El edificio de la antigua Aduana ya mira al futuro con otra cara
El consejero de Agenda Urbana, Denis Itxaso, y la alcaldesa, Cristina Laborda, visitaron el inicio de la rehabilitación del histórico edificio
La obra para rehabilitar la estructura y la envolvente (fachadas y cubierta) del antiguo edificio de la Aduana de Irun comenzó no hará ni un mes gracias a la financiación que llegó en su momento desde el Departamento de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco. Ayer la alcaldesa, Cristina Laborda, ejerció de anfitriona en la visita que realizó el consejero del ramo, Denis Itxaso.
Sobre el terreno, Itxaso pudo comprobar la magnitud del proyecto que, en esta primera fase y con un presupuesto de adjudicación de prácticamente 2,2 millones, se limita, y no es poco, al edificio cabecera, es decir al módulo de acceso y los dos bloques de baja más dos que conforman la fachada principal del singular inmueble y las pastillas de planta baja y aterrazamiento superior que se ubican a cada lado de la misma. Los pabellones adyacentes, a la espalda del edificio, no se encuentran incluidos en este primer plan de reforma aunque sí se metieron en la fase previa, acometida el pasado año, de limpieza, desescombro y saneamiento básico. Está previsto afianzarlos en una posterior actuación que debería, si todo va según lo previsto, solaparse con la que actualmente está en marcha.
Proyecto «emocionante»
Laborda destacó la importancia histórica de la antigua Aduana, tanto por el valor arquitectónico del edificio cabecera como por el simbolismo ligado a un concepto aduanero que «hace más de siglo y medio posibilitó un crecimiento exponencial de la ciudad». Ahora este lugar se ha etiquetado como punta de lanza de una nueva revolución urbana, la de Vía Irun, en la que está llamado a convertirse en «el equipamiento público de referencia del Distrito Urbano Innovador aunando formación, emprendizaje e innovación, pero unido a la recuperación de la historia de la ciudad».
Para Denis Itxaso fue «emocionante visitar un lugar como éste, con toda la memoria que atesora, toda la historia que arrastra». Comentó que viene siguiendo de creca el proyecto Vía Irun desde hace años. «Es un ejemplo de transformación urbana sobre una zona vastísima y con una visión que prima la modernidad, coser la ciudad, generar nuevas oportunidades económicas... y hacerlo preservando la memoria».
La alcaldesa le agradeció la aportación de casi 5 millones que hizo el Gobierno Vasco y que permitió la anterior fase de limpieza y desescombro y esta rehabilitación y que cubrirá buena parte de las futuras actuaciones en el resto del conjunto. «Desde el Ayuntamiento tenemos el compromiso de ir regenerando esta zona, tan unida a nuestro pasado y que es nuestra proyección de futuro. Es el proyecto de regeneración urbana más importante de Gipuzkoa y nos llevará años, pero queremos lanzar un mensaje claro de recuperación progresiva». Aludiendo a la 'teoría de los cristales' rotos, anunció un esfuerzo en los años venideros por cambiar el actual aspecto degradado hacia uno que genere dinámicas positivas.
Un horizonte real
Itxaso tiene claro que Vía Irun no es una operación «que una ciudad pueda llevar adelante por sí sola. La tiene que liderar el Ayuntamiento, pero tiene que reunir las voluntades de muchas otras administraciones. Vía Irun necesita muchos apoyos institucionales, muchos años, mucha fe, mucho liderazgo, muchos recursos económicos y no cejar nunca en el empeño. Hoy me siento feliz porque es importante el paso que se da con esta rehabilitación. Para llegar a este punto ha habido mucho trabajo de planificación, mucha gestión, mucha redacción de proyecto, mucha contratación... Cuando por fin llegan las obras, cuando empieza a derribarse lo que ha de derribarse y a rehabilitarse lo que ha de permanecer, es cuando la ciudadanía comprueba que va en serio, que los planes se ejecutan, que nos llevará mucho tiempo, pero que el horizonte es real, que Irun puede soñar con una enorme transformación».