«Debemos pensar qué lleva a la gente a recorrer miles de kilómetros llenos de penalidades»

Las lluvias torrenciales se llevaron las cosechas. /  FOTOS B. BIDASOA
Las lluvias torrenciales se llevaron las cosechas. / FOTOS B. BIDASOA

Agustín Ugarte, presidente de la ONG Behar Bidasoa, está volcado en la ayuda de emergencia a Ruanda para paliar los desastres de las lluvias torrenciales

MARÍA JOSÉ ATIENZA IRUN.

Para quien conoce bien la peor realidad africana y además, lleva toda una vida ayudando a los más desfavorecidos en sus países de origen, el tránsito de migrantes por Europa no constituye una sorpresa. «Tenemos que preguntarnos qué situaciones estarán viviendo en sus países para recorrer miles de kilómetros pasando verdaderas penalidades. Entre los que vienen, muchos han pasado hambre y otros han sufrido una guerra o han visto cómo mataban a su familia o amigos. Eso es lo que tenemos que pensar. Vienen y seguirán viviendo, si en su casa no tienen un medio de vida o se arriesgan a que les maten. Es un problema de difícil solución. Yo estoy muy preocupado», dice Agustín Ugarte.

El presidente de la ONG Behar Bidasoa, Medalla de Oro de Irun por su labor solidaria, está volcado en este momento en paliar las consecuencias de una tragedia que apenas ha tenido repercusión en los medios informativos. Cerca de 200 personas han muerto, 9.000 casas se han venido abajo y 4.000 hectáreas de cultivos han sido arrasadas, a consecuencia de las lluvias torrenciales e inundaciones ocurridas en Ruanda durante los cuatro primeros meses de 2018. Hacía 36 años que no llovía de esa forma. En Kabuga, en un polo de desarrollo impulsado por el misionero irunés José Ramón Amunarriz, murieron ocho personas, y el río Nyabarongo, desbordado, se llevó por delante 50 casas y todos los puentes, caminos y cosechas de una población de pequeños agricultores.

En sólo unos meses, la seguridad alimentaria quedó rota en un país en el que el 70% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, el 24% sufre pobreza extrema y la esperanza de vida es de 57 años.

Las ONG, entre ellas Behar Bidasoa, se pusieron inmediatamente en marcha para presentar proyectos de emergencia y recabar ayuda de las instituciones. «Los Ayuntamientos de Irun y de Azpeitia nos han concedido sendas ayudas de 6.000 euros, la Fundación Mamoré otros 10.000, la Jornada Bici Bizi de El Diario Vasco ha aportado 1.160 y hemos recibido 14.000 euros en donativos particulares», cuenta Agustín Ugarte.

Con estas ayudas, Behar Bidasoa trata de dar respuesta a la necesidad urgente de alimentos para las familias de Kabuga que han perdido todas sus cosechas, sobre todo para los niños más pequeños que presentan signos de malnutrición. También se distribuirán semillas, plantas y aperos de labranza para que, en cuanto sea posible, se pueda iniciar la siembra en los campos que han sido anegados. El proyecto de emergencia contempla, además, estudiar la posibilidad de rehabilitar las casas dañadas. «Será un grano de arena», señala Agustín Ugarte, «pero tenemos que seguir ahí».

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