Cuando en Bizkaia había rinocerontes lanudos

Iñaki García Camino, Juncal Eizaguirre y Cristina Aguirre, ayer en rueda de prensa./
Iñaki García Camino, Juncal Eizaguirre y Cristina Aguirre, ayer en rueda de prensa.

Oiasso acoge una exposición que explica las tendencias climáticas desde 2 millones de años | La muestra incluye restos arqueológicos como cuernos de bisonte o el cráneo de una osa perteneciente a una especie que habitó Euskal Herria hace 100.00 años

JOANA OCHOTECOIRUN.

Hace decenas de miles de años rinocerontes lanudos, pingüinos y renos campaban muy cerca de aquí. Tan cerca como Lekeitio o Kortezubi, en Bizkaia. Sus huesos permiten a los arqueólogos reconstruir el tipo de clima que había en Euskal Herria entonces. Comprender los cambios climáticos producidos a lo largo de la historia y predecir las tendencias futuras es lo que propone la nueva exposición del Museo Oiasso.

La muestra 'Cambios climáticos en la historia' está abierta desde hoy hasta el 24 de febrero, y es fruto de la colaboración con el Museo Arkeologi de Bizkaia. El director de este centro, Iñaki García Camino; la delegada de Cultura, Juncal Eizaguirre; y la directora de Oiasso, Cristina Aguirre, presentaron ayer la nueva exposición.

La exposición
'Cambios climáticos en la historia' estará instalada en el Museo Oiasso hasta el 24 de febrero. Es fruto de la colaboración con el Museo Arkeologi de Bizkaia.
Horario
La muestra puede visitarse los martes, miércoles y jueves desde las 10.00 hasta las 14.00; los viernes y sábados de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00, y los domingos desde las 10.00 hasta las 14.00 horas.

Una serie de vitrinas acompañadas de sus respectivos paneles informativos contienen la pelvis de un rinoceronte lanudo, los cuernos de un bisonte, mandíbulas de renos o huesos de pingüinos. Todas son piezas originales. La primera vitrina muestra el resto arqueológico más antiguo: el cráneo de una osa perteneciente a una especie ya extinta, que habitó Bizkaia hasta hace la friolera de 100.000 años.

Domesticar la naturaleza

En la exposición se muestran, también, «los instrumentos que utilizaban los seres humanos que habitaban el territorio» desde hace más de 6.000 años para «domesticar la naturaleza y utilizarla a su favor», explicó Iñaki García Camino. El cráneo de un ser humano que vivió hace 5.000 años, hallado en Santimamiñe, y un bifaz, una herramienta prehistórica de hace 10.000 años, tienen un lugar destacado en la exposición. «Son una alegoría de la propia muestra, que indica cómo el ser humano, a través de su inteligencia, construye herramientas para transformar el mundo».

Todos estos restos arqueológicos proceden de una exposición de producción propia que ha acogido este año el Museo Arkeologi, y que ha contado con el asesoramiento científico de la arqueóloga de la UPV/EHU, María José Iriarte. A la hora de diseñar sus muestras, «intentamos buscar un tema que tenga cierta repercusión social», señaló el director del centro de Bizkaia. «Existe la percepción de que en los últimos años el planeta se está calentando. Nos encontramos ante un cambio climático, pero no es la primera vez que esto ocurre en la historia: en los últimos dos millones de años, se han sucedido períodos muy fríos y otros templados. En esta exposición, pretendemos mostrar estos cambios».

Reflexión sobre el futuro

El objetivo, explicó Iñaki García Camino, es «comprender la situación actual y tener información que nos ayude a planificar el futuro, evitando caer en errores que puedan ser irreparables». Sobre este último matiz reflexiona la última vitrina de la exposición: hallados en yacimientos arqueológicos, hay, entre otros objetos, cubertería y fragmentos de vidrio del pasado siglo, elementos creados por el hombre. La muestra termina con un contenedor repleto de residuos de plástico, que invita a reflexionar sobre cómo la acción del ser humano puede ser, por primera vez en la historia, el factor que está modificando el clima.

Los contenidos de esta exposición explican también la metodología que siguen los arqueólogos para obtener información que les permita reconstruir esos cambios climáticos, «mediante unas técnicas cada vez más sofisticadas», señaló director de Arkeologi Bizkaia. Además de los vestigios ya citados, otros elementos que aportan a los arqueólogos información sobre el clima de épocas pasadas son los restos de roedores, «que son muy sensibles a los cambios», o los vegetales, como semillas o restos de polen. Algunos ejemplos de ello se muestran en la exposición.

«Es muy importante seguir navegando en nuestra historia para entender el presente y saber lo que puede pasar en el futuro», señaló Eizaguirre. A Oiasso y al Arkeologi «nos une esa pasión por la arqueología, juntos sumamos y podemos hacer propuestas más atractivas». De hecho, 'Mulieres', la muestra que hasta hace pocas semanas ha acogido Oiasso, se encuentra ahora en el Museo Arkeologi. Aguirre adelantó que 'Cambios climáticos' contará con un programa de actividades paralelas que incluirá visitas guiadas, y que se anunciará próximamente.

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