Los asentadores del mercadillo piden garantías de poder preservar su puesto

Asentadores. Aitor Iglesias, Montse Iglesias y Aitor Artekale antes de reunirse con el alcalde. / F. DE LA HERA
Asentadores. Aitor Iglesias, Montse Iglesias y Aitor Artekale antes de reunirse con el alcalde. / F. DE LA HERA

Tres representantes se reunieron con el alcalde ayer para hacerle llegar diversas preocupaciones de los vendedores que cada sábado acuden a la plaza de Urdanibia

IÑIGO MORONDO IRUN.

Tres representantes del mercadillo de Irun -Montse Iglesias, Aitor Artekale y Aitor Iglesias- solicitaron ayer personalmente al alcalde, José Antonio Santano, la modificación de la ordenanza de venta ambulante en la parte referida al mercadillo de los sábados por la mañana en la plaza de Urdanibia. Hace un año, el Pleno aprobó una serie de cambios en la norma con la idea de adaptarla a la legislación europea, un camino plagado de discrepancias entre la entonces concejala de Policía Local (de quien depende el mercadillo), Lourdes Larraza, y los asentadores.

La discusión se retoma ahora «porque lo que ella nos dijo fue que aceptaramos aquellas condiciones, que luego se podrían cambiar». Los vendedores recelaban de un sorteo de las plazas para la venta, no les parecía justo. El problema se resolvió cuando los concurrentes resultaron ser menos que los puestos disponibles. «Pero la adjudicación que nos hicieron fue de cuatro años prorrogables en dos más», explicaba ayer Montse Iglesias. «Ya dijimos entonces que era un plazo muy corto y que en otros lugares (Madrid, Gran Canaria, Barcelona, Murcia...) habían dado 15 años de adjudicación más otros 15 de prórroga. La concejala nos dijo que se podría cambiar y eso es lo que pedimos».

«Es malo para todos»

Aitor Artekale apuntó que esta situación puede generar problemas de distinto tipo. «Somos autónomos y convivimos con cierta incertidumbre. Pero no saber si dentro de 6 años seguirás teniendo tu puesto, que eso dependa sólo de un sorteo, no nos parece justo. Es algo que te puede llevar a no realizar determinada inversión, por ejemplo». También advertía que los efectos negativos no son sólo para el perfil del asentador que lleva ya años. «Pongamos que entra gente nueva, de cero. No es fácil hacerse una clientela fiel. Lleva años. Te puedes encontrar que para cuando las cosas te empiezan a ir bien, se acaba tu concesión y en el siguiente sorteo te quedas fuera. Eso por no decir», añadió, «que si desaparecen varios puestos veteranos en favor de otros nuevos, puede haber un bajón general de clientela que no acuda porque ya no está su vendedor habitual».

El mercadillo no volverá hasta el 7 de julio, «pero eso no es problema, son fiestas y lo entendemos»

«Cuando le hemos planteado todo esto al alcalde nos ha dicho que lo tienen que estudiar y consultarlo con los servicios jurídicos», aseguraba Iglesias. También se ha comprometido a analizar otras de sus solicitudes como «adelantar el plazo para que otros vendedores puedan ser adjudicatarios de vacantes que ya hay (si no, habría que esperar casi año y medio para poder ocuparlas); incorporar una OTA gratuita de una hora para los sábados por la mañana; bajar las tasas, elevadas respecto a otros Ayuntamientos; un calendario de días en los que no habrá mercadillo, para que organicemos las vacaciones; que marquen, aunque sea levemente, unas referencias para colocar los puestos; incorporar actividades culturales aprovechando el escenario que suele estar; incorporar puestos de brocantes...».

Hasta el 7 de julio

Al margen de todo esto, los asentadores del mercadillo de la plaza de Urdanibia se han despedido de sus clientes hasta el próximo 7 de julio, día en el que volverán a su puesto de los sábados.

«Son dos fines de semana sin vender en los que se quita el mercadillo, pero de eso no nos quejamos. Son fiestas, somos muy conscientes», aseguraba Montse Iglesias. «Es el turno de que la plaza la ocupen las txosnas, el escenario, la música y otras actividades» que tomarán la plaza este sábado 23, por no hablar del siguiente, 30 de junio.

«La gente del pueblo tiene ya asimilado que durante las fiestas no hay mercadillo», añadía Artekale, «porque la plaza se necesita para otras cosas, así que no hay problema. Se quitan los días que haga falta y nos volvemos a ver a la vuelta», en este caso, el día 7 de julio.

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