinos de Ventas, en Irun, presenta 'Lodos'.
–Quinta novela y en breve una sexta. ¿Es una pasión escribir?
–Con 18 años escribía poesía, pero la vida te va llevando, soy abogada de profesión, la familia..., y lo dejé. toco batukada hace diez años, hace seis hice un taller feminista, y quise hacer una novela sobre mis compañeras, muy bravas, unas mujeres extraordinarias. Así que las «culpables» de mi primera novela son ellas. Luego lo he ido compaginando con mi trabajo. robando tiempo al ocio, a la noche. Como mis hijos son mayores y el Despacho lo tengo controlado, tengo más tiempo para hacer esto que me encanta. Es que mi profesión es muy árida. Llevo siendo abogada 36 años.
–¿La abogacía es vocacional?
–Sí, sí. Para mí el derecho de defensa es una cosa sagrada. Los derechos son para todos y creo que en derecho de defensa firmemente. Yo estoy entrenada para defender y mi trabajo es muy árido, muy bronco, muy doloroso en ocasiones. Esto es un escape, una terapia. Te metes con los personajes y ellos te van dirigiendo. Hay veces que no estoy en absoluto de acuerdo con lo que me dicen que ponga, pero lo pongo. Es como un desdoblamiento de personalidad. Es un mundo mucho más bonito, liviano, ágil.
–Primero fue la autoedición...
–Sí, claro, es que este mundo es muy complejo. Autopubliqué tres: 'Vacíos', 'Iguales' y 'Diferentes' y luego, en abril de 2024 llegó el quinto, con editorial. Primero las mando a concursos y después a editoriales. En 2023 Editorial Aldarve me dijo que sí, que me publicaban. Así que en 2024, salió 'Allá donde nos hallemos', una historia ambientada en Hondarribia, que habla de dos niños desde el año 1934 hasta 1966.
–Y ahora, dos más.
–El 9 de abril me dicen de la editorial Mascarón de proa que me publican 'Lodos' y el 30 de abril me contesta otra editorial, 'Con M de Mujer', para decirme que me publica 'Palabras no leídas', que va sobre violencia de género. Lo mal que se entiende violencia de género en este país. Porque lo que se hace es listas desde 2003 y solo se apuntan las mujeres asesinadas que previamente tenían una unión con el agresor. O mujeres o novias. Si no hay una unión previa, no se considera violencia de género, lo cual no es cierto. 'El Chicle' mató para dominar. Son temas que a mí me interesan mucho. 'Lodos' va sobre la interrupción voluntaria del embarazo en una sociedad ficticia. Esto lo escribí a raíz de que en Argentina se aprueba la Ley de Interrupción voluntaria del embarazo en 2020 y cuando veo aquellas mujeres vestidas con las camisetas verdes, llorando...
«Estuve tres días de abogada con un violador, fue un tema muy doloroso sobre el que luego escribí»
«Si no hay una unión previa, no se considera violencia de género, lo cual no es cierto»
– El sexto libro, para primavera.
– Tengo que esperar tres meses por contrato desde que se publica 'Lodos', para poder publicar el siguiente, así que saldrá en primavera. Y luego tengo tres más en concursos. Los envío a concursos que vayan un poco con mi temática o género. Y luego, cuando me tumban, a editoriales.
–Como abogada habrá casos muy complicados. ¿Salen algunos de ellos en las novelas?
–En algunas sí. Hay una sobre violaciones a niños y niñas por parte de sus familiares que está presentado a un concurso. Lo escribí un día que tuve un turno de oficio muy difícil. Estuve tres días con un violador, que abusó de su hija, de su sobrina... Tengo mucha documentación sobre este tema. Estuve fatal. Contrató un abogado de Madrid, con lo cual me lo quité de encima porque era un tema que me estaba haciendo mucho daño. Tuve claro que tenía que escribir sobre ello, pero me costó muchísimo, tenía que parar muchas veces para llorar. Las personas no van a saber que hablo de ellas porque intercalo distintos casos.
–¡Qué duro!
–Hay escenas que ha costado escribirlas mucho. Terminé y fue pensar que era mi granito de arena sobre este tema. Prácticamente todas las mujeres hemos sufrido una agresión sexual, ya sea decirte una groseía o tocarte el culo..., otra cosa es que le hayamos dado mayor o menor importancia. Como prácticamente todas las mujeres hemos sufrido violencia de género, otra cosa es que lo hayamos sabido detectar. No me considero una persona feminista activista, pero tengo una cosa muy clara en mi cabeza, que son los derechos humanos y uno de ellos, básicos, es la igualdad en todos los campos, así como la vida.
–Por el trabajo conoces la violencia en muchas formas
–Hasta con los mayores, por poner los papeles a nombre de alguien, por ejemplo. No os podéis ni imaginar.